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ASE: A cuentas

Editorial

 

 

De manera por demás atípica, la Auditoría Superior del Estado (ASE), no ha tenido cambio en su titular, no obstante haberse observado un pésimo desempeño de Carlos Altamirano Toledo, quien ha cumplido ya cinco años al frente de la dependencia. Y decimos atípica, pues de manera amañada la bancada del PRD se apropió de la Comisión de Vigilancia de la ASE, con un solo propósito: darle largas la designación de un nuevo titular, habida cuenta del parentesco familiar que existe entre el coordinador de la bancada perredista y el titular de la ASE.

En los últimos días trascendieron algunas anomalías en dicho órgano autónomo, a raíz de las irregularidades cometidas por ex ediles que no entregaron sus comprobación de gastos de manera oportuna, a los cuales, sencillamente, no se les ha llamado a cuentas. Las denuncias de malos manejos de ex presidentes municipales que hicieron mal uso del erario asignado a sus jurisdicciones, son el pan de todos los días. Pero no pasa nada. Se sabe, desde hace tiempo, que en la ASE estaría funcionando un sistema de operación permeado por la corrupción. El caso es que no obstante centenas de denuncias y exigencias de auditorías en administraciones pasadas, ningún ex edil ha pisado la cárcel o ha sido sometido a un proceso resarcitorio.

El titular de la ASE se puso en la mira de los medios recientemente a partir de las declaraciones que realizó, al señalar a la actual legislatura de prácticas corruptas y poco interés en rendir cuentas, cuando no ha realizado una auditoría de la anterior legislatura, en donde efectivamente no se informó del destino de más de 700 millones de pesos. Se sabe que los y las legisladoras le han solicitado información precisa sobre el manejo de dicho presupuesto millonarios, en el que se sabe, se fue bien forrado quien fuera presidente de la Junta de Coordinación Política, Jesús López Rodríguez, quien jamás rindió cuentas, al igual que los dos ex coordinadores que le antecedieron. La LXII Legislatura, considerada como la peor de la historia política local, fue asimismo la más onerosa pero a la vez más improductiva. Sería interesante conocer algún documento de la ASE respecto a las millonarias erogaciones que se dieron durante su gestión y fincar responsabilidades.

El saqueo a Oaxaca no solamente se dio en el Poder Ejecutivo sino en el Legislativo. Es decir, nos llovió de todas partes y con singular impunidad.

Basura, un problema latente

Desde hace años se escucha a menudo que el relleno sanitario ubicado en inmediaciones de la Colonia “Guillermo González Guardado”, ya es insuficiente para recibir los desechos sólidos de la capital oaxaqueña y al menos 12 municipios conurbados. La reciente crisis del mes de julio, ocurrida a raíz del desalojo de los miembros del Frente “14 de junio”, de los terrenos de que se habían apropiado en la Colonia Vicente Guerrero, mostró una vez más la vulnerabilidad ciudadana y oficial, respecto al actual tiradero municipal.

La imagen que recibieron los visitantes fue deprimente: una ciudad inmersa en toneladas de basura, en tanto que el Río Atoyac, uno de los afluentes más contaminados de la ciudad, fue utilizado como depósito de desechos lo que motivó el emplazamiento de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), al ayuntamiento de la capital oaxaqueña, a retirar la basura a menos que se hiciera acreedora a una multa millonaria. Este universo de problemas debe haber dejado en las autoridades una lección.

Es necesaria la construcción a la brevedad posible, de un nuevo relleno sanitario, que no sea en terrenos que son utilizados por paracaidistas -como es el caso de la Colonia González Guardado- que lo utilizan como moneda de cambio para chantajear.

No es la primera vez que la ciudad se llena de basura y malos olores. Al menos en los últimos años, cada vez que los dirigentes de las colonias que rodean al actual relleno sanitario quieren sacarle algo al gobierno, simplemente cierran los accesos a los camiones recolectores, sin que autoridad alguna les haga desistir de su empeño.

El tiradero municipal pues, que se ubica en jurisdicción de la Villa de Zaachila se ha transformado en una moneda de cambio; en un resorte del arreglo político. Personas sin escrúpulos que nada tienen que perder pero sí mucho que ganar, se prestan el juego político de los clásicos dirigentes, como Flavio Sosa Villavicencio, dirigente de COMUNA, que manipulan a su antojo a los primeros para ponerle precio al chantaje.

Es importante subrayar que desde hace al menos tres administraciones municipales se sabe que se ha destinado presupuesto para un nuevo relleno sanitario, sin que dicho proyecto termine de concretarse, no obstante tratarse de un asunto de prioridad. El ayuntamiento que preside el edil capitalino, José Antonio Hernández Fraguas, no debe echar en saco roto esta apremiante demanda ciudadana.