El mundo está en vilo
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El mundo está en vilo

 

El mundo está en vilo luego de que el presidente, Donald Trump, ordenó la madrugada del viernes 3 de enero, el ataque con drones en el aeropuerto de Bagdad, capital de Irak, donde fue asesinado el general Qasim Soleimani, poderoso comandante de la fuerza Al Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, que estaba al frente de sus operaciones en Siria e Irak y era un ícono del régimen de Teherán.
Por medio de un comunicado el Pentágono refirió que su acción pretendía “impedir planes iranís de futuros ataques”, y ha justificado que el general estaba “desarrollando planes para atacar a diplomáticos estadounidenses, y a militares en Irak y en la región”, acusándole también de ser “responsable de la muerte de cientos de soldados estadounidenses, y de la coalición y las heridas de miles más”.
Luego la televisora estatal iraní, reportó que el pasado lunes en la Kerman, ciudad natal del general de la Guardia Revolucionaria Qassem Soleimani, durante los actos fúnebres, se produjo una estampida que dejó al menos 32 muertos y 190 heridos.
Cierto es que la muerte de Soleimani ha provocado exigencias de venganza contra Estados Unidos en todo el país. El ataque ha proyectado la tensión en Oriente Medio, y Estados Unidos advirtió a los barcos sobre una amenaza iraní no especificada en aguas de la región, que resultan rutas cruciales para los suministros globales de energía.
Además el asesinato del general, ya llevó a Teherán a abandonar las restricciones que aún quedaban del acuerdo nuclear de 2015, firmado con potencias extranjeras. El sucesor de Soleimani y otras personas destacadas prometieron venganza. En Bagdad, el parlamento pidió la expulsión de todas las tropas estadounidenses de territorio iraquí, por lo que los analistas temen que los acontecimientos provoquen el resurgimiento del grupo extremista Estado Islámico.
El pasado martes hubo alerta máxima y la tensión aumentó en Medio Oriente, los habitantes de Irán clamaban “Dios es grande”, “Dios está con nosotros”, luego de que el gobierno de Irán lanzó más de una docena de misiles balísticos contra el ejército estadounidense y las fuerzas de la coalición en Irak. Los misiles fueron lanzados desde Irán y apuntaron al menos a dos bases militares iraquíes, que albergan al personal militar y de coalición estadounidense en Al-Assad e Irbil”.
La Guardia Revolucionaria iraníamenazó con bombardear a Israel y los Emiratos Árabes Unidos, si Estados Unidos decide responder a su ataque a las bases militares de Al Assad y Erbil, en Irak. En concreto, aseguraron que apuntarían a la ciudad israelí de Haifa y a Dubai.
Lo anterior exhibe a un presidente Donald Trump desesperado, que lanzó este ataque que ahora tiene a Estados Unidos al borde de una Tercera Guerra, que sería prácticamente imposible de sufragar, debido a que las guerras de Irak y Afganistán, han agotado prácticamente los recursos del Departamento de Defensa, han perdido equipo y gente. De ahí pudimos observar el pasado jueves un Donald Trump más ponderado, que busca un acuerdo de pacificación para Irak ante la amenaza de poder perder su reelección, toda vez que los norteamericanos pese a su nacionalismo, en este momento no se encuentran en ánimo de guerra.
Esperemos en estos tiempos el concierto de las naciones de prioridad a la paz, y evitemos a toda costa intereses que conlleven a una guerra que resultaría fatal, destructiva e interminable. En suma que apostemos a favor de la vida y por heredar un mundo mejor a las futuras generaciones.