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Opinión

Editorial

La tarea de rehabilitar

 

La tormenta tropical “Narda” dejó en algunas regiones del estado, un panorama de devastación y daños graves. Según Caminos y Aeropistas de Oaxaca (Cao), hasta el fin de semana pasado se tenía el reporte de 118 tramos carreteros afectados por deslaves, derrumbes e inundaciones. Hasta el sábado se habían atendido 38 de los mismos, restableciendo el paso vehicular, en tanto que otros 59 eran valorados. Del total, 17 tramos carreteros aún se encontraban incomunicados, lo que implica que en decenas de comunidades, la población se encontraba incomunicada, algo común en nuestra accidentada orografía oaxaqueña. Como mencionamos la semana pasada, esta labor se agrega a la difícil tarea de la reconstrucción, pendiente a más de dos años de los sismos de septiembre de 2017. No hay que olvidar que en ese año, también hubo severas afectaciones en la red carretera local.
El balance de los daños se dio, justamente, cuando uno de los tramos carreteros más olvidados por las autoridades federales y estatales, la carretera Sola de Vega-Puerto Escondido, recibía una bocanada de aire, pues con una inversión de 82 millones de pesos se pretenden rehabilitar poco más de 28 kilómetros. Los trabajos de reconstrucción de esta carretera que conduce al destino turístico habrán de beneficiar a los municipios de San Gabriel Mixtepec y San Pedro Mixtepec. El inicio de los trabajos de reconstrucción de este tramo carretero, es vital para el desarrollo económico, turístico y social de la región, al mejorar la conectividad en el estado y lograr un mayor desarrollo en cada una de las regiones.
Sin duda alguna, uno de los ejes del atraso y subdesarrollo que padece nuestra entidad están cifrados en nuestra falta de caminos y carreteras decorosos y acorde a los tiempos que vivimos. Es cierto, las autoridades hacen lo que pueden, pero ello representa un Talón de Aquiles que impide que Oaxaca pueda despegar y abatir uno de los últimos lugares en desarrollo humanos a nivel nacional. Sin embargo, tal pareciera que la naturaleza nos sigue cobrando facturas. O es la sequía, los sismos o las tormentas y ciclones. Y ni bien se termina de reparar un tramo carretero cuando vienen otros siniestros a destruirlo. Las tareas de rehabilitación, no hay la menor duda, son muy complejas y extenuantes. Y en nuestro medio, con el viejo argumento de que no hay recursos, es tantito peor.

Legislatura onerosa y rapaz

Nunca como hoy la tarea de diputados y diputadas, está tan demeritada y desprestigiada. Desde hace al menos tres trienios, la confianza ciudadana, el prestigio y la seriedad que antes tuvieron los y las legisladoras, se ha desplomado en caída libre. Desde la Sexagésima Primera Legislatura del Estado, ésta se empezó a perfilar no sólo como la más improductiva sino como la más onerosa del país. En comparativos con otras del país, la flamante Cámara de Diputados tenía más presupuesto que inclusive las de estados con mayor peso económico. Era una lamentable paradoja en una entidad con grandes carencias: pueblo pobre, diputados (as) ricos (as).
De poco importó la avalancha de críticas y denuestos, porque además, nuestras legislaturas, la que mencionamos y las siguientes, se ubicaron como las peores de la historia. La última se lleva la peor parte. En ese tramo se puso de moda el llamado “pago por evento”, una forma ruin, pedestre y rapaz, de aprovechar el voto para recibir sobornos institucionales debajo de la mesa. El cinismo ha llegado a tal grado que arriba al edificio del Congreso un vehículo que resguarda valores, con los paquetes conteniendo dinero en efectivo, para nuestros flamantes legisladores, algunos de ellos, con la bandera de la honestidad.
Pero hay algo más. Como lo publicamos la semana anterior, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), dio a conocer que el gasto de la LXIV Legislatura en 2018, fue superior a los recursos que el gobierno estatal destinó a 12 universidades en 2019. Es decir, dicho órgano gastó en 2018, dos veces más a su presupuesto inicial, el cual fue de 397 millones de pesos, pero que al final del año alcanzó los 925 millones de pesos. De acuerdo con el IMCO, por diputado se gastó 22 millones 023 mil 493 pesos, lo que ubicó al Congreso de Oaxaca dentro de las seis entidades que más gastó e inclusive superó lo que el Congreso de la Unión desembolsó por legislador el año pasado. El presupuesto aprobado del Congreso en Oaxaca para 2019 es de 402 millones 269 mil 855, lo que representa nueve millones 577 mil 854 pesos por diputado. Siempre hemos insistido en la conformación de algún organismo de la sociedad civil que verifique no solamente la productividad de cada legislador (a), sino que además, ponga a juicio del pueblo, los abusos, gastos excesivos y voracidad de los que se asumen como representantes populares, sean del partido que sean.