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Opinión

Editorial

209 Aniversario

 

Hoy se celebran los 209 años del inicio de la gesta heroica de Independencia y se recuerda al llamado Padre de la Patria, don Miguel Hidalgo y Costilla, cura de Dolores Hidalgo, Guanajuato, quien enarbolando el estandarte de la Virgen de Guadalupe, dio inicio a esa cruenta lucha denominada la Revolución de Independencia. Tuvieron que pasar once años, entre batallas de realistas e insurgentes, hasta la consumación de dicha lucha. Aquellos que pretendían que prevaleciera la dependencia de la Corona Española y los que buscaban la independencia de la entonces llamada Nueva España, que era una de las tantas colonias de ultramar en manos de la monarquía española. Está en la memoria colectiva del pueblo de México el pasaje en el cual el cura Hidalgo llama a los fieles de su parroquia a empuñar las armas y sacudirse el yugo de la esclavitud que le habían impuesto los españoles, a través del gobierno de criollos, aquellos nacidos en el país, de padres españoles. Hace pues más de dos siglos que México lleva de vida independiente, un trayecto histórico en el que la población se ha diezmado por completo en guerras y luchas fratricidas, vinculadas a la ambición de algunos por mantener el poder y otros para arrebatárselo.

Como ya es tradicional hoy se habrá de celebrar el tradicional desfile militar y en las comunidades, hasta las más recónditas y modestas, alumnos de diversos niveles educativos desfilan por las calles en señal de homenaje a este pasaje de la historia nacional. Lo anterior forma parte –como ya hemos dicho- de la memoria colectiva de los mexicanos, quienes recordamos que en la más tierna infancia nos llevaban nuestros padres tanto a participar como a disfrutar de los desfiles de este día. Nada tan importante en nuestra época cuando parece que las modas extranjeras y los estereotipos extraños, han hecho sucumbir prácticamente el valor de nuestros símbolos y héroes nacionales. Sólo hay que observar la pérdida de aquella costumbre que nos llevaba en el pasado a adornar casas y oficinas con festones, banderas y rehiletes tricolores. Hoy, esa tradición se ha extinguido y nadie quiere fomentarla. Si se ha extraviado la devoción por nuestros héroes nacionales y los símbolos que nos dan identidad, será un desafío volverlos a poner en el ánimo de niños y jóvenes, hoy endiosados con el internet y el teléfono celular.

Hartazgo ciudadano

Desde diversos foros y trincheras, la ciudadanía oaxaqueña ha expresado su repudio hacia los bloqueos carreteros, a calles y cruceros. Al unísono ha expresado un ¡ya basta! La semana pasada, vecinos de la comunidad de Santo Domingo Teojomulco, manejados de manera perversa por supuestos operadores oficiales, llegaron a la ciudad capital a armar un desgarriate. Armados de palos y machetes bloquearon el crucero de Cinco Señores, agrediendo a quienes tuvieran la osadía de tratar de cruzar el sitio que impusieron. Madres de familia que acudían a recoger a sus hijos a la escuela o ciudadanos que se dirigían a sus labores cotidianas, fueron agredidos a golpes, al igual que sus unidades. No es la primera vez que estos cobardes agreden en multitud. Hay que recordar que el año pasado, armados de resorteras y hondas, tundieron a empleados (as) de Ciudad Judicial, asumiendo acciones en verdad criminales, como fue incendiar el pasto seco para asfixiar a las mujeres que ante el tiempo que mantuvieron el bloqueo a las puertas, trataron de salir por la red de drenaje. Luego de dejar a varios lastimados por el impacto de las pedradas, dichas personas retornaron a su comunidad como sin nada hubiera pasado, es decir, totalmente impunes.
Confiados en que nadie les fincará responsabilidades acudieron la semana pasada a agredir a la ciudadanía, retener unidades policiales, dañar otras particulares y violentar los derechos de civiles de hombres y mujeres sobre los que arremeten sin distinción. Las preguntas que subyacen en el imaginario colectivo son: ¿Quién los maneja? ¿Por qué tanta impunidad? ¿En realidad las promesas gubernamentales no se han cumplido para propiciar este tipo de acciones deleznables y afrentas a los derechos ciudadanos? Una y otra vez ha sonado la petición ciudadana ante los y las legisladoras en el sentido de que se regulen pero ya, este tipo de acciones que nada tienen que ver con la libertad de expresión. Los bloqueos han ocasionado pérdidas millonarias y el desencanto de inversionistas que podrían venir al estado a invertir y crear fuentes de empleo. Oaxaca tiene fama de ingobernable, de atomización de grupos facciosos y radicales que se dedican a la extorsión y el chantaje, cuyos dirigentes sólo se tasan en dinero. Ya es tiempo de acotar las citadas acciones; de regular las manifestaciones y poner por delante los derechos de las mayorías por encima de grupos o comuneros, manejados por vivales, que se aprovechan de su ignorancia y necesidad.