Salvemos lenguas indígenas |
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Opinión

Sendero

Salvemos lenguas indígenas

 

Hay en los últimos años en Oaxaca y en el país un interés extraordinario por el retorno a las lenguas maternas, originarias. Y no es que se quiera sustituirlas ahora por el castellano, que ya se habla en todas las regiones de la entidad y el país, sino que por fin nos hemos dado cuenta, aunque tardíamente, del grave error cometido desde las altas esferas del gobierno cuando se impuso a los indígenas el aprendizaje obligado del español, haciéndonos creer que era superior a la nuestra, con la que crecimos y es propia.
Cuántos padres de familia se resistieron a esta disposición oficial donde los trabajadores de la educación, muchos de ellos indígenas, fueron los encargados de su aplicación. En los espacios escolares y públicos no se habló por un tiempo ninguna lengua indígena, esta quedó prohibida, solamente en los hogares y el campo, con las madres y padres que estaban dedicados a sus labores cotidianas.
Hubo incluso acuerdos verbales entre padres de familia y sus hijos de mantener la comunicación en lengua indígena solo en los lugares fuera del control de la autoridad y los profesores. El uso del castellano se extendió por todos lados, ese fue el objetivo principal del gobierno, y hasta los mismos hablantes llegaron a dudar de la importancia de su propio idioma, llamándolo también despectivamente dialecto, como lo consideraron por mucho tiempo los mestizos, la gente de razón o de la ciudad, en un afán ilusorio de superioridad como nos trataron los españoles invasores.
Pero vivimos otros tiempos y la humanidad ha entrado en otra etapa de civilización que rechaza y condena cualquier intento de aniquilamiento cultural. Lo importante es que ya nos dimos cuenta de que estábamos mal. Ahora tanto vale la cultura indígena y su lengua como cualquier otra diferente, que podemos hablarla orgullosamente dondequiera y también escribirla aunque con los signos lingüísticos de los conquistadores, pero se vale, nos complementamos; no somos inferiores por hablar zapoteco, mixteco, chatino o mixe, y tampoco estamos limitados a aprender otros idiomas como el inglés, francés o el japonés. Lástima que nos invadieron los españoles y perdimos decenas de nuestras lenguas indígenas; con ellas se fueron tantos conocimientos, saberes y experiencias humanas.
El auge que hay ahora por el rescate de las lenguas originarias en las diferentes regiones de la entidad es maravilloso y alentador. Observo en las páginas de El Mejor Diario de Oaxaca notas y fotografías enviadas por los corresponsales que informan de talleres e investigaciones que llevan a cabo niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad para consolidar el uso de su lengua madre. Es una necesidad inaplazable rescatar lo que está en riesgo de perderse y en ello se esmeran personas de todas las edades, entre ellas trabajadores de la educación, jubilados y activos.
Estamos aún a tiempo de salvar nuestras lenguas porque hay problemas graves que enfrentar con acciones concretas y a conciencia. Las observaciones del director de Investigación del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), Nicandro González Peña, así lo confirman, son preocupantes, ya que se trata ciertamente de una emergencia nacional: de las 68 lenguas existentes actualmente en el país, con sus 364 variantes, 31 están en riesgo de desaparición, entre ellas el zoque y chontal, según los datos del INALI. Ignoro el porcentaje de los hablantes del chocholteco e ixcateco.
González Peña afirma que todas las lenguas indígenas del país están amenazadas, están clasificadas en dos niveles: en muy alto riesgo y alto riesgo, entre los cuales están las 31. Habla de una emergencia que recorre el país con algunos focos rojos bien localizados. Se refiere también a experiencias exitosas logradas en otros países para rescatarlas, donde los adultos mayores enseñan a los niños, en tanto que otros hacen labores de documentación para generar posteriormente material didáctico, actividades que se llevan ya a cabo en diversas regiones de Oaxaca que me ha tocado visitar.
El asunto es preocupante, como lo advierte también el profesor jubilado Ruperto Nicolás Laureano, dedicado desde hace años a la enseñanza de la lectoescritura de la lengua mixe. Afirma que este idioma está en una situación crítica por la invasión exagerada de otras lenguas; hace unos años registró entre los hablantes un 60 por ciento de mixe y 40 de préstamos, fenómeno que puede seguir en descenso e incremento, respectivamente, si no se toman las medidas adecuadas y urgentes para detenerlo.
Las lenguas indígenas han sufrido graves deterioros y hay que salvarlas, de lo contrario perderemos los valores que hay detrás de cada palabra, de cada voz, dice Nicolás Laureano.