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Me duele

 

Me duele constatar cada día cuánta población en situación de extrema pobreza hay en calles y avenidas de nuestra Ciudad de México, y ni qué decir de nuestros alrededores, e incluso en cada sitio de nuestra República Mexicana.
Vemos hoy día desde personas de la tercera edad pidiendo limosna, hasta niños, jóvenes y adultos que realizan piruetas, tragan fuego, pintan su cuerpo con spray color plata, payasitos, vendedores de chicles, cacahuates, y palanquetas.
Cada día son más los que se dedican en horas pico, a delinquir desde a automovilistas en medio del congestionamiento vial, hasta a transeúntes. No dudo incluso que haya quienes por carecer de una oportunidad laboral, ó han perdido su trabajo, se sumen a las filas de la delincuencia organizada para llevar a su hogar el pan de cada día.
En suma, se perciben en muchos mexicanos el desaliento, la angustia y preocupación, caras largas que ven pasar los días, sin que esta Cuarta Transformación les brinde nuevas oportunidades, y que en vez de recibir aliento en el cambio tan anhelado por el gobierno de AMLO, cada vez sus seguidores se percatan de que les han quitado ayudas y que las promesas de campaña se han esfumado y contrastan mucho con la cruda realidad.
Y es que en días recientes Araceli Damián González, titular del Consejo de Evaluación del Desarrollo Social (Evalúa) de la Ciudad de México, afirmó que siete de cada diez niños viven en hogares pobres.
Los resultados de la medición de la pobreza multidimensional y la desigualdad en el periodo 2012-2018, exhiben que en este año el índice se ubicó en 51.1 por ciento –dos décimas porcentuales más que la registrada cuando inició el anterior gobierno–, es decir, que al menos cinco de cada 10 capitalinos viven en situación de pobreza.
En esos seis años, dijo, se acentuó la desigualdad en la capital del país, al grado de que la media del ingreso per cápita del 10 por ciento de la población más rica es 18 veces mayor que la del 10 por ciento más pobre.
Lo anterior se debió, explicó la funcionaria, a que “el gobierno anterior se estancó en materia de política social”, por lo que sólo se contuvo la pobreza extrema, pero no sacó a la gente de la pobreza, por la corrupción y uso clientelar de los programas sociales, además de que no hubo avances en la generación de empleos ni en la redistribución de la riqueza.
Es el caso, ejemplificó, de la pensión para adultos mayores, ya que la falta de cobertura a 150 mil beneficiarios fue una de las causas de que los índices de pobreza en ese sector registraran un incremento de 26.5 a 29.3 por ciento, en el periodo señalado.
Así las cifras, peor, desde luego, la percepción de la realidad, es patente y nos queda confiar en que el actual gobierno deje de culpar a los anteriores, se ponga las pilas y pueda con la actual política socioeconómica, revertir esta tendencia, cuyo impacto en la población más vulnerable se podrá comenzar a medir hasta el 2020.
tere_mora_guillen@yahoo.com.mx