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Esperanza Indígena

 

Hace nueve días, domingo, se realizaron en Santa María Alotepec Mixe, Santiago Laollaga y San Bartolomé Zoogocho los foros regionales de Consulta para la Reforma Constitucional y Legal sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicano, convocados por la Secretaría de Gobernación, a través de la Subsecretaría de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas para escuchar de viva voz las inquietudes, quejas y sugerencias de las comunidades.
Este senderista asistió al de Santa María Alotepec, en la Sierra Norte, donde se concentraron las autoridades municipales y comunales, así como representantes de organizaciones civiles de 19 municipios mixes y también de la zona chinanteca de Choápam, quienes participaron durante más de cuatro horas en las cinco mesas de trabajo que se instalaron para analizar y enriquecer 16 temas considerados fundamentales para dignificar la vida de los indígenas y sus comunidades.
A diferencia de la prolongada reunión nocturna de trabajo que encabezó el gobernador Heladio Ramírez López, después de viajar por ratos a pie y en bestia desde Estancia de Morelos, trayecto que hizo con los funcionarios estatales y federales y periodistas bajo la llovizna y en un camino sinuoso, el foro del domingo 14 se efectuó en otras circunstancias, en un pueblo al que se llega ahora por carretera pavimentada y de terracería, tiene los servicios básicos aunque le faltan otros; cuenta con una universidad que atiende a jóvenes indígenas de la región y de otras partes del estado.
Esa vez los habitantes y autoridades de Alotepec plantearon sus necesidades más apremiantes que eran precisamente la carretera y la electrificación, entre otras obras y servicios, en los cuales el mandatario de entonces se comprometió en atender de inmediato, como una deuda del gobierno con este y otros pueblos mixes. En esta ocasión, autoridades y habitantes pusieron a disposición sus espacios y servicios para que otros pueblos mixes y no mixes, unidos y motivados por una causa común como indígenas, expresaran libremente sus inquietudes para ser incorporadas a la Constitución, según expresó el presidente municipal José Galván López al dar la bienvenida a los participantes. Los pueblos indígenas compartieron su música de banda y el anfitrión su comida.
En las diferentes mesas de trabajo escuché expresiones de confianza y esperanza de que los indígenas alcancen por fin un reconocimiento pleno a sus derechos como todo mexicano, pero también preocupaciones porque sus planteamientos se pueden perder en las discusiones legislativas y los diputados y senadores salgan con las suyas, por más que haya la mejor voluntad por parte del INPI. Las mujeres alzaron la voz para que haya una real equidad de género en todo, ante las leyes y oportunidades de trabajo, que no haya más discriminación ni violencia contra ellas, pues además del derecho legítimo que les asiste, ellas tienen capacidad y talento para desempeñarse en cualquier sitio; que se fomenten valores desde las familias que puedan reflejarse en una sociedad mejor.
En tribunales pidieron respeto, que se eliminen los vicios existentes; que haya defensores de oficio bilingües y compatibilidad de la legislación mexicana con los sistemas internos indígenas. No más atropellos; que no pisoteen sus derechos. Exigieron un trato digno en las dependencias del gobierno, total claridad en los trámites, que les informen sobre el curso de sus gestiones, si proceden o no, que haya transparencia en la aplicación de los recursos económicos y que éstos no se pierdan en el camino. También aplicación de la ley contra los corruptos en los municipios y la intromisión viciosa de las empresas; que los recursos lleguen con oportunidad y en forma directa a las agencias municipales y de policía, sin regateos ni intermediarios.
Que en la defensa del patrimonio cultural encuentren apoyo de las autoridades estatales y federales, no simples declaraciones como en el caso de los plagios en los textiles. En cuanto a la preservación de las lenguas, que éstas sean enseñadas desde los hogares por los padres de familia y en los niveles de educación básica por profesores que hablen la misma lengua; que en las oficinas de planeación educativa seleccionen a profesores bilingües idóneos, dispuestos a servir y apoyar a los educandos. Que el gobierno permita más espacios y medios de comunicación, como las radios comunitarias, para que los indígenas reciban una información útil y veraz, no distorsionada; que la práctica de la medicina tradicional sea respetada.
Fueron tantas las expresiones que los moderadores sabrán incluir, sintetizar y sistematizar adecuadamente para enriquecer las propuestas que ya están elaboradas y que fueron puestas a consideración de los indígenas. La sociedad mayoritaria debe cambiar igualmente su trato y actitud hacia este sector tan importante del país, no verlos como mexicanos de segunda, como sujetos de explotación y maltrato. Esperan que el resultado de los foros “no quede solo en el papel y en los discursos, sino que se traduzcan en los hechos”, “que el foro no sea una simulación o requisito para llenar un trámite”.
Previamente, el director general del INPI, Adelfo Regino Montes, nativo de Santa María Alotepec, explicó que la recomendación precisa del presidente Andrés Manuel López Obrador es escuchar directamente al pueblo, que ya llegó la hora de que la Constitución salga del pueblo. Él reconoce que los indígenas del país han estado en el olvido, la indiferencia y la marginación y ofrece perdón; esto no puede seguir así, las cosas tienen que cambiar. Es una deuda que quiere pagar el presidente.
A su vez, la representante de la Subsecretaría de la SEGOB, Miriam González Hernández, habló de un diálogo permanente que apenas empieza; del compromiso presidencial de llevar la sabiduría ancestral de los indígenas y afromexicanos a la Constitución.
El foro concluyó con un intercambio de banderas mixe y la tricolor como señal de pacto de honor y amistad de aquí en adelante. Que así sea.