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Editorial

Recuperar espacios públicos

 

Luego de las acciones emprendidas para recuperar los playones del Río Atoyac que de manera ilegal estuvieron en posesión de sindicatos del transporte, verdaderos enclaves de la delincuencia organizada, por lo cual dichos espacios están vigilados por las corporaciones policiales, además de los operativos de coordinación que se han puesto en dicha área, vale la pena destacar que el proyecto que se propone llevar a cabo el gobierno de Alejandro Murat, ha tenido una gran aceptación ciudadana, incluyendo el propósito de habilitar los terrenos que fueron de Triplay de Oaxaca. Se comenta que luego de convivir con las y los integrantes del Consejo Directivo de la Central de Abastos, Vía Pública y Verbenas, que integra a 16 mil comerciantes de este sitio, el ejecutivo estatal dijo que se pretende atender el problema de la basura -cerca de 80 toneladas diarias-, reforzar las acciones de seguridad y rescatar el Río Atoyac y espacios aledaños para fomentar en ellos las actividades deportivas. Todos los citadinos saben que, desde los años setenta en que se edificó dicho centro comercial, poco o nada se le ha hecho para mejorar su imagen. Pero además, hay problemas graves ahí, como es el caso de la inseguridad, el tráfico de estupefacientes y el cobro del derecho de piso.

Nadie le ha querido entrar al tema, pues todos temen por las vendettas del crimen organizado, además, es sabido de todos también, que los podridos sindicatos del transporte son ejes del problema. Los dirigentes de diversos rubros en dicho centro comercial tampoco son blancas palomitas, como es el caso de quien se asume como presidente del Consejo de Comerciantes, Israel Ramírez Bracamontes. Por ello, el rubro que debe atender con prioridad el gobierno estatal es el de la seguridad pública. Cientos de comerciantes trabajan prácticamente para las células de los grupos criminales que han infestado de drogas la zona del Mercado de Abasto. Los operativos policiales, más que la oficina móvil de la Fiscalía General del Estado, son mucho más necesarios. El ejecutivo estatal puntualizó que se hará un ordenamiento en cada una de las áreas que comprende este espacio, entre las que destaca las añejas instalaciones eléctricas, además de que los playones serán reacondicionados para instalar áreas de esparcimiento y módulos de seguridad con tecnología de punta, soporte del C3 e información de la Plataforma México.

¿Quién pagará la torpeza?

Tienen razón quienes afirman que hace apenas un año, quienes hoy se asumen en el poder en los tres niveles de gobierno, a donde llegaron con los colores del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), deploraban de que, durante la hegemonía priista, se utilizaran para todo, los colores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), como una forma sui géneris de publicidad electoral subliminal. Había que impactar con los colores de su partido y crear en el imaginario colectivo una especie de fijación. Durante los doce años que estuvo el Partido Acción Nacional (PAN), en el gobierno de la República, el fenómeno se repitió. Desde las filas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en donde abrevó más del 90% de los que hoy militan en MORENA, sus protagonistas es rasgaban las vestiduras para denunciar esa tendencia aberrante. La criticaban con dureza. Les parecía una forma burda y torpe de publicidad y de mantener el poder, incidiendo en la conciencia colectiva con los colores partidistas. Dice bien un directivo de conocido diario de la CDMX: antes lo que criticaban, hoy lo hacen sin recato alguno.
Esto sale a cuento por la forma tan torpe en la que el edil de la capital oaxaqueña, Oswaldo García Jarquín, dispuso la utilización de los colores de su partido, MORENA, para el equipo terrestre de seguridad, generando una terrible confusión, habida cuenta de que si bien nada le prohíbe hacerlo, utilizar patrullas y motocicletas pintadas de guinda o rojo ocre, trastoca por completo el protocolo internacional del uso del color azul marino y plateado, con que se identifica a las corporaciones policiales. Por fortuna rectificó y los colores se habrán de modificar, obviamente con un alto costo, que no será de su bolsillo. Y es que entre la ciudadanía de la capital oaxaqueña y de las agencias que forman el municipio de Oaxaca de Juárez, había una justa indignación, pues independientemente de que aquí haya arrasado el partido antes citado, se presume que es un gobierno para todos. Nada tan grave como pensar que el poder es eterno y que se mantendrá a trancas y barrancas, por encima de la simpatía ciudadana. Nuestra capital es caso único a nivel nacional. No tarda en que ande en boca de todos y en el escarnio del país. Por lo pronto, se espera que el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), haga lo propio, habida cuenta de que los recursos públicos destinados a través de FORTASEG, no pueden utilizarse de manera arbitraria.