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Opinión

Editorial

Frenar abusos vs turismo

 

Ya es común en una entidad en donde no existe cultura para la atención a los visitantes, que cada prestador de servicios vea en esta temporada la manera de llevar agua a su propio molino. Aprovechando la cantidad impresionante de gente que satura nuestras principales calles y avenidas; de turistas que llegan a restaurantes, antros, lugares de moda, etc., no sólo ofrecen malos servicios sino que además ocultan los precios o éstos son exorbitantes. Los abusos se dan en todas partes, afectando justamente a quienes vienen de visita y dejan su dinero. Taxistas abusivos, fondas de los mercados cobrando cual si fueran restaurantes de lujo, tiendas de artesanías exagerando sus precios, etc. Desgraciadamente, no existen mecanismos que sancionen dichas conductas, salvo las que consigna la Procuraduría para la Defensa del Consumidor. Hace tiempo había sanciones para los prestadores de servicios turísticos que abusaban de los visitantes. Las mismas cámaras o asociaciones de la industria restaurantera u hotelera capacitaba a gerentes y empleados, tratando a toda costa mejorar el servicio que se presta. Pero todo indica que dichos propósitos han desaparecido.
Por ello, ante la ausencia de mecanismos que castiguen los abusos, deben ser los mismos prestadores de servicios los que se apeguen a sus códigos de ética. No se puede matar a la gallina de los huevos de oro, así, de manera torpe. Al turismo hay que cuidarlo, protegerlo, orientarlo. Exigirle a las autoridades la instalación de más módulos de atención y orientación. Dotar a los visitantes del país y el extranjero de los instrumentos idóneos para mantenerlos más días en Oaxaca y sus principales destinos. Que no seamos más un destino de paso, en el que los visitantes sólo se quedan un día o dos, sino hacer atractiva su estancia de manera que permanezcan más tiempo. La creatividad, la promoción –hoy nula o escasa- y la difusión de todo lo que nuestro estado ofrece al mundo y a México, puede parecer un esfuerzo inútil, pero no lo es. Tenemos un amplio espectro de bellezas y atractivos, que no se han explotado en plenitud, justamente porque hay quienes en lugar de atender al visitante, simplemente se encargan de exprimirlo lo más posible. Esa filosofía tan ruin y absurda debe ser extirpada en la prestación de servicios. No se puede acabar con una fuente de empleo y riqueza de la que viven muchos oaxaqueños.

 

Racionamiento inexplicable.

 

Durante la temporada de estiaje, ya es común que los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca (SAPAO) instrumenten políticas de racionamiento y dotación calendarizada del vital líquido. Sin embargo, dicha temporada ya pasó y ahora que estamos en período de lluvias, populosas colonias del norte de la capital oaxaqueña tienen al menos dos semanas de que no tienen suministro de agua potable. Lo más grave de ello es que no existen los canales de comunicación a través de los cuales el citado organismo gubernamental dé cuenta o informe al usuario de las causas por las cuales se suspende el suministro. Quienes están al frente de SAPAO dejan al arbitrio de la sociedad hacerse una y mil conjeturas respecto a esa falta de agua en los domicilios, porque el recibo de pago sí llega muy puntual, reflejando una contradicción: se exige el pago sin dotar del servicio. Justo cuando el gobernador Alejandro Murat realiza los cambios en su gabinete y se da el relevo del anterior titular, de quien tantas quejas habían, empieza el infierno para los vecinos de las citadas colonias sin que haya de la nueva titular una declaración en medios de comunicación o al menos un boletín de prensa explicando la situación.
No hace falta ser un avezado en el tema para entender que en temporadas de sequía el racionamiento es normal. Pero esa situación no es la de estos tiempos. En años, jamás a los vecinos de la Colonia Reforma se les había suspendido el suministro de agua potable durante dos semanas seguidas. Es pues una situación atípica, anormal y sin explicación alguna. Incluso, durante el sexenio de Gabino Cué la dotación del vital líquido en los diversos estratos sociales mejoró de manera evidente. Ahora resulta que en el actual gobierno, en que no hay obras de ninguna especie, además, con algo tan esencial para la vida, como es el agua, a los citadinos se nos mata de sed. Esperamos que se normalice el suministro y que existan –como decimos antes- los mecanismos de información para dar a conocer a la ciudadanía las fallas en el sistema, las obras que se llevan a cabo o los obstáculos con que se enfrenta la dependencia, para cumplir en tiempo y forma con su responsabilidad. Para muchos ciudadanos afectados, el racionamiento o la suspensión del servicio por tanto tiempo no es algo normal. Algo debe estar ocurriendo, amén de un cambio de política, que también es irracional.