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Erasmo en México

 

Considerado uno de los grandes humanistas del Renacimiento, Desiderio Erasmo (1466-1536) de Róterdam, por su lugar de nacimiento, tuvo gran influencia política y religiosa en la Europa del siglo XVI, durante una etapa histórica muy rica, dado que su actuación se daba en el contexto magno que abarca la Reconquista en España, el Descubrimiento de América, la exploración y conquista del Nuevo Mundo, el surgimiento del protestantismo luterano, el proceso de evangelización de Nueva España y otras posesiones de la Corona Española, asediada por Inglaterra, Holanda y Francia que sin duda envidiaban la expansión territorial y el potencial económico del imperio de los Reyes Católicos y la descendencia de éstos.
Erasmo fue contemporáneo de Maquiavelo (1469-1527) y publicó su famosa Elogio de la locura en 1511, de dura crítica e ideas políticas antes que se publicara El príncipe en 1513. Ambos fueron contemporáneos de Martín Lutero (1583-1546) y de Hernán Cortés (1485-1547), coincidiendo con la gestión reformadora y política del Cardenal Cisneros (1436-1517) y, desde luego, de Isabel la Católica y Fernando de Aragón, de manera que se conformaba un elenco de actores que transformaron al mundo y a las ideas de entonces y que han tenido repercusiones hasta nuestros días. No se omite en tiempo a su amigo Tomás Moro y a Enrique VIII más lo que aconteció en Inglaterra.
Continuaba todo el cuadro con la gestión de Carlos V y la merma de católicos en el Sacro Imperio Romano-Germánico por el protestantismo luterano y calvinista, pero compensada con los nuevos católicos en la posesiones americanas, especialmente en la Nueva España, integrada por comunidades y señoríos dispersos en un amplio territorio.
Con la Conquista y Evangelización, arribaron al continente recién descubierto, no sólo la lengua, la religión y la unidad política territorial, sino también la gran influencia de los humanistas, gracias a lo cual, las provincias y reinos de ultramar lograron erigir notables Universidades (México, Lima, Santo Domingo) y favorecer el surgimiento de literatos y científicos que dieron lustre y grandeza a la lengua española y a sus colegios (San Ildefonso, San Nicolás, Minería y la Pontificia Universidad).
Para algunos investigadores (Marcel Bataillon y Américo Castro, antecedidos por Marcelino Menéndez Pelayo), Erasmo tuvo gran influencia en el pensamiento político y religioso de España, cosa que sutilmente repercutió en la Nueva España, incluso por encima de las ideas de Maquiavelo, dado que Erasmo no limitaba sus contenidos a los reyes o principados, sino que lograba una forma de expandir el análisis hasta las mismas democracias, ya que habla del sufragio, de las elecciones con decisión del pueblo pero con dañina influencia de los demagogos. Así, en el capítulo 26 de su Elogio a la locura (en realidad Elogio a la necedad, una vez correctamente traducido e interpretado), dice “y no quiero decir nada de Minos y de Numa, que gobernaron al pueblo necio con sus fabulosas invenciones. Tales son las tonterías que exaltan a esa enorme y poderosa bestia que llamamos pueblo”.
Agrega en el capítulo 55: “Figuraos ahora un hombre como lo son a veces los reyes: ignorante de las leyes; enemigo, o poco menos, del provecho del pueblo; preocupado solamente de su personal actividad; que odie el saber, la libertad y la verdad; que piense en todo, menos en la prosperidad de su Estado, y que no tiene más regla de conducta que sus liviandades y sus conveniencias. …colgadle al cuello el collar de oro, emblema de la solidaridad de todas las virtudes; colocadle en la cabeza una corona guarnecida de piedras preciosas, que recuerda que debe brillar en medio de sus súbditos…”.
Erasmo era también sacerdote y se lo considera reformador, si bien rechazó adherirse a la herejía de Wittenberg y se mantuvo fiel católico. Hoy, a 510 años de su Elogio de la necedad, nuestro país, México, se encuentra en un pantano político descrito en ese libro de imprescindible lectura y de actualidad.