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Opinión

Editorial

¿Acuerdos de paz?

 

El viernes de la semana pasada, gobierno y medios de comunicación echamos las campanas al vuelo para festinar al fin, el acuerdo de paz entre autoridades municipales y comunales de Santiago Yaitepec y Santa Catarina Juquila, que se había logrado gracias a los buenos oficios del Secretario General de Gobierno, Héctor Anuar Mafud y la venia del gobernador Alejandro Murat Hinojosa. Dado que la última población tiene un afecto entrañable de los católicos de Oaxaca y de México, habida cuenta del culto de la Virgen de Juquila, no faltaron comentarios favorables a dicho acuerdo. Lo que poco se sabe es que dicho conflicto tiene ya muchas décadas latente. Hay quienes saben que desde los años 40 del Siglo XX, ha sobrevivido el encono entre ambas comunidades, en principio por sus problemas agrarios y, en segundo lugar, por la propiedad del paraje conocido como “El Pedimento”. Este sitio de adoración religiosa, en donde se presume apareció la Virgen, recibe sólo por concepto de limosnas, una impresionante cantidad de dinero. De habla de millones. También la Iglesia, obviamente, tiene interés en manejar dicho sitio, por el manejo económico.
En este mismo espacio hemos sido escépticos de los famosos acuerdos de paz, que a veces sólo sirven para tomarse la foto y difundir que existe entre las comunidades involucradas, deseo de acuerdos civilizados, cuando en el fondo de todo subyacen viejas rencillas. Y es lo que ocurrió entre Yaitepec-Juquila. Fuentes de esa zona de la Sierra Sur y parte de la Costa revelan que el domingo, a dos días de haberse suscrito el citado acuerdo, vecinos de Yaitepec volvieron a montar sus bloqueos carreteros en franco reto a las autoridades estatales. Un par de días antes de suscribir el cuestionado acuerdo, el edil de dicha comunidad afirmó que la gente de su pueblo ya lo había rebasado por completo y ahí está la explicación. El presidente puede tener la voluntad de evitar algún enfrentamiento y buscar un convenio civilizado, pero existe mano negra que está atizando la violencia y la confrontación. El gobierno estatal debe investigar la causa de este rechazo al acuerdo de paz e ir sobre los que instigan a las comunidades. Tenemos muchos ejemplos, como Jaltepec, Santiago Yaveo y Nuevo San Antonio, que se enfrentaron el domingo o los pueblos huaves de San Francisco, San Mateo y Santa María del Mar, o en la Sierra Sur, en donde hay organizaciones y grupos que operan como incendiarios y bomberos.

SAPAO y la crítica ciudadana

En poco más de dos años que lleva la administración de Alejandro Murat, no ha habido un área de su gobierno que haya tenido tantos cuestionamientos después de la Secretaría de Seguridad Pública (SSPO), que el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca (SAPAO). Si vale la comparación, ni en los peores tiempos del gobierno de Gabino Cué hubo tantos señalamientos de incapacidad, falta de atención, dilación en la terminación de obras y falta de suministro del vital líquido. El pasado sábado, vecinos de una colonia de la ciudad, cercana al Periférico cerraron vialidades para exigir la terminación de las obras que iniciaron hace más de seis meses y no se sabe cuándo terminarán. Pobladores de la Agencia de San Felipe del Agua han denunciado que desde diciembre no tienen agua y su situación es en verdad desesperada y ello, tomando en cuenta que apenas estamos entrando a la temporada de estiaje. Vecinos de la Colonia “La Cascada”, sólo con bloqueos a vialidades lograron que SAPAO respondiera a casi un año de estar las calles deshechas, en obras y los habitantes sin poder estacionar sus vehículos o entrar a sus casas como cualquiera. Insistimos: Salvo en situaciones ocasionales, en el régimen anterior el agua potable y el servicio a la población tuvo una prioridad excepcional.
A estas alturas consideramos que la dependencia aludida debe tener identificados los sitios de abastecimiento de agua para hacer frente a las exigencias de colonos y asentamientos conurbados. Los vehículos (pipas) para distribuir al vital líquido hacia zonas de difícil acceso o que no cuentan con el servicio. En fin, son cosas de elemental conocimiento que ni la novatez ni la incapacidad pueden justificar. Suponemos que en esta administración en donde todo mundo se queja de falta de recursos, deben emprenderse tareas que vayan en beneficio directo de la población. El suministro de agua potable, de las tareas de saneamiento, alcantarillado y otros, son prioritarias para la vida y la salud de la población, no deben ser objeto de recortes presupuestarios ni, mucho menos, de justificar su inoperancia con argumentos banales y superficiales. He ahí el por qué hay tantas protestas en contra del titular de SAPAO, Marcelo Díaz de León y de su equipo, pues el agua no es un asunto cuya prioridad tenga que discutirse, sino atender a la ciudadanía, sin importar estatus o zonas donde viva.