La piedra de los sacrificios azteca | Opinión
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La piedra de los sacrificios azteca

Columna sin nombre

 

 

Dinosaurios, dinosaurios, lo que se llama dinosaurios expriistas: Bartlet, Cárdenas, López Obrador.
El Mapache Guasón.

En la política nacional no hay otro tema hoy por hoy, que el socavón de Cuernavaca.

Desde luego que se trata de una obra pública, una obra material propiamente dicha, es cierto, pero las implicaciones atrás de ella son de consecuencias muy delicadas para los hombres en el gobierno.

El costo, la calidad de la obra, la mala supervisión, la falta de atención a los señalamientos de autoridades municipales a visibles defectos, la antigüedad reciente de la carretera de marras, el socavón, la muerte de dos personas y otros detalles, dan pábulo a que se convierta en un asunto de carácter político, ya que es unánime el horror que experimentaron los ciudadanos al saber del fallecimiento “accidental” de dos hombres que se dirigían a su trabajo.

La conjunción de tantos factores convierte ese “socavón” en problema nacional.

Para el caso, el costo sería lo de menos, ya que hay que recordar a la famosa estela de luz durante la presidencia de Calderón, aunque es necesario verificar el porqué el presupuesto inicial hablaba de mil millones de pesos, y el costo final fue de poco más de dos mil millones para solo catorce kilómetros de vialidad.

La mala calidad de la obra al menos en el tramo derrumbado por un simple arroyo, es suficiente para que se ordene la revisión total, no vaya a ser dice don Teofilito que todo el tramo esté defectuoso; hecha esa revisión, debe a su vez ser verificada por una compañía de solvencia técnica demostrada con amplitud.

No se vaya a hacer lo que López Obrador con sus obras, que las mandó encriptar para que no se revisen hasta pasados veinte años.

En ese contexto, se deben escuchar las quejas de vecinos y autoridades locales que señalan defectos obvios a simple vista, y proceder desde luego a indemnizar a las víctimas y al propio Gobierno Federal, por aquella constructora que sea responsable del derrumbe.

La Piedra de los Sacrificios Azteca, espera que desde el Templo Mayor se dé la orden para ejecutar la muerte ritual a los culpables.
Cualquier otra medida, dará como resultado que arrecie la tormenta de ataques de la oposición radical de izquierda.

Yo también soy Pueblo.
Por allí nos encontraremos.