Cártel 22: Eterna movilización
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Editorial

Cártel 22: Eterna movilización

 

Los festejos del Día de Muertos no fue motivo para que la dirigencia del Cártel 22, tomara una tregua. No. En un deslucido mitin, el pasado viernes 2 de noviembre el Secretario de Organización de la gremial, Genaro Martínez Morales, con no más de cincuenta maestros, bloqueó el crucero de Cinco Señores, para recordar la “batalla de Todos Santos”, aquel hecho ocurrido en 2006, cuando la barricada que se instaló justamente en dicho crucero, fue desalojada por las Fuerzas Federales de Apoyo, a casi seis meses de que grupos de facinerosos enquistados en la tristemente célebre Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), habían hecho de nuestra ciudad un estado de excepción. La famosa batalla de esta época fue atizada por pseudo revolucionarios que desde las estaciones de radio tomadas alentaban a sus fanáticos a adoptar medidas suicidas para acabar con los policías federales. Una de dichas instigadoras, apodada “La Doctora Escopeta”, sugería llevar bombas Molotov con clavos y objetos punzo cortantes para atacar a los jenízaros. Las fuerzas policiales simplemente replegaron a los rijosos mentores y miembros de otras organizaciones que soñaban, ingenuamente, haber emprendido la “primera insurrección del Siglo XXI”, como ingenuamente le llamó un periodista de un diario de la capital del país.

El deslucido mitin es una muestra fehaciente de que por más que ofrezca el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, en torno a la desaparición de la Reforma Educativa, de la “evaluación punitiva” y demás concesiones y prebendas, el magisterio oaxaqueño está ya cebado en marchas, bloqueos y suspensiones de clases. De nada han servido los llamados a cumplir con el calendario escolar, con la invitación de AMLO a no abandonar los salones de clase. El llamado Cártel 22 sigue en su plan de movilizarse por todo y por nada. Lo dijo el flamante diputado federal y ex dirigente, Azael Santiago Chepi: todo lo han logrado los maestros con su manida movilización. Es más, su táctica para obtener dádivas a través del chantaje es movilización-negociación-movilización. ¿Cambiará este esquema algún día? Sinceramente lo dudamos. Es ya parte de su identidad originaria, hacer de la educación un botín de chantaje y presión. No han cambiado y no lo harán. Gobierne quien gobierne la situación será la misma. Jamás el Cártel 22 cumplirá a cabalidad con su papel de formar y enseñar.

Cumplir con el reglamento

Ha sido la comidilla del día en redes sociales, la sanción que la fue impuesta a un conocido restaurante de la capital, cuyos socios montaron una estructura metálica sobre el patio de una vieja casona, no sobre el techo, sino en un claro, poniendo en entredicho no solamente el Reglamento Municipal de construcción sino inclusive las disposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), sobre monumentos históricos y casas catalogadas. Según comentan las autoridades municipales, en dos ocasiones impusieron sanciones. No obstante los trabajos continuaron sin recato alguno. Cuando se difundió un video, justo cuando la estructura metálica era probada por propietarios y trabajadores de dicho establecimiento y descendían por las escaleras, lo que eran sólo sanciones tomaron un giro inesperado y el gobierno de la ciudad tuvo que proceder a clausurarlo. Como protesta y acción de buena fe ante la sociedad oaxaqueña, los socios ofrecieron el día primero, platillos típicos gratis a partir de la 18 horas y el maestro Luis Zárate, reconocido artista plástico, ofreció elaborar un mural, como una especie de protesta.

El fondo de todo, sin embargo, es que gracias a la indulgencia de autoridades locales y del mismo INAH, el Centro Histórico de la capital se ha convertido sólo en un escenario de fachadas. Sin norma alguna, se hacen construcciones en interiores sin cumplir ni con el reglamento municipal ni, mucho menos, con las disposiciones del citado Instituto. Y hay demasiada manga ancha para no cumplir con las normas que ubican a nuestra capital como un lugar de sitios y monumentos, reconocimiento que lleva al menos 70 años de haberse establecido. El caso del que hablamos no es único ni excepcional. Cualquiera se brinca las disposiciones sin tener sanción alguna. Y las pruebas están a la vista. Dos veces fue sancionado el establecimiento haciendo caso omiso. Si bien es cierto que se trata de un lugar muy socorrido por turistas del país, el extranjero e incluso por los mismos oaxaqueños, dada la venta de cocina muy tradicional, ello no implica que sus socios pretendan caminar al filo de la ley. Hay cientos de casonas en el Centro Histórico que están a punto de venirse abajo por el abandono, las inclemencias del tiempo, los sismos y otros factores, pero no se pueden remodelar, justamente porque cumplir con las normas del INAH es demasiado oneroso.