Sindicatos al filo de la ley
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Opinión

Editorial

Sindicatos al filo de la ley

 

Si lo que ha circulado en las redes sociales es cierto, lo único que podemos decir es que en Oaxaca existen poderes meta-constitucionales que están llevando a la entidad al borde de la violencia y la ingobernabilidad. La idea de que el ejecutivo estatal está acotado en sus decisiones y en su tarea de gobernar, es grave. La muestra fehaciente de ello está en la inseguridad galopante que vivimos los oaxaqueños y la forma tan burda en la que se manejan las cifras, de parte de los responsables de dicho rubro. Más aún, la serie de complicidades que se habrían tejido con los sindicatos que manejan el transporte –y otras cosas mucho más rentables- da cuenta del gravísimo riesgo en que se ha tenido a la ciudadanía. El pasado lunes, sin mayor recato, los hermanos Erick y Juan Yahvé Luis Villaseca, desafiaron al gobierno estatal, al bloquear los accesos carreteros a la capital del estado, incluso con formas literalmente delictivas: pusieron a sus incondicionales a tirar escombro, grava y arena en las carreteras, para obstaculizar el paso de vehículos. Por fortuna, el ejecutivo estatal reaccionó y según información oficial, los mencionados dirigentes del referido Sindicato han sido puestos fuera de la ley, por lo que se espera su pronta captura. Detrás del borlote que armaron, los hermanos Luis Villaseca sólo exigían impunidad.
Sin embargo, ello no obsta para hacer referencia a algunas anomalías. Desde el inicio del actual régimen existe una figura omnipresente en la relación y los conflictos con sindicatos y organizaciones que controlan el transporte concesionado, tanto de pasajeros como de acarreo de materiales: el Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, teniente de Navío, José Manuel Vera Salinas. Se presume que todo aquello que compete a la gobernabilidad está por ley vinculado a las responsabilidades de la Secretaría General de Gobierno. ¿Qué hace un jefe policial, con responsabilidades bien definidas y atribuciones exclusivamente de seguridad pública en temas como el transporte? Es un acertijo. Lo grave es que los señalamientos en torno a temas delicados están a la orden del día. He ahí el problema con los dirigentes de sindicatos mafiosos y llenos de delincuentes que hace apenas unos días, se paseaban con vehículos blindados y con aparatosas escoltas por la ciudad. Personajes que se asumían un poder dentro de otro y capaces de desafiar la fuerza del Estado.
La pregunta es: ¿qué hay detrás y quiénes operan, además del citado funcionario fuera de estructura, todo este tinglado de intereses y turbiedad?

Los íconos nacionales

Hoy, a través de la internet no es difícil hurgar o investigar a fondo sobre un hecho histórico o un personaje determinado. Este día está dedicado a los Niños Héroes de Chapultepec, en cuyo acto de heroísmo se mezcla el patriotismo acendrado de los mexicanos con el mito de quienes nos dieron patria y libertad. Esta efeméride se inscribe en la batalla de Chapultepec, en el marco de la guerra México-estadounidense, que tuvo como protagonistas a seis adolescentes mexicanos que murieron por defender el territorio nacional y que finalmente se perdió durante la invasión estadounidense en 1847. Sin embargo, en medio de la caída, los jóvenes cadetes del Colegio Militar mostraron su valía y su hazaña que pasó a la historia con el nombre de “Niños Héroes”. En esta guerra participaron unos 46 cadetes, de los cuales cinco eran estudiantes y uno estaba recién graduado del Colegio Militar. El cadete Fernando Montes de Oca, que contaba con sólo 18 años de edad; el cadete Francisco Márquez, que tenía apenas 12 años y once meses; el teniente del Cuerpo de Ingenieros Juan de la Barrera, era de tan sólo 18 años y tres meses. Muere también en la defensa del Castillo de Chapultepec.
Juan Escutia, de 20 años, perdió la vida en la ladera poniente del cerro, donde fue herido por una bala y cayó. Según algunos historiadores, se trataba muy probablemente de un soldado que pertenecía al batallón San Blas, siendo su nombre completo Juan Bautista Pascacio Escutia Martínez. El sitio donde él muere fue en la ladera poniente el cerro que se encontraba ubicado en la parte alta del acantilado, donde es herido de bala y cae sobre una roca en la cual en la actualidad se encuentra erigida una placa en su honor y que fue colocada en el año 1970. El cadete Vicente Suárez, 14 años, murió en su puesto de centinela peleando a bayoneta contra los estadounidenses. El cadete agregado Agustín Melgar, 17 años, murió al día siguiente, se lanzó a la lucha cuerpo a cuerpo, de donde resultó herido de varios disparos y bayonetas. Este hecho heroico ha sido tomado por los historiadores para darle a nuestra Historia Nacional el carácter que en verdad ha tenido: México, en su carrera para constituirse como Nación soberana, tuvo que sortear una y mil vicisitudes, entre ellas la intervención de potencias extranjeras que nos han querido subyugar, pero que han encontrado una resistencia heroica de parte del pueblo mexicano, así hayan sido niños y adolescentes que apenas empezaban a vivir.