Último Informe de Gobierno
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Editorial

Último Informe de Gobierno

 

Hoy, primero de septiembre, como lo marca nuestra Constitución, el presidente de México rinde su Informe de Labores al pueblo mexicano. En esta ocasión le corresponde al mandatario Enrique Peña Nieto, dar cuenta ante legisladores y ciudadanos, del estado que guarda la administración pública bajo responsabilidad del ejecutivo. Se trata del VI y último informe del actual presidente, en donde dará cuenta –disculpas aparte- de su cuestionado gobierno, permeado desde el inicio por los escándalos de corrupción, impunidad, venta de la riqueza nacional y otras bondades. Si bien se desconoce cuál será el formato del citado informe, es decir, si hará la lectura frente al Congreso de la Unión o se enviará por escrito, eso no le quita la importancia al evento. Lo cierto es que tenemos ante sí el ocaso de una gestión que se caracterizó más por la frivolidad y la opacidad que por la eficiencia en las políticas públicas para los grandes problemas nacionales. Peña Nieto, no obstante sus magros aciertos, sale por la puerta trasera de la historia, al menos para los oaxaqueños que poco tenemos que agradecerle, pues en el balance real del apoyo hacia el estado, con éste y con los anteriores, la Federación le sigue quedando a deber a Oaxaca.
Muchos pensamos que el arribo del gobierno de Alejandro Murat, ex colaborador del presidente Peña Nieto desde el gobierno del Estado de México y luego en el federal, como titular del Infonavit, las cosas irían mejor para el estado. ¡Oh, sorpresa! Ni las anheladas carreteras al Istmo y la Costa; ni proyectos de gran envergadura, como el de “Paso Ancho”, ni nada que se le agradezca. Estamos peor que antes. La deuda histórica de la Federación con nuestro estado sigue pendiente. Ni la amistad ni la deferencia que se presume tenía el presidente con su amigo gobernador, fueron motivo suficiente para resarcir a los oaxaqueños marginados, de la pobreza y el abandono. El saldo de los programas sociales impulsados por el gobierno federal es negativo; no han hecho mella en nuestra pobreza ancestral. La marginación, la discriminación y abandono en que hemos estado, no pueden justificarse con nada. Sólo podemos decir que el régimen de EPN para los oaxaqueños ha sido si acaso, uno de los peores de cuantos haya habido en la post revolución. Lo que hay que destacar es que ya se va y esperamos que el próximo presidente cumpla en algo con la palabra empeñada en nuestra entidad.

En defensa del medio ambiente

Muchos son los propósitos y pocas las acciones que se llevan a cabo para proteger nuestro deteriorado medio ambiente. Hace unos días circuló por las redes sociales el daño tan grande que hacen a las especies marinas las redes de pesca que se instalan en el mar. Cerca de 300 golfinas murieron atrapadas. Y el efecto que les ocasiona el plástico. Peces dentro de bolsas, tortugas atrapadas en botes, etc. De igual manera trascendió la muerte de un delfín en playas oaxaqueñas, el cual quedó varado luego de tragarse prácticamente un pañal desechable. Hace unos meses, un grupo de abogados y miembros de una organización promovió la defensa del Río Atoyac, afluente que está contaminado no sólo por las descargas de aguas residuales que se depositan en su cauce, sino por el terrible daño que le ha hecho la basura que se acumula en sus riberas, la cual a la caída de lluvias va a dar al cauce. Y ello lleva dedicatoria habida cuenta que dicha organización logró el amparo de la Justicia de la Unión para que las autoridades municipales principalmente, atiendan el rubro de la contaminación. Es una tristeza ver el Río Salado también contaminado por las descargas residuales, pero además, porque aquí descargan los camiones que limpian fosas sépticas sin control alguno o impedimento de parte de las autoridades.
Los llamados a la protección y salvaguarda del medio ambiente son constantes. Pero no son más que eso. En la pasada crisis del basurero municipal las autoridades de la capital invitaron a la ciudadanía a no arrojar los desechos en las calles o avenidas. Asimismo, a separar la basura: orgánica e inorgánica. Poco se logró. Se entiende que los recursos son muy limitados para llevar a cabo campañas masivas de información, sobre lo que hay que hacer para proteger el entorno ambiental y evitar los embates del cambio climático, pero algo tiene que hacerse. Las dependencias encargadas de dicho rubro, deben emprender campañas masivas de información para crear conciencia en la sociedad, pero particularmente hacer una alianza con el sector educativo. Es en la educación básica en donde hay que sembrar los cimientos de una sociedad cada vez más responsable con la protección de nuestro entorno ambiental. Hemos visto escenas terribles en lugares en donde jamás se había sentido calor, ahora bajo temperaturas cercanas a los 40 grados centígrados. El “efecto invernadero” pues, ya nos está tocando la puerta, pero tal parece que no hay aún consciencia de sus efectos en la vida humana y animal.