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Opinión

PAN, sectario

Escaparate Político

 

 

El partido Acción Nacional en Oaxaca, está hoy en su peor momento. Los expertos calculan que estando aún muy fresco el desastre de la alianza con el PRD que empoderó al saqueador Gabino Cué, repetir la misma coalición no augura nada bueno en la próxima elección. Después de que en el 2010 alcanzó 316 mil votos, en las votaciones del 2016 apenas levantó cabeza con 155 mil votos. Caída estrepitosa, pero aun así, la dirigencia local hace cuentas alegres.
Algunos panistas consultados por el columnista coinciden en que la dirigente estatal del partido azul, Antonia Natividad Díaz, ha resultado tan audaz que, sin importarle el reposicionamiento de su partido que debería ser primordial, ha fortalecido su poder personal.
Primero, su imperio en absoluto. Ha logrado atar a sus intereses a Juan Iván después de que éste la tenía dominada, por eso se anota como virtual candidata a la diputación federal plurinominal. A Juan le ofrece ser candidato uninominal por Miahuatlán y para amarrar compromisos, le enjareta como suplente a su papá (de Natividad) don Leonardo. “Así te garantizo que vamos a ganar”, le dice. Para concretar su avasallamiento está pidiendo que la dirigencia nacional determine que la candidata pluri sea mujer, es decir, ella. Aunque en la alianza definen tres candidatos para diputado federal de Oaxaca, solo les interesa asegurar que gane Juan Iván. Para las curules locales el PAN debe poner diez candidatos pero igual, al no ver posibilidades de triunfo ponen “a cualquiera”.
Segundo, ha concentrado indiscutiblemente el poder en sus manos. Como diputada integrante de la Junta de Coordinación Política, participaba en la distribución del presupuesto del Congreso, es decir tenía el dinero pero hoy como dirigente, también tiene el poder político. Obvio, también tiene el reto de levantar a su partido. Está obligada a entregarle buenas cuentas a Ricardo Anaya a quien debe, directamente, su designación como dirigente estatal.
Cuentan que el año pasado, cuando la controversia por la definición del resultado de la elección de la dirigencia estatal, se dirimía en la sala Jalapa del Tribunal Electoral Federal, Felipe Calderón se apersonó ante los magistrados para litigar en favor de Luis de Guadalupe Martínez. El error del expresidente FeCal fue dar la cara. Dicen que eso irritó a Ricardo Anaya que, tras bambalinas, movió sus influencias e hizo ganar a Antonia Natividad. Ya se imaginan el tamaño de los compromisos que tiene ahora esta dama con su candidato presidencial. Obvio, esas diferencias dividieron al PAN en Oaxaca, pero de esos les comento luego.
Lo cierto es que el poder y la ambición de doña Antonia no bastan para que los panistas hagan a un lado la suspicacia que les genera la audacia de Antonia Natividad. Esto podría ser un dique para levantar al PAN. Por el momento no tiene el consenso del grupo afín a Margarita y Felipe, principalmente del grupo caciquil de Huajuapan que encabeza Luis de Guadalupe y su familia. Hay que recordar que este pidió en los tribunales el reconocimiento de su triunfo como presidente estatal del PAN pero intervino Ricardo Anaya y lo hicieron a un lado, igual que a Eufrosina, pero esta es otra historia que luego les relato.

Cualquiera
En este momento en que las estrellas se le alinean a Natividad, anda tan insuflada que no pone atención a algo tan elemental como es el análisis de la personalidad de los que propone como candidatos y por eso escoge “a cualquiera”.
En el distrito de Ixtlán, por ejemplo, se atreven a abanderar a Raúl Manzano. Este es uno de los tantos constructores que sorprenden a los ingenuos presidentes municipales haciéndolos firmar por obras a costo inflado y que, además, no concluyen debidamente. Por eso, en el Ayuntamiento de Ixtlán y otras comunidades acusan a Manzano de fraude.
Por cierto, todos los municipios están plagados por constructores que recomendados por diputados y funcionarios, venden a los Ayuntamientos asesoría para “bajar” recursos para obras que, normalmente, no concluyen bien, que encarecen sobremanera y hacen firmar a los alcaldes a quienes dejan serios problemas. Con excepción de Ixtlán donde decidieron denunciar al PANista de marras, los municipios defraudados callan sabedores de que esos constructores están ligados a diputados y políticos mañosos.

El salto del chapulín
Deplorables muestras del oportunismo político vemos en ese retorno de la mezcla de política y religión. La relación se mantiene a pesar de que hace más de 100 años, las Leyes de Reforma determinaron la separación de la Iglesia y el Estado. Juárez y nuestros héroes de la Reforma lamentarían este escenario en el que políticos y pastores reviven el grito de los conservadores: religión y fueros.
Circulan en las redes sociales las maniobras de algunos líderes religiosos que utilizan a sus congregaciones con fines económicos y políticos. Hacen alianza con los partidos políticos para allegarles votos. Así lo hacen Fabricio Díaz Alcázar y Elías Betanzos. El primero fungió como dirigente del PES (partido encuentro social).
Dicen que ya fue relevado pero no ha hecho entrega formal de los bienes del partido. Lo acusan de que en las elecciones pasadas pactó con el PRI.
Betanzos, por su parte, en el gobierno de Gabino Cué a través de Bejamín Robles, logró puestos políticos para su hija, incluso fue su secretaria particular. Al recuperar el PRI el poder, su hija Joca Beth, incluso fue regidora en la administración priista de Hernández Fraguas.
Es claro que el pastor Elías Betanzos, con el poder que le da presidir el Consejo de Iglesias Evangélicas, entra de lleno a las componendas por lo que impuso como su relevo en la dirigencia del PES a Azael Jacinto.

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