Retos en el 2018 |
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Opinión

Editorial

Retos en el 2018

 

Al iniciar un nuevo año, el llamado de los oaxaqueños sigue siendo el mismo desde hace varias décadas, pues solamente con gobernantes, maestros y funcionarios comprometidos con la sociedad se puede erradicar la violencia y la corrupción que tanto ha lastimado. Por ello, rescatar los valores como la verdad, el amor, la justicia, la responsabilidad y el diálogo, se puede aspirar a tener un año venturoso, pues sin duda alguna, Oaxaca tiene muchas cosas buenas, hay personas de un corazón grande pero opacados y asustados por la violencia o arrinconados, tal y como se ha señalado.

Como buenos oaxaqueños nos sumamos al llamado de alcanzar paz y tranquilidad; un año nuevo con reconciliación social a través de un llamado al amor y la verdad, la unidad y la responsabilidad, con un firme y decidido combate a la corrupción, al enriquecimiento inexplicable, a la impunidad. Día a día va en aumento la serie de llamados de la sociedad civil para alcanzar mayores resultados en la función pública, para que los encargados de las diferentes instituciones gubernamentales con mayor responsabilidad en cada una de sus atribuciones. Es decir, pasar del discurso demagógico a los hechos concretos que contribuyan a mejorar las condiciones de los oaxaqueños.

En un año eminentemente político electoral, donde además de elegir Presidente de la República, Senadores y Diputados Federales, también se va a elegir legisladores locales y presidentes municipales, se ha emplazado a todos los funcionarios para que en todos los niveles sea palpable su compromiso con la sociedad, mayor atención a las necesidades, seguridad y transparencia y lucha permanente contra la corrupción. Un llamado a dejar la abulia y la indiferencia en sus funciones para ofrecer resultados a una ciudadanía que desea dejar atrás marginación y subdesarrollo.

Pero no sólo se está exhortando a los funcionarios a ser eficientes y eficaces, también el llamado es para que los representantes de los partidos políticos asuman su responsabilidad y antepongan los intereses de la sociedad a los propios. Urge hacer leyes que ayuden a modernizar el andamiaje jurídico y legal de Oaxaca para obtener mejores resultados.

Debido a que en los últimos meses su labor ha dejado mucho que desear, hoy se les emplaza a rescatar el noble sentido de la política, mejor atención a los ciudadanos con menos burocracia, resultados concretos a las aspiraciones de paz, progreso, seguridad, rendición de cuentas y transparencia.

 

Imperio de la ley

 

Ante un escenario de crispación social que se vive en diversas entidades del país, en Oaxaca se necesita equilibrar los derechos de todos los integrantes del tejido social, construir consensos y medidas de solución a los problemas que vive el estado, bajo un clima de madurez y civilidad política entre el Gobierno y los diversos actores sociales. Nuestro estado debe recuperar de una vez por todas el estado de derecho, libertad, paz, seguridad y armonía.

Un estado modelo en el ejercicio amplio de las libertades públicas y los derechos humanos, así como la construcción de un entorno de concordia, pero sobre todo, en la aplicación estricta de la ley para desterrar cualquier acto de impunidad. No sólo se trata de castigar a quienes abusan de sus atribuciones como servidores públicos, malversar recursos o se enriquecen a su amparo, se debe ahondar en una cultura de transparencia y rendición de cuentas que debe pasar irremediablemente por la ética y moral de quienes ejercen cargos públicos.

Si bien la instrucción en el Gobierno del Estado es la de no tolerar desvíos de recursos y conductas indebidas de los servidores públicos, aún falta mucho por hacer, pues las cifras así lo revelan. La ciudadanía está cansada de seguir siendo rehén de organizaciones y grupos de presión que han encontrado en la violencia su forma de operar para presionar y obtener sus pretensiones políticas económicas.

Por eso confía que en este año que hoy se inicia exista el firme compromiso de no ceder al chantaje mucho menos a la impunidad de quienes arropados en la muchedumbre cometen ilícitos. Los oaxaqueños desean el respeto irrestricto de los derechos y libertades públicas y civiles, así como el respeto a los derechos y libertades de terceros.

No poner en riesgo la paz pública, los servicios básicos, ni las actividades productivas de fuerte repercusión en la economía y bienestar de la sociedad, así como restaurar la confianza en las leyes y las instituciones, mediante un ejercicio democrático y socialmente responsable de los actos de autoridad; en suma, mantener el Estado de Derecho y el orden público.

Hoy se necesita convocar a las organizaciones sociales, partidos políticos y magisterio a devolverle la convivencia armónica a los oaxaqueños que desde hace varios años padecen un clima de constante confrontación. Sólo con el concurso de todos podremos alcanzar que este año sea venturoso para todos los oaxaqueños, donde las diferencias se puedan dirimir por medio del diálogo y la conciliación, en un marco de apego a la Ley y de respeto a los derechos de terceros.