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Desaparición de los 43, reflejo de la marginación

La investigadora del Cinvestav aseguró que el caso Ayotzinapa, Aguas Blancas, Atenco, los feminicidios de Cd. Juárez y la Guardería ABC tienen un eje en común: la discriminación

Desaparición de los 43,  reflejo de la marginación | El Imparcial de Oaxaca

Oaxaca de Juárez, Oaxaca

La desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, es parte de un historial de marginación emprendido desde los gobiernos nacionales contra el normalismo, expresó la doctora en Ciencias Alicia Civera durante una conferencia dictada como parte del Coloquio de Historia de la Educación en Oaxaca.

Las normales rurales, expuso, se encontraban en una vía de extinción propiciada por el Estado “que se frenó un poco a partir de lo de Ayotzinapa, como hubo una movilización que hizo visible esto a nivel internacional hubo presión para ser conciliador en general con las normales”.

Estas escuelas, “aunque han vivido diversas reformas en los últimos años, incluso han recibido recursos, en general han estado maniatadas, no han tenido las mismas condiciones que instituciones de educación superior como las universidades, no cuentan con autonomía”.

Para la investigadora del Cinvestav, desde el 26 de septiembre de 2014 tras el ataque contra los estudiantes había la presencia de un estudiante desollado llevaba dos claras lecciones, primero, los narcotraficantes estaban involucrados, segundo, como le diría un soldado a uno de los estudiantes: ‘eso les pasa por revoltosos’”.

“Las formas de los asesinatos, como han dicho muchos historiadores, no son fortuitas, sin piel, sin protección alguna, un muchacho desollado es una cicatriz inolvidable de lo que puede pasar cuando se estorba a lo que algunos llaman el narcoestado, es decir, al Estado, al negocio de las drogas y a las relaciones entre ambos”.

Civera apuntó además que las manifestaciones públicas de protesta para exigir la aparición de los estudiantes ha sufrido cambios drásticos, desde las marchas multitudinarias y las expresiones de solidaridad que surgieron desde organizaciones de base, de derechos humanos, la Iglesia católica, sindicatos, burócratas y de ciudadanos, hasta las más recientes manifestaciones que muestran que los padres se han ido quedando “muy solos”.

“Se han ido quedando muy solos, actualmente cuando uno va a las manifestaciones de la Ciudad de México lo que hay es un ambiente de tristeza y de desolación, de mucha intimidación, porque son muy pocas las personas que están en las manifestaciones, la mayoría estudiantes normalistas o estudiantes antropólogos tomando nota, en cambio, el número de granaderos y de helicópteros es muy fuerte”.

La búsqueda de estos estudiantes, agregó la autora de La escuela como opción de vida: la formación de maestros normalistas rurales en México, 1921-1945, ayudó a descubrir que México es una enorme fosa en donde, dependiendo de quién maneje las estadísticas, hay 25 mil o 125 desaparecidos, muchos más asesinados que en la guerra de Irak.

La búsqueda de los estudiantes, agregó, fue un escape de rabia ante un tremendo estado de descomposición social de las promesas incumplidas de tres procesos: la Revolución mexicana y de la Constitución, de la alternancia política, y de la modernidad y la globalización.

“Fue una más de varias masacres, como la de indígenas y campesinos en Aguas Blancas, en 95, Acteal en el 97, los 700 feminicidios en Ciudad Juárez entre 93 y 2012, la represión de Atenco, los 72 inmigrantes que fueron asesinados por narcotraficantes en San Fernando, Tamaulipas, en 2010, por los cuales no hubo manifestaciones, los enfrentamientos en Tlatlaya en 2014, los 49 niños que murieron y 106 que resultaron heridos en una guardería por negligencia”.

Estas víctimas, dijo, sus voces, tienen en común que no son escuchadas, son voces de mujeres, indígenas, migrantes, estudiantes.

“Los estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa pertenecen a un sector social históricamente subordinado y marginal, son pobres, viven en áreas rurales y muchos de ellos son indígenas, como otros grupos han luchado por hacer sentir su voz que ahora después de muchas muertes y desapariciones tuvo alguna atención de los medios de comunicación y de la academia”.

27 de septiembre de 2014 se llevó a cabo el enfrentamiento en Ayotzinapa

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