Migración única opción ante la pobreza, dejan Santa Inés para sobrevivir
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Migración única opción ante la pobreza, dejan Santa Inés para sobrevivir

A un año del inicio de la 4T, los programas sociales del Presidente Andrés Manuel López Obrador excluyen a algunos pobladores.

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En Santa Inés del Monte, Dominga Gaspar Gaspar tiene 32 años y no cuenta con ningún programa social, y ella ve su única posibilidad en la migración. Su paraíso, aunque sea por seis meses del año es Baja California, en los campos de fresa, donde puede ganar en medio año lo que en una década en Santa Inés.

“La primera vez llegué a Baja California, ahí estaban mis hermanos y encontré el trabajo de campo y comencé”, narra Dominga, mientras ve a su pequeña hija de tres años correr por el patio en donde pronto se edificará su vivienda, en una de las zonas más altas de la población.

Resalta que en los campos de fresa su sueldo llegaba hasta los tres mil 500 pesos semanales, aunque no se compara con la tranquilidad de Santa Inés, en donde se vive de los árboles frutales, como aguacate, la manzana, la granadita y tejocotes; pero carece de un sistema de distribución, lo que provoca que casi se regalen.

“La falta de unidades para transportar los productos a los lugares de venta nos afecta, ya que ahorita se entrega por cajas en el Valle de Oaxaca o de Zaachila, lo que no rinde, pues los precios son muy bajos”, afirma Dominga.

Santa Inés es uno de los municipios más pobres de Oaxaca, de acuerdo con cifras oficiales, el 97 por ciento de la población vive sin servicios básicos yel 13.7 por ciento tiene carencia por acceso a alimentación.

Decenas de programas sociales han intentado sacar a la gente de esta comunidad, de la miseria y del hambre, sin embargo, no llega a quien debe, dicen los habitantes.

 

La fuerza que se va

Rufino Gaspar Reyes tiene 76 años y aún se da el lujo de ayudar a su ahijada a construir su vivienda, pues es madre soltera y no tiene quien la ayude, dice. Con el azadón aún es capaz de remover la tierra para aplanarla.

Recuerda cómo ha evolucionado Santa Inés del Monte y detalla que ahora se ve más apoyo de los gobiernos. La situación era muy diferente cuando a él le tocó ser autoridad, cuando no había pagos ni apoyos, para los que tenían los puestos en los municipios.

“Ahora veo que los empleados están ganando algo, a nosotros cuando nos tocó no se ganaba ni un cinco, de uno mismo miraba para el cumplimiento y ahora tres años se quedaban los hijos, la familia para que pudieras ir a trabajar con el pueblo”, recuerda.

Ahora, piensa que es justo que reciba los apoyos sociales, como el de adultos mayores, pues los campesinos no se jubilan, aunque trabajen toda la vida. Reconoce que cada dos meses cobra dos mil 550 pesos, lo que no alcanza.

“No, no es suficiente, porque ahorita que esta caro las cosas, va uno al mercado a traer sus cositas 700 u 800 pesos gasta uno con cosita de nada y no, no es suficiente”, destaca Gaspar Reyes, reconociendo que las fuerzas ya no le dan para trabajar, “pues poquito he, ya no es como estando de 30 o 40 años, ya ahorita pues ya de mi parte ya no se trabaja, ya las fuerzas se van”.

Este campesino pide a las autoridades que cumplan con lo que prometen, pues en la campaña prometen mucho y en la realidad nada cumplen, al menos eso le ha dejado la experiencia a Gaspar. “Yo le diría al gobernador que nos siga apoyando y que cumpla lo que le promete”.

 

A dos pesos una leña

A sus 72 años Isabel Ortiz parece mucho más joven. Camina por las calles de Santa Inés, complicadas por las subidas y bajadas, con una maestría impecable. Su esposo, unos años menor que ella no corre, pues las enfermedades lo persiguen.

“No hay nadie quien me apoye ni mi ni a mi esposo, él no está bien, está enfermo, tiene un bodoque en la espalda de que se cayó una vez y eso no lo deja trabajar”, detalla la anciana mientras le da de comer a su asno.

El Seguro Popular les es de mucha utilidad, ya que así pueden asistir al médico, que no les cobra, pero para las enfermedades más graves, ahí tienen que pedir prestado, “pero dicen que va a desaparecer”, se lamenta.

“Pues acá se trabaja en el campo, vendiendo leña, mi esposo ha trabajado reparando hornos”, dice Isabel, “sí mucho cuando llevamos una hilada de leña, sale como unos 200 pesos, y eso sólo en las ferias”.

Eso se suma al apoyo que recibe del programa de Adultos Mayores, lo que alcanza para medio comer, para medio vivir. Sin hijos, luchan contra el mundo con las pocas fuerzas que le quedan y esperan a que no se les termine.

“Le pedimos al gobierno que nos apoye más, porque con lo que nos dan apenas nos alcanza para comprar un calzado y ni nos compramos ropa, porque está muy caro y no alcanza. Es urgente que lleguen más recursos a esta comunidad, sobre todo a los adultos mayores”, pide Isabel.

Y para colmo de males, su pequeña cocina de adobe está a punto de caer, pues se cuartearon con los sismos del 2017, y a ella no le dieron un apoyo de la reconstrucción, aunque en todo México se hayan gastado más de siete mil millones de pesos por ese motivo.

 

Programas sociales, una necesidad

Teresa Gaspar, vecina de la Soledad, una agencia municipal de Santa Inés del Monte dijo que los programas sociales en este municipio son muy necesarios, pues hay mucha gente que a veces no tiene ni para alimentarse.

“Sí son necesarios, porque lamentablemente un peso o dos pesos es necesario, para los hijos más que nada, los que están estudiando”, señala Teresa, “no es mucho, (el dinero de los programas sociales) ahora se imagina donde son muchos integrantes en una familia. Y para mucha gente es su único sustento”.

También destacó que últimamente se han presentado deficiencias en la entrega de estos programas, sobre todo porque cambiaron de nombre y hay confusión hasta entre los que los entregan.

“Todos en el municipio pedimos que nos sigan apoyando, porque aquí que somos alta marginación. Ahorita los jóvenes que están estudiando necesitan, porque ya que ven que uno no tiene nada pues ya no quieren estudiar”, afirma Teresa.

 

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