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Ambulantes y protestas sepultan al zócalo capitalino

La cantera verde, los bellos jardines y la arquitectura colonial han quedado prácticamente sepultados por los cientos de puestos semifijos que invaden el zócalo a diario; empresarios aseguran que la cantidad de ambulantes va en aumento

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Durante 2015, 2016 y 2017 las marchas, plantones y presencia de ambulantes ocasionaron el despido de 3 mil 500 empleados y pérdidas económicas por mil 500 millones de pesos en establecimientos comerciales del Centro Histórico, en especial en el primer cuadro de la ciudad.

Empresarios y comerciantes exhibieron las afectaciones a la economía de empleados y sus familias, pues durante esos meses muchos dejaron de trabajar porque los negocios cerraron, lo cual generó desocupación.

Alfonso Rulle Dorman, empresario y propietario del hotel Marqués del Valle, admitió que solo cuando se terminen las marchas, los bloqueos y todas aquellas expresiones sociales que trastocan el orden y la tranquilidad se volverá a tener un zócalo lleno de turistas nacionales y extranjeros.

Recordó los sucesos de 2006 y todos aquellos que se han suscitado en los últimos años, como sucedió en 2016, conflictos que originaron cuantiosas pérdidas económicas y aseguró que difícilmente Oaxaca se va a poder recuperar de todo lo que ocurrió.

Sin embargo, dijo que se debe de navegar en cualquier tipo de mar. “Hay que luchar en todo tipo de mar, tranquilo, violento y tempestades, pero el que es marinero debe enfrentar todas pues no le queda otra”.

Apuntó que “desgraciadamente todos son proyectos que no se han logra aterrizar, la súper carretera a la Costa, la que va al Istmo de Tehuantepec, ya no tenemos tren, los boletos de avión cada vez más caros y eso complica seriamente nuestras aspiraciones de desarrollo”.

A pesar de los agobios y problemas que se han registrado, Rulle Dorman indicó que sigue adelante con el hotel y el restaurante que durante décadas se ha mantenido para atender a las familias oaxaqueñas y a los turistas nacionales y extranjeros.

El empresario exhortó a la sociedad oaxaqueña a fortalecer nuestros orígenes y nuestras tradiciones, pues solo así se podrá avanzar en mantener y conservar nuestros espacios históricos, entre ellos, el zócalo que se encuentra muy abandonado y reclama de mayor atención por parte de las autoridades.

“No se trata únicamente de mantener el cuidado de las fuentes y jardines, sembrar flores y evitar que se formen montones de basura, atender a los ambulantes que son parte de la población y a quienes no se puede dejar abandonados. Lo que sí es tener un control correcto de todos ellos en sitios especiales y emblemáticos de la ciudad”.

En tanto, Esther Merino Badiola, presidenta de la Alianza Empresarial y Comercial de Oaxaca A.C. (AECO), aseguró que en todo este tiempo se registró el cierre de más de 300 negocios, sin considerar las consecuencias sufridas tras el conflicto en 2006, cuando prácticamente se cancelaron las actividades comerciales y empresariales.

En tanto, Onésimo Bravo Hernández, expresidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (Canirac), recordó que a partir del 2018 las cosas empezaron a mejorar, pese a que las pérdidas económicas acumuladas en los dos años anteriores por conflictos sociales en la ciudad de Oaxaca eran de tres mil millones de pesos en el sector turístico.

Mientras que los empresarios del primer cuadro de la ciudad han planteado la necesidad de recuperar el zócalo que ha afectado a los oaxaqueños bajo el cobijo de diversas organizaciones.

Sostienen que las autoridades cuentan con el respaldo total y absoluto de los empresarios y comerciantes, pues en lo más difícil de los conflictos se logró contar con más de 400 puestos ambulantes instalados en el perímetro, en donde se había acumulado gran cantidad de basura que originaron fauna nociva, malos olores y un sin fin de problemas.

 

Se resisten a desaparecer

Jaime Zorrilla Diego Cámara Nacional de Comercio (Canaco) durante el conflicto en 2006, recordó que en ese año había cifras de alrededor de 300 negocios y aproximadamente mil 500 familias que trabajaban en los comercios de diversos giros en el Centro Histórico.

Debido a que aprovecharon el respaldo y apoyo del magisterio y organizaciones afines, el zócalo se lleno de vendedores ambulantes y desde entonces no los pueden contener.

A lo largo de todos estos años hemos sido testigos del cierre de empresas, del despido de trabajadores, de la emigración de capitales a otras partes del país, porque no se ha logrado recuperar Oaxaca de ese gran impacto que fue el movimiento de ese año, ponderó.

De ahí la urgencia de recuperar el zócalo, sus portales antes de que más empresas mueran, emprender un programa de reordenamiento para que aporten al sistema tributario, “no se puede dejar libres a los ambulantes que no pagan impuestos, recuperar la imagen del Palacio de Gobierno que desde hace mucho sirve para negocio de unos cuantos”, dijo Jaime Zorrilla.

Los empresarios y comerciantes “que hemos apostado y estamos comprometidos con la ciudad de Oaxaca de Juárez consideramos que estos espacios públicos no deben ser utilizados para plantones o asentamientos permanentes ya que vulneran los derechos de humanos de todos los ciudadanos”.

Insistió que no es posible que con el argumento de las reivindicaciones sociales se prive a los ciudadanos de los espacios que sirven de recreación e integración familiar, por ello, exigen a las autoridades las conserven en buen estado y al magisterio que coadyuve con los ciudadanos y ayude a conservar libres y limpios los espacios en beneficio de la comunidad.

A pesar de los constantes esfuerzos de los hoteleros, restauranteros y comerciantes por recuperar el esplendor del zócalo y que los propios oaxaqueños, visitantes nacionales y extranjeros puedan caminar por sus calles y admirar sus portales y el Palacio de Gobierno, suman décadas de abandono.

Antes del conflicto político y social en 2006, la ciudad de Oaxaca de Juárez tenía récord de ocupación hotelera y después de esa problemática la cifra cayó a 37 por ciento. Hoy las condiciones han cambiado y si bien las manifestaciones y bloqueos son menos, el primer cuadro de la ciudad sigue agobiado por todo tipo de expresiones sociales.

 

Reclaman voluntad para liberar al zócalo

Si en verdad se desea recuperar el zócalo y volver a atraer a los visitantes se debe de pensar en un plan integral que atienda diversos aspectos, desde el ordenamiento de los ambulantes, la reubicación de los desplazados triquis que se han apoderado del corredor de Palacio de Gobierno, pero sobre todo, debe existir voluntad política para llevarlo a cabo.

Administradores y responsables de los restaurantes establecidos en el Portal Benito Juárez y Portal de Las Flores, coincidieron que arrastran serios problemas económicos desde el conflicto de 2006 y tras el desalojo de Nochixtlán en 2016, que apenas están superando.

“Los esfuerzos se han complicado porque la gente ya dejó de venir al centro y en especial a los restaurantes. Ya no es como antes que venían en las noches o los domingos al medio día. Ahora pasan para visitar el mercado y buscan pasear por el andador turístico”, dijo Javier, encargado de uno de los restaurantes.

Lamentó que a pesar de ser un sitio histórico y emblemático para todos los oaxaqueños las autoridades municipales y estatales los han abandonado desde hace mucho.

“Lejos de que se mejoren las condiciones se han deteriorado seriamente, pues cada vez hay más vendedores ambulantes que venden desde artesanías hasta comida, hay integrantes del escuadrón de la muerte que toman en las jardineras, personas que llegan a pedir dinero a los turistas que llegan al restaurant y esto molesta a todos ellos”, resaltó.

José Luis, también responsable de uno de los restaurantes ahí a asentados, admitió que después del conflicto de 2006 las cosas ya no son iguales: “la gente si viene pero cada vez menos. Ha preferido buscar otras zonas como el andador turístico o la colonia Reforma para reunirse porque el zócalo poco a poco se ha perdido.

No trata de estar en contra de los ambulantes pero eso desalienta la llegada de los turistas, “no pueden ver la fachada del Palacio de Gobierno porque hay puestos de ropa típica, lonas con demandas sociales y eso también aleja a los visitantes. Lamentablemente ya nos acostumbramos a eso y no pasa nada, pero para los turistas si importa”.

 

Empañan belleza sinigual

El zócalo de la ciudad de Oaxaca se ubica entre las calles Hidalgo, Trujano, Bustamante, Flores Magón y Vicente Guerrero, esto en el corazón del Centro Histórico de donde se puede partir hacia cualquier destino de la ciudad: a una cuadra se ubica el mercado Benito Juárez y 20 de noviembre, a una más comienza el andador turístico, a escasos metros la Catedral de Oaxaca, seis cuadras arriba el templo de Santo Domingo de Guzmán y cuatro cuadras está la Basílica de la Soledad.

En sus portales hay restaurantes de comida regional e internacional, hoteles, servicios de tours, agencias de viajes, y en el zócalo hay eventos culturales y de espectáculos ya que su área cuadrada sigue teniendo una gran carga simbólica, cultural, estética y moral.

Los representantes del sector empresarial han insistido en recuperar el desarrollo y progreso de Oaxaca estancado desde entones, pero en sus esfuerzos de atraer turistas se enfrentan a constantes protestas y marchas que llegan al zócalo y que desalientan a los vacacionistas, ante el riesgo de no poder ingresar al primer cuadro de la capital.

Meseros, cajeros, cocineros y demás trabajadores, recuerdan aquellos aciagos días de 2006 que durante casi 10 meses se prolongaron y cancelaron prácticamente las actividades de los restaurantes.

Hoy el clamor es generalizado: “urge liberar el zócalo, que en verdad se vuelva a convertir en punto de reunión de las familias, que vuelvan aquellos días en que la marimba del estado animaba los paseos de todos ellos, que la gente venga a los portales y que puedan caminar sin tanto ambulante vendedor de todo tipo de cosas”.

Advierten que los turistas ya no están llegando como antes, pues los ambulantes los ahuyentan, los triquis se han apoderado del corredor de Palacio de Gobierno y eso los ahuyenta. Una consecuencia, dijeron, es que han cerrado algunos negocios como la Casa de la Abuela, un restaurant con mucha historia.

 

Se transforma a través del tiempo

La Plaza de las Armas fue construida en 1529 por Juan Peláez de Berrio, años más tarde Alonso García Bravo tomo como referencia esta plaza para el trazado urbano de la Villa de Antequera. En 1739 fue colocada una fuente de mármol en el centro de la plaza, la cual durante toda la época colonial no tuvo empedrado ni banquetas.

En 1857 fue quitada la fuente y colocado en ese lugar un quiosco con una arboleda en las orillas de la plaza. En 1881 se remodelo la ornamenta del lugar dejando solo los arboles que ya habían crecido.

El 15 de septiembre de 1885 se inauguro la estatua de don Benito Juárez en el lugar donde se encontraba el primer quiosco. En 1901 es retirada la estatua de Benito Juárez y construido el actual kiosco con un estilo modernista o art nouveau. En 1967 se implementaron diversos servicios comerciales debajo del quiosco, entre ellos comercios y baños públicos. El gobierno de Ulises Ruiz Ortiz decidió realizar la remodelación del zócalo de la ciudad levantando el piso para quedar como se encuentra actualmente.

Mientras que la construcción de los portales se inició en 1606 por Salvador de Acosta, por un tiempo se llamó el Portal de la Estrella en virtud de que en la casa que forma la esquina con la Avenida Hidalgo, habitó Don Juan de la Estrella, caballero rico y estimado. Este portal se incendió el 2 de marzo de 1890.

Antes de llevar el actual nombre se llamó Portal de Mercaderes y según José María Bradomín en sus Crónicas de Oaxaca, el portal ha recibió cinco diferentes nombres en su historia; Portal de Mercaderes, Portal de Ropa, Portal de Quiñones y recientemente portal Benito Juárez.

Hay tres casas que son históricas: la de la esquina con la calle Trujano, porque en ella habito el generalísimo Morelos, al tomar la ciudad el 25 de noviembre de 1812, y la de la esquina con Hidalgo, que fue propiedad del gobernador Ramón Ramírez de Aguilar. Y la de La Clavería, antecedente del hotel Marqués Del Valle, sede de las oficinas administrativas de la Iglesia Católica.

El excronista de la ciudad, Rubén Vasconcelos Beltrán (+) documentó en su obra diversos comercios que por años formaron parte del primer cuadro de la ciudad, como La Suiza, una tienda famosísima de ponchos, tilas y rebozos, donde se vendían listones, sedas y perfumes, compartiendo el inmueble se encontraba la Confederación de Logias Socialistas de Oaxaca, posteriormente se instaló ahí una ferretería denominada “ El Golfo”.

Al paso del tiempo desaparecieron negocios como Café Guelatao, Lonchería El Guajolote, Merendero El Tule, hotel Modelo, la tienda de ropa El Mundo Elegante, la perfumería La Primavera, la refresquería Bum Bum y muchas más, a las que se agrega La Casa de la Abuela.

 

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