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Madres militares, heroínas de carne y hueso

Para las mujeres militares que forman parte de los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, su principal pasión y misión es servir a México, sin descuidar sus responsabilidades como madres

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Para las mujeres militares que forman parte de los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), su principal pasión y misión es servir a México, sin descuidar sus responsabilidades como madres

Amor a la patria

Para la sub-teniente Auxiliar Médico Cirujano, Magaly Noemí López Nava, comandante Interino del Pelotón de Sanidad del Sexto Regimiento de Artillería de la 28 Zona Militar, para formar parte de las filas del Ejército Mexicano, se requiere temple y amor a la patria.

“Mis funciones principales son salvaguardar la integridad física médica tanto del personal militar activo y derecho habientes como son los militares retirados, pero también de toda la población cuando ocurre alguna contingencia o como servicio social”.

López Nava con estudios civiles pero con entrenamiento y preparación castrense, señala que desde niña tuvo la inquietud de formar parte del Ejército Mexicano, “Ingresé con esa admiración que siente uno desde niño y se me dio la oportunidad al hacer mi internado en un hospital militar”.

“Cualquier trabajo es pesado, sea militar, civil o ama de casa, todo tiene su complejidad, cada actividad tienen lo suyo, ya dependen de cada uno si nos gusta, porque si uno hace lo que nos haga feliz, nada será pesado”.

Originaria del estado de Michoacán, comenta que actualmente su servicio a la nación lo realiza desde una unidad operativa.

“Nuestra unidad va y viene, hacemos operaciones urbanas, erradicación y destrucción de campos de mariguana y amapola, labor social y Plan DNIII”.

“Tenemos una y mil tareas, iniciamos nuestro día desde muy temprano, tenemos un horario de entrada pero no de salida, cuando la unidad se despliega nos podemos ir de 5 a 6 meses o durante mucho tiempo”.

A pesar de la distancia que la separa de su hijo, refiere que gracias al avance de la tecnología desde su labor en las fuerzas armadas, ha seguido paso a paso el crecimiento de desarrollo de su hijo.

“Se pierde uno momentos importantes pero se recuperan, aquí aprendemos a dar tiempo de calidad con la familia y el trabajo, nuestra mayor satisfacción es servir a los demás, en mi trayectoria me ha tocado participar en misiones muy difíciles como en el Istmo de Tehuantepec, cuando acudimos en auxilio a la población por los terremotos que se registraron en 2017, fue una experiencia muy difícil de ver a mucha gente afectada”.

“Cuando vamos a estos lugares y brindamos el apoyo, la satisfacción más grande es el agradecimiento de la gente, desde que uno llega a las zonas siniestradas ellos nos agradecen porque saben que vamos para ayudarlos en todo lo que se pueda”.

Tras un uniforme hay un corazón

Con esta misma responsabilidad de servir a la nación, la soldado Auxiliar Peluquero, Anel Téllez Pérez, actualmente con funciones de vocero en el Cuartel General de la 28 zona militar, ingresó a la vida castrense para cumplir con sueño de formar parte de las Fuerzas Armadas.

“Siempre quise ingresar a la milicia, se me dio la oportunidad mediante una convocatoria y no dudé para participar, así fue como perdí el miedo y me aventuré para conseguir lo que siempre había anhelado”.

“Mis familiares me decían que iba a tomar un cambio radical en mi vida, pero fue mi decisión y para mí vale la pena tomar el riesgo para hacer algo que uno quiere en la vida, así fue como ingresé a las filas del Ejército Mexicano, por un sueño que tenía”. Originaria del estado de Oaxaca y con licenciatura en Comunicación, explica que si bien fue un cambio radical en su forma de vida, representó una satisfacción el poder hacer lo que siempre soñó, servir a la nación.

“En la vida castrense las actividades inician desde las 4 horas, desde que nos arreglamos y pasar lista, es un cambio de vida total, como mujer este mundo había sido desconocido o ajeno a nosotras, el ejército a lo largo de su historia, a nivel mundial ha representado un esquema que se pensaba que era solamente para hombres, pero con el paso de los años la sociedad se ha dado cuenta que la mujer está dotado de capacidades”.

“Llegamos un mundo ajeno pero nos damos cuenta que también podemos ir a un combate, que estamos adiestradas para ir a un campo de batalla, hacemos prácticas de tiro, entrenamientos de defensa personal, tratamos de conocer más a fondo lo que era ajeno a nosotras, las mujeres somos muy hábiles en todo y sabemos trabajar en equipo”.

Téllez Pérez, expone que otra de las grandes satisfacciones que le ha dejado la vida castrense, “es que mi hijo me ve como un héroe, cuando me ve con el uniforme siempre me pregunta que a dónde voy a ir a ayudar”.

“Cuando se tiene el apoyo de la familia es posible lograr todo lo que uno se propone en la vida, dentro del cuartel general, podemos salir a la hora de costumbre después del pase de lista o puedo quedarme hasta una semana o varios meses y eso lo entiende mi hijo, cuando eso sucede a veces me acompaña y me viene a visitarme para conocer el campo militar donde sabe que su madre está prestando un servicio a la nación”.

Destaca que a pesar de las adversidades que a veces enfrentan las madres en la vida civil o castrense, en el que puede haber mil circunstancias o adversidades, “pero el soldado de la familia es la madre”.

“Los niños ven en nosotras como sus héroes, la vida castrense no es todo lo que se considera como rudeza, sino también encierra su lado humano, ese lado que nos permite conocer y ayudar, detrás de nuestros uniformes y los soldados hay un corazón, ese corazón que nace del pueblo”.

Sedena inspira corazones

La teniente Enfermera Carina Izquierdo Pérez, con 17 años en la vida militar, expuso que su inspiración para integrarse a las fuerzas armadas, surgió a raíz de la labor que realizan los elementos de la Sedena al aplicar el PLAN DNII, en las comunidades que son afectadas por algún fenómeno natural.

“Cuando estaba en la primaria me causaba mucha inquietud por servir algún día al pueblo como lo hacían los integrantes del Ejército mexicano, cuando se abrió la oportunidad la tomé y me siento muy orgullosa como madre por apoyar a la gente”.

Sus principales labores se han enfocado en el área de salud, ambulancia y labor social, desde donde ha contribuido para mejorar la situación médica de las personas que así lo requieren, especialmente en las zonas donde se presentan contingencias.

“Me siento muy orgullosa de ser militar, de pertenecer a las fuerzas armadas, me gusta ponerme el uniforme para poder ayudar y contribuir con mi país, esa es la satisfacción más grande que nos deja ser militares, ayudar a los demás y servir a la nación”, apuntó.