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Aumento de ambulantes en Oaxaca genera ingreso de artesanía foránea

En enormes pacas llegan artesanías de Chiapas, Puebla, así como de países como Guatemala y China

El crecimiento descomunal del comercio en la vía pública está afectando de manera importante el sector artesanal y la economía de las comunidades indígenas donde se elaboran trajes, telares, manteles y otros productos oaxaqueños.

En enormes pacas que llegan los fines de semana en las principales terminales de autobuses, comerciantes del estado de Chiapas, Puebla, así como de países como Guatemala y China, están tapizando de artesanía foránea en los puestos informales que se encuentran en el Centro Histórico de Oaxaca.

Debido al bajo precio en que se comercializan, estos productos también se encuentran ya en los mercados tradicionales de la ciudad capital, donde a decir de los locatarios, adquirirlos y venderlos es la única forma de hacer frente al ambulantaje.
Las artesanías foráneas se pueden encontrar principalmente en los puestos que se ubican en la calle de Gurrión, a un costado del Templo de Santo Domingo de Guzmán, Andador Turístico, Zócalo y en las inmediaciones de los mercados Benito Juárez y 20 de Noviembre.

Sector artesanal resiente el crecimiento del ambulantaje

Para los locatarios del Mercado de Artesanías José Perfecto García, ubicado en el Centro Histórico de Oaxaca, su principal competencia es el comercio informal que se ha disparado de manera importante en el primer cuadro de la ciudad.

Rosa María Aparicio León, tesorera del Comité Directivo del mercado, reconoció que la introducción de la artesanía foránea ya es una realidad en los mercados tradicionales, esto debido a la competencia desleal que generan los ambulantes.

“Aquí mismo en el mercado se vende artesanía de otros estados como Chiapas, Puebla y de otros países como Guatemala, con que no sea chino todo está bien, lo que sí nos afecta mucho es tanto ambulantaje que se ha desatado tremendamente en los últimos días, nosotros con mucha ilusión esperamos esta temporada vacacional para mejorar nuestras ventas, pero no es posible porque en estas fechas salen más puestos en la vía pública y el turismo en el Zócalo y ya no llega hasta nosotros”.

Al igual que la gran mayoría de los comerciantes que se encuentran al interior de esta plaza comercial, hace 40 años aceptaron ser reubicados del Jardín Labastida para limpiar de puestos el Centro Histórico, pero las mismas autoridades permitieron nuevamente la invasión de los espacios públicos.

“Los visitantes que llegaron en diciembre, nos reclamaron por qué habíamos permitido la invasión del Andador Turístico y el Zócalo, donde venden únicamente artesanías de otros estados y países, incluso se encuentran productos que vienen de China y nadie hace nada para evitarlo”, refirió Aparicio León.

Silvia Jiménez, vocal del Comité Directivo, coincidió que el comercio informal que invade el primer cuadro, no permite que los visitantes lleguen hasta el Mercado de Artesanías. “Si nosotros como locatarios nos fuéramos a instalar en la vía pública, el gobierno luego luego nos quita, pero esa gente no la tocan, el gobierno ya debe actuar para frenar esta invasión”.

Señalaron que la gran mayoría de las personas que se dedican a vender artesanías foráneas, provienen del estado vecino de Chiapas, por lo que la economía que genera las ventas que realizan se van hacia otros lugares.

Trajes triquis y la competencia desleal

Doña Lupe, artesana de la región Triqui, hizo un llamado a las autoridades municipales, estatales y federales, para dar una solución de fondo a las demandas de las organizaciones sociales y de los desplazados que instalaron sus puestos en la Alameda y Zócalo capitalino.

“Nosotros nacimos haciendo artesanías, llegamos desde muy pequeñas a la ciudad de Oaxaca, aceptamos ingresar al mercado para pagar impuestos y que la ciudad se viera muy bien pero ahora no tenemos venta”.

Comentó que a su paso por el Zócalo los turistas encuentran trajes triquis a menor precio y al llegar al mercado, regatean de manera frecuente y al final se van sin adquirir los trajes “porque dicen que en el Zócalo les venden más barato, acá no le podemos bajar mucho porque pagamos impuestos y servicios públicos que ocupamos”.

Ante esta competencia desleal que generan los desplazados triquis y el ambulantaje, algunos artesanos como doña Francisca Chávez, originaria de Santo Tomás Jalieza, no le quedó de otra que introducir en su puesto mercancía de Guatemala y Chiapas.

“Los telares de cintura que elaboramos cuestan mucho trabajo hacerlos y tenemos que manejar precios justos para obtener un poco de ganancia, en cambio si compramos lo que viene de otra parte, pues ya están hechos y lo dejan en un precio más bajo, algunas personas no ven a veces la calidad de la artesanía de Oaxaca, sino lo barato que es la artesanía que viene de otra parte”.

Al hacer una comparación con la artesanía que elabora, explicó que los cinturones de telar de cintura se comercializan entre los 200 a 240 pesos, mientras que los cinturones que se elaboran fuera de la entidad, se vende entre los 160 a los 180 pesos.

Lo mismo ocurre con los trajes y collares de la región del Istmo de Tehuantepec, los auténticos se comercializa entre los 15 hasta los 20 mil pesos, en tanto los que provienen de China, los costos van de los 500 hasta 1200 pesos, refieren los comerciantes.

“Los que saben de artesanías, se dan cuenta de lo que están comprando, los que vienen de China solamente los pintan y los auténticos son bordados de mucha calidad”, destacó Rosa María Aparicio León.

 

 

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