Oaxaca contagia en julio, mes de la Guelaguetza
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Oaxaca contagia en julio, mes de la Guelaguetza

Cientos de actividades han atraído a visitantes nacionales e internacionales en la capital del estado

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Una vez más Oaxaca se llenó de color, las calles vibraron con las danzas de las ocho regiones, miles de personas pudieron apreciar la riqueza de nuestro estado. Nuevamente se celebró la máxima fiesta de los oaxaqueños: la Guelaguetza.

Cuando el calendario dicta que se acerca el mes de julio Oaxaca lo sabe, la fiesta se apodera de cada rincón del estado y las lluvias provocan un característico olor a tierra mojada, que solo se compensa con el olor de las azucenas y los platillos típicos que desde tempranas horas se preparan en cada cocina de la Verde Antequera, lugar donde año con año se celebra la fiesta de dar y recibir.

Este 2018 la fiesta comenzó a partir del 2 de julio, día de la inauguración de las fiestas del mes de la Guelaguetza en el majestuoso Teatro Macedonio Alcalá. Apenas el reloj marcaba las doce cuando comenzó el programa inaugural con la intervención dancística titulada “Encuentro de dos culturas”. Así continuaron los mensajes de bienvenida y algunas palabras de funcionarios estatales, para luego dar paso a la entrega del reconocimiento “Guelaguetza 2018” a cargo del gobernador del estado, Alejandro Murat.

Este año los galardonados fueron: la banda de música de la Dirección General de la Secretaria de Seguridad Pública, el artesano Prisciliano Higinio Ruiz Ramírez y Dora Rodríguez Baños, primera Diosa Centéotl 1969. Las autoridades y los asistentes al evento aplaudieron a cada uno de los galardonados, quienes agradecieron el reconocimiento a su ardua labor.

Los días siguientes las calles se llenaron de color, diversos convites y calendas se encargaron de encender el espíritu fiestero de los visitantes locales y extranjeros. Como debe de ser, los oaxaqueños nos hermanamos para expresar nuestra preocupación por el bien de la ciudad, tal como “el tequio por Oaxaca”, donde participaron sociedad y gobierno por igual.

Los días volaron y llegó el viernes 20 de julio, esa tarde los muros de cantera verde se impregnaron con el aromático y delicioso olor de la gastronomía oaxaqueña en el jardín Etnobotánico, donde pasadas las dos de la tarde se llevó a cabo el Festival de los Moles.

Los asistentes pudieron degustar poco más de 19 variedades de moles mientras disfrutaban de una tarde oaxaqueña con música y bebidas que nunca faltan en la mesa local. Al mismo tiempo, en el jardín “El Pañuelito” se efectuaba el certamen para elegir a la afortunada señorita que representaría a la diosa del maíz. Este año la ganadora fue Francisca Pérez Bautista, mujer indígena de Santa María Zacatepec, quien dijo estar orgullosa de representar a un gran personaje como la diosa Centéotl. Por la noche, la Plaza de la Danza, ubicada a tan solo unas cuadras del corazón de la ciudad, fue el escenario para el concierto que ofreció el tenor Fernando de la Mora, quien con un recinto abarrotado interpretó temas de los grandes compositores mexicanos, como Agustín Lara, Luis Alcaraz, Gonzalo Curiel y Armando Manzanero.

El sábado 21, las 23 delegaciones participantes en el primer Lunes del Cerro, arribaron a la capital para una convivencia durante la Comida de la Hermandad que se festejó en el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO). En este lugar, disfrutaron todos juntos como hermanos de la hospitalidad que solo puede ofrecer el Valle de Huaxyacac.

En punto de las 17:00 horas, las delegaciones ya partían con destino al Jardín Conzatti, punto de reunión para el desfile de delegaciones, que comenzó una hora después con el arribo del gobernador del estado y funcionarios locales, seguido de ellos venían las marmotas y los monos de calenda que avanzaban entre la multitud que ansiaba ver el paso de todas las delegaciones. Las calles donde pasaría el desfile lucían llenas a su máxima capacidad; gente en los balcones, azoteas, subidas a las bardas, a las sillas y agarradas de los ventanales con tal de presenciar este único desfile. Con cámaras profesionales o celulares, medios de comunicación y turistas, todos corrían para conseguir las mejores postales de esta tarde en la que la ciudad vibró al grito de “¡Viva Oaxaca!”, “¡Viva la Guelaguetza!”.

Mientras, en el Archivo Histórico Municipal de Oaxaca de Juárez se exhibían los carteles de esta fiesta, desde el homenaje racial en aquel lejano 1932 hasta la actualidad; en el auditorio del cerro del Fortín se representaba la edición número 36 de Donají la Leyenda, un relato del Oaxaca prehispánico, la historia de amor entre la princesa zapoteca Donají y el príncipe Mixteco Nucano.

Finalmente, llegó el gran día lunes 23 de julio, el sol apenas salía y ya había personas formadas para presenciar este gran espectáculo, la mañana fue fugaz. Las delegaciones se despertaban para vestirse y mostrar lo mejor de sus comunidades, horas antes de comenzar se abrieron las puertas del auditorio y a las diez con cinco ya desfilaba la diosa Centéotl, quien daba paso a Teotitlán del Valle, pueblo de artesanos que representó la danza de la conquista o la danza de la pluma, después de dar su Guelaguetza bailó la delegación de San Melchor Betaza, quienes con sus sones y jarabes pusieron en alto el nombre de esta comunidad zapoteca de la Sierra Norte; pronto llego San Pedro Tapanatepec, quienes presentaron al mundo su tradición de lavar y planchar la ropa de su santo patrono: San pedro Apóstol. Desde la cañada llego Huautla de Jiménez, que pusieron a bailar a todos con su flor de naranjo y sus sones mazatecos.

Entre las ovaciones y los aplausos se presentaron: San Antonino Castillo Velasco, San Vicente Coatlán, Santa María Zacatepec y Santiago Llano Grande. Por supuesto se hizo presente el Istmo representado por Santo Domingo Tehuantepec y Salina Cruz que por primera vez se presentó en esta Rotonda de las Azucenas. Sin falta bailó Huajuapan de León con su jarabe Mixteco, que fue coreado por los más de 10 mil asistentes. San Juan Bautista también se presentó sin falta con su tradicional Flor de Piña, que celebró 60 años de historia, con la presencia de su creadora la profesora Paulina Solís Ocampo. Finalmente, las chinas oaxaqueñas se encargaron de cerrar la primera presentación de la Guelaguetza. Al salir ya había personas esperando la edición vespertina que también fue todo un acontecimiento que culminó con los tradicionales fuegos artificiales que se encargaron de iluminar la Verde Antequera.

El primer lunes del cerro 2018 concluyó, pero la fiesta no ha terminado.

Al día siguiente se inauguró en la Plaza de la Danza la semana de los antojos oaxaqueños, donde aún se pueden degustar chapulines, téjate, tlayudas, carne asada, dulces regionales, memelas, molotes, empanadas y todos los manjares oaxaqueños. Se realizaron presentaciones culturales y conciertos como el de Rock en tu Idioma con la presencia de integrantes de las bandas consagradas de rock mexicano. Asimismo, el pasado miércoles el Auditorio Guelaguetza se llenó al máximo con los Ángeles Azules que hicieron vibrar la rotonda al ritmo de cumbia.

Funcionarios públicos, invitados, periodistas y público en general sacaron sus mejores pasos para bailar al ritmo de la cumbia del acordeón y otros temas que interpretó la agrupación.

Música barroca, sones del sotavento y jazz también se escucharon en los distintos conciertos que se llevaron a cabo en distintas sedes. Así como las esperadas presentaciones de la multipremiada oaxaqueña Lila Downs y el maestro del bolero Armando Manzanero. Otro año más Oaxaca está de fiesta y no te puedes perder ninguna de las actividades, todavía queda mucho de disfrutar.

 

 

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