"No espero nada del gobierno": Premio Nacional de la Juventud 2017 |
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Oaxaca

“No espero nada del gobierno”: Premio Nacional de la Juventud 2017

Ricardo Pablo Pedro, originario de la comunidad de La Mina, Tuxtepec, realiza su doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts

“No espero nada del gobierno”: Premio Nacional de la Juventud 2017 | El Imparcial de Oaxaca
Ricardo Pablo Pedro, originario de La Mina, Tuxtepec y Premio Nacional de la Juventud 2017, actualmente realiza su doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

A Ricardo Pablo Pedro, Premio Nacional de la Juventud 2017, no le pudieron apoyar ni con un boleto de avión, a pesar de que los compromisos gubernamentales fueron varios el día de su premiación.

Esto no lo decepciona, pues si esperara solo de los gobiernos estatal o federal para lograr sus metas nunca hubiera destacado ni estaría realizando su doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés).

“No me molesta ni me enoja, yo ya sé cómo es el sistema. Si espero a ver el gobierno qué me da, me muero”
– Ricardo Pablo Pedro
   Premio Nacional de la Juventud 2017

Hace 18 años, cuando tenía 8 de edad, decidió salir de la comunidad de La Mina, Tuxtepec, por falta de espacios educativos. Emigró a Morelos donde estaba uno de sus hermanos y desde ahí se formó en diversas instituciones.

Las condiciones precarias en las que están las comunidades de Oaxaca, la falta de acceso a la educación, al transporte y las escasas actividades económicas remuneradas, frenan el desarrollo de hombres y mujeres, dijo, en el marco de su visita a Oaxaca y como parte de las actividades de la Universidad Tecnológica de Valles Centrales de Oaxaca (UTVCO) para motivar a los jóvenes.
En noviembre de 2017, ganó el Premio Nacional de la Juventud, en la categoría Logro Académico. Recibió felicitaciones y aunque después del evento recabó varias tarjetas de funcionarios o dependencias, no le sirvieron de mucho.

Ricardo es licenciado en Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); actualmente cursa el doctorado en la misma materia en el MIT, donde hay pocos mexicanos y solo él como oaxaqueño.

El profesionista expresó que es un poco triste la falta de apoyo a los talentos, el escaso impulso a la investigación y ciencia, situación que espera cambie en lo posterior.

“No por eso, debemos echarle la culpa al gobierno siempre; si me hubiera puesto a pensar así, no me hubiera ido, la cuestión es buscar, trabajar en nuestros objetivos”, recomendó.

Ahora que estuvo en la premiación, recibió muchas tarjetas y el compromiso de ayuda.

“Dije, voy a intentarlo. Les escribí a los de Sedesol para que me apoyaran con un boleto de avión porque estábamos viendo lo de un simposio en Querétaro y me respondieron que no había posibilidad pues estaban en cortes”.

A eso, se preguntó ¿De qué sirve que te den tarjetas?, y que te digan “lo que necesites”.

Sin embargo, no se desgasta ni se decepciona, él sigue su camino.

“No me molesta ni me enoja, yo ya sé cómo es el sistema. Si espero a ver el gobierno qué me da, me muero”, expresó.

En mayo culmina su formación para ingresar al postdoctorado, que le llevará entre 2 o 3 años más de estudio y esfuerzo.

“Me gustaría ser investigador y quedarme en Estados Unidos, porque no siempre necesariamente regresando a México puedo ayudar a mi país. Puedo regresar y no hacer nada. Es como hoy, pude haber dicho que no vengo y no pasa nada”, consideró.

Se adjudica la misión de la escuela extranjera de tener como prioridad el cambiar al mundo, y en eso está el incidir en el mejoramiento de las condiciones de las comunidades indígenas, como la de su pueblo.

Yo no quería casarme a los 18 años

“Yo no quería lo mismo, de llegar a los 15 o 18 años y tener una mujer con hijos. Quería tener una vida diferente”, fueron los pensamientos de Ricardo Pablo Pedro al salir de su comunidad para buscar un lugar que lo acercara a la preparación académica.

Se definió como una persona independiente, es más, aunque extraña a su mamá y la quiere, se desespera que le cuestionen sus salidas y sus horarios de llegada.

Consciente que la mentalidad de cada persona hace la diferencia, ubicó en tres sus claves principales para sus logros: el deseo de salir adelante, la familia y los amigos.

Al joven de estatura baja y aspecto delgado, no le ha temido al trabajo, incursionó como mesero, vendiendo fruta, en el campo, en el mercado, en sí, “en todo lo que te puedas imaginar”.

Desde pequeño trae esta forma de vida, hecho que lo alejó un tanto de sus 5 hermanos a quienes ahora ve una vez por año, cuando viaja a Los Ángeles, donde ellos están de migrantes ilegales.
A su mamá le quiere regularizar su estatus migratorio para que pueda ir a verlo en Boston donde está viviendo.

La química puede dar mejoras

Ayer, antes de ofrecer su conferencia magistral a la generación que egresa de la UTVCO, contó algunas de sus metas y en ellas se encuentra tener una empresa, hacerse de recursos para invertir en becas para jóvenes que deseen estudiar y a quienes sus situaciones no se los permiten.

“Quiero que nos vean como personas que podemos hacer ciencia, que no solo somos buenos en la fiesta”.

Desde la ciencia se puede mejorar los medicamentos para acatar las enfermedades y dar mejores condiciones de vida a nuestra población, expresó Ricardo Pablo quien dedica 12 horas a sus estudios al día.

Otro de sus objetivos es la modificación genética de alimentos, para que necesiten menos agua y soporten las condiciones drásticas con el fin de seguir dotando alimento a la gente, consideró.

 

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