Producción de atún en Oaxaca cayó 44%; la de camarón, 21.8% |
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Oaxaca

Producción de atún en Oaxaca cayó 44%; la de camarón, 21.8%

A pesar de tener un litoral muy amplio, el estado contribuye con menos del 1 por ciento nacional en la producción de estos productos del mar

Producción de atún en Oaxaca cayó 44%; la de camarón, 21.8% | El Imparcial de Oaxaca

Producción pesquera 2016

Atún

Nacional: 113 mil 975 toneladas - Sinaloa: 61 mil 241; Colima: 19 mil 51; Chiapas: 17 mil 269; Oaxaca: 585.

Camarón

Nacional: 225 mil 73 toneladas - Sinaloa: 99 mil 296; Sonora: 67 mil 84; Nayarit: 17 mil 661; Oaxaca: mil 508.

Pulpo

Nacional: 38 mil 885 toneladas - Yucatán: 27 mil 35; Campeche: 9 mil 460; B.C. Sur: 819; Oaxaca: 88

El bajo presupuesto que se le destina al sector y la falta de una estrategia para convertir al sector pesquero en un motor importante de la economía, generaron que en Oaxaca la captura de atún cayera 44% y la de camarón 21.8%, de acuerdo con cifras del Atlas Agroalimentario 2017 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), que presenta los más recientes resultados cuantificados en el sector primario, correspondientes a 2016.

De los siete productos pesqueros incluidos en el informe, que presenta las 10 principales entidades productoras del país, Oaxaca se encuentra en tres listas -atún, camarón y pulpo- con producciones marginales pese a contar con una de las líneas costeras más importantes del país.

Respecto al atún, la producción en 2016, subraya el informe, “resulta 12.3% menor a la presentada en 2015, principalmente por un descenso en la captura en Sinaloa, Colima y Oaxaca”.

De esta especie se produjeron o capturaron 113 mil 975 toneladas, 53.73% en Sinaloa, entidad que cuenta con 622 kilómetros de litoral, 54 más que Oaxaca, que generó el 0.51% nacional. El segundo estado productor de atún es Colima, con 142 kilómetros de litoral y el 16.71% del total capturado y producido.

La pesca de esta especie generó en 2016, el año más reciente que mide el atlas de la Sagarpa, 3 mil 115 millones de pesos, colocando a México como el cuarto productor mundial, detrás de Indonesia, que produjo 292 mil 394 toneladas. El valor de las importaciones de esta especie, 56 mil 55 toneladas, prácticamente duplican al de las exportaciones, 29 mil 273, que generan para el país 179.2 millones de dólares.

Camarón, “oro del mar”

Respecto a la producción nacional de camarón, que en 2016 alcanzó 225 mil 73 toneladas, Oaxaca presentó una caída del 21.8% respecto a 2015. A pesar de que sus capturas –mil 508 toneladas- lo colocan como el noveno productor nacional, representan únicamente el 0.67% del total, liderado por Sinaloa, que genera 44.11% y 7 mil 232 millones de pesos. En este caso, el litoral sinaloense es un factor secundario, pues su producción en estanques artificiales (4 mil 200 toneladas) supera a la que obtiene por la pesca marítima (3 mil 32 toneladas).

Baja California Sur, Campeche y Chiapas registraron también caídas importantes en cuanto a la captura de camarón, con porcentajes de 18.5, 30.7 y 25.1%, respectivamente.

México es el séptimo productor mundial de camarón, con 3.3% de las capturas mundiales. China genera el 40% de esta especie.
La entidad también registró una caída de su producción de pulpo en 2016 respecto a 2015, esta vez de 44%. De las 38 mil 885 toneladas que produjo México únicamente 88 provinieron de Oaxaca. En Yucatán se captura casi el 70% del total del país, tercer productor a nivel mundial, con casi una cuarta parte de las cifras que presenta China, 130 mil toneladas.

Un millón de pesos más

En el presupuesto de Egresos de Oaxaca en 2017, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Pesca y Acuacultura (Sedapa), recibió 249 millones 57 mil pesos, 35.3 millones de pesos más que en 2016; sin embargo, los recursos que los diputados han dispuesto para labores de promoción pesquera coordinados con la Federación son mínimos.

En la Clasificación Funcional de Gasto, el Congreso del estado aprobó únicamente un aumento de un millón de pesos para la actividad pesquera y acuícola.

La Clasificación Funcional de Gasto corresponde a las actividades sustantivas que realizan las dependencias del gobierno federal, por lo que los recursos que destina el Legislativo estatal a este rubro se utilizarán para objetivos armonizados, en este caso la promoción del agro.

Para la actividad agropecuaria, silvicultura, pesca y caza, los diputados aprobaron para 2017, 345 millones 57 mil pesos, de los cuales 320.8 se destinaron a la actividad agropecuaria. Para la actividad silvícola se etiquetaron 11.2 millones de pesos y para la acuacultura, pesca y caza, 13 millones de pesos. En 2016 para este rubro se destinaron 12 millones de pesos, esos son los recursos para aportación de proyectos conjuntos.

Infraestructura desarticulada

Para Vladimir García, presidente de la Asociación de Productores de Tilapia en Oaxaca, la causa de la baja producción pesquera en la entidad comienza con la infraestructura que ha quedado rezagada.

“Hace 30 o 40 años, cuando existía la Secretaría de Pesca, tenía Oaxaca una red de infraestructura pesquera y de transformación, que hoy está depreciada, desmantelada y desarticulada del sistema productivo, aunado a que la pesca en altamar es cada vez menos productiva”, asegura.

“Oaxaca tiene hoy unos 30 o 40 barcos de medio calado, con los que no podemos competir, las embarcaciones son muy viejas, gastan mucho en insumos para producir, el estado tiene un gran potencial pero a pesar de la mayoría de los estados que tienen litoral, aquí hace falta una política de estado”.

Prácticas ilegales

El doctor Emilio Ramírez Martínez, investigador del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral (CIIDIR-IPN), advierte que aunque la baja producción pesquera de Oaxaca es parte de un panorama mundial en el que la actividad ha decrecido, en la entidad las especies acuáticas han desaparecido sin que la población o las autoridades lo hayan percibido.

“Hay diversos factores como la contaminación, la sobrexplotación, las especies con mucha demanda la gente se las acaba, un ejemplo, la truchita de tierra caliente que ya no hay, el langostino, ambas coexistían en el río Atoyac.

“Otro factor es el tipo de pesca, en las comunidades que tienen ríos como cada vez pescan menos las redes las cierran más y capturan animales más chiquitos, además de que utilizan métodos no permitidos, como venenos ya sea naturales o explosivos, dinamita, eso no mata nada más lo que quieren, sino todo lo que hay, la última técnica que se ha conocido es la utilización de insecticidas, fungicidas para capturar langostino, además hay un riesgo para saber quién se va a comer eso”, asegura el investigador.

Estas prácticas, asegura el investigador, se dan en la mayor parte de las comunidades de Oaxaca atravesadas por ríos que desembocan en el Pacífico, porque los pescadores “en una noche sacan lo que habrían obtenido en una semana como jornaleros”.