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Salomón Nahmad y Sittón: “A AMLO no le van a contar cuentos de cómo viven los indígenas”

Salomón Nahmad Sittón, antropólogo, exdirector del Instituto Nacional Indigenista, uno de los hombres que comenzó a cambiar la perspectiva del Estado mexicano sobre las comunidades indígenas, habla con EL IMPARCIAL sobre el gobierno de López Obrador, cuya popularidad compara solo con la que tuvo Lázaro Cárdenas


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“En su mente, el nuevo presidente de la República tiene muy claro el tema indígena porque trabajó en el Instituto Nacional Indigenista (INI)”. El voto de confianza del antropólogo Salomón Nahmad y Sittón es expresado en diciembre, a unos días de la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador. Ahora, a poco más de 100 días de gobierno, el mandatario es cuestionado por un centenar de organizaciones de la sociedad civil.

“No han existido mecanismos legalmente adecuados para garantizar la libre determinación, autonomía, gobernanza ambiental y transparencia en la toma de decisiones de los pueblos originarios sobre sus territorios”, señalan en una misiva las decenas de organismos encabezados por el Colectivo Seguridad Sin Guerra.

Al contrario, apuntan en su carta previa a la visita de López Obrador a la tierra del expresidente Benito Juárez, se cumple lo dicho por Naciones Unidas en días recientes: “las consultas realizadas por el gobierno federal parecieran rituales de legitimación política, mas no un acto legal, por lo que este ejercicio no puede sustituir el derecho a consulta indígena en el contexto de años de resistencia al extractivismo y despojo, tanto en la Sierra Juárez como el Proyecto Integral Morelos, Tren Maya, entre otros”.

La percepción de Nahmad Sittón (Ciudad de México, 1935) parece desvanecerse. Hoy resaltan las críticas al mandatario que apostó por la creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y que ha sido parte lo mismo de una ceremonia de entrega de bastón de mando que de rituales a la Madre Tierra para pedirle autorización para construir mil 500 kilómetros del Tren Maya.

La confianza queda en entredicho. De aquel joven que Salomón recibió cuando era director adjunto del INI emerge un político al que se cuestiona si cumplirá con la promesa de pagar la “deuda” que tiene la sociedad con los pueblos indígenas.

Hoy, mientras visita Guelatao de Juárez, queda recordar la imagen del entonces “sociólogo de ciencias políticas y sociales”, aquel que alguien envió a Salomón para que le diera trabajo en Tabasco, al frente de un centro coordinador indigenista. También queda volver a la imagen tenida en diciembre de 2018, cuando el antropólogo hablaba de un “presidente que de muy joven tuvo la experiencia de trabajar directamente con las comunidades indígenas”, a quien “no le van a contar cuentos de cómo viven ni dónde están”.

“Él tiene la experiencia, por eso les habla tan franco (a los pueblos indígenas)”, refiere Nahmad una tarde de diciembre, cuando –admirado por el poder de convocatoria de este- dice que en su memoria no hay ningún presidente con esta experiencia. “Tal vez el general Cárdenas, cuando estuvo en la Revolución”, piensa.

-Con este gobierno, ¿se cambiaría de idea, es decir, las comunidades indígenas dejarán de ser objetos de derechos para ser sujetos de estos?
-Creo que sí, es una tendencia general de lo que se llama el indigenismo. Ya no es el de la época del siglo XIX, (cuando se decía) que eran los pobres inditos. Muchas películas antiguas tratan de la población indígena y se nota claramente la condición de colonizados. Lo que sucede es que todavía persiste, en muchas capas de la población, de que la población es menor de edad, es sujeta de tutela. Aquí en Oaxaca todavía reciben estudiantes que se quedan a vivir en la casa y prestan un servicio doméstico y van a estudiar. Es la forma del tutelaje dependiente. Creo que eso ha cambiado, pero la discriminación subsiste.

-México es un país diverso, con varios pueblos originarios, ¿es la diversidad una vía para plantear otra sociedad?

-Lo que hay que vivir es la diversidad cultural como parte de la humanidad, sin pensar que la diversidad cultural es negativa porque el problema es que la gente considera como sociedades inferiores a las comunidades que consumen alacranes… entonces sí es necesaria una visión adaptativa a la pluralidad.

Solemos asociar pueblos indígenas con pobreza.

-Los totonacos no son pobres.

-A nivel general, en términos de economía.

-Lo que sucede es que han tenido pocas oportunidades de tener buenos trabajos y de ganar. Los totonacos viven en la región de Poza Rica, que se llama así porque era uno de los pozos petroleros más ricos del mundo y entonces le pusieron el nombre. Los trabajadores petroleros viven en Poza Rica y los totonacos viven alrededor de la poza rica, pero los totonacos nunca han aceptado trabajar como petroleros. Los petroleros ganan mucho dinero y los totonacos no ganan dinero. Y la Poza Rica está en tierras totonacas, pero las mujeres totonacas siguen acarreando leña para cocinar. Esa es la gran diferencia, que cuando encontraron el petróleo, los pozos están en las zonas indígenas la mayoría, pero a la población originaria de esos lugares no les han dado lo que les corresponde de esa riqueza.

-¿Sucede algo similar con los proyectos mineros, las eólicas?, ¿de qué manera cree que debe contemplarse a las comunidades indígenas?

-Les tienen que pagar sus derechos y deben negociar con la gente la cantidad del dinero que les va a corresponder por ser los propietarios de ese terreno. En México el subsuelo es propiedad del Estado, es el dueño. Yo vivo aquí, en mi terreno, pero si encuentran una mina, el beneficio no es para mí, es para el gobierno, según la Constitución. En Estados Unidos no, lo que encuentran es propiedad del dueño del terreno.

-Este gobierno habla de consulta, pero también de proyectos como el Tren Maya, que involucra a varias comunidades.

-El problema es cómo se hace la consulta. Lo que hay que hacer es la consulta, pero preparar a la gente de casa en casa para que sepa de qué se trata. Si la gente va a votar, tiene que estar consciente de qué va a votar. Y la gente tiene que tomar la decisión colectivamente.
-¿Por asamblea?

-Sí, nosotros estuvimos trabajando en Paso de la Reyna, el CIESAS con el maestro Abraham Nahón, para tratar de hacer una consulta muy profunda y que la gente supiera exactamente en qué les va a beneficiar y perjudicar.

Como en cualquier obra, el antropólogo señala que “no todo es bueno” y que será necesario saber cómo “compensar el daño que le vamos a ocasionar a la gente”. Asimismo, hacer consultas bien reglamentadas e informadas. Pero esto, aclara, no es fácil.
“En el Istmo de Tehuantepec ha costado mucho trabajo hacer la consulta sobre las eólicas, pero hay gente que aunque no les afecta se opone. Hay mucha oposición negativa al proyecto, como una totalidad del proyecto o como una ideología en general en contra de todos los proyectos.Y bueno, López Obrador va a tener que enfrentar esa situación”.

Del Tren Maya, aclara que “ya existe en una gran parte, ya está construido” y que la idea es hacer un circuito para que el turismo viaje y genere riqueza con lo que gasta visitando los pueblos.

“Es un proyecto turístico, pero también el tren puede ayudarte a llevar mercancías, a hacer el pasaje más barato, etcétera. Siempre vamos a tener esa discusión”, apunta.


 

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