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Joven artesano no tenía para estudiar pero sabía tejer palma

Las ganas de superarse hicieron que Heriberto González lograra su subsistencia económica

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Tlaxiaco, Oaxaca

Haciendo sombreros, mochilas, tenates y otros encargos tejidos de palma o de plástico, no hubo preocupación para terminar la preparatoria. Heriberto González caminaba hacia escuela tejiendo para lograr recursos, así como acostumbran los habitantes de su comunidad cuando caminan grandes leguas.

“No tenemos dinero, le dijo su mamá; tu papá, en los Estados Unidos y lo que manda no alcanza” la alternativa fue hacer uso del conocimiento del tejido, camino a la escuela tejer tenates, sombreros y otros encargos fue la forma de subsistencia.

Heriberto González Bautista da a conocer que salió de su hogar sin tener a dónde llegar. Estudió en la preparatoria Lázaro Cárdenas, una escuela que le dio opciones para trabajar en la mañana y por las tardes estudiar o viceversa, institución de jóvenes indígenas trabajadores.

TEJIENDO EN EL CAMINO

Se iba tejiendo sombreros; en la escuela mientras habían algunos minutos libres tejía algunos encargos como tenates, monederos que en la misma calle le encargaban, sus compañeros también le compraban algunos objetos de ornamentos para regalar o mochilas.

Muchos niños que salen de sus comunidades con sus papás ya no les enseñan a tejer o hablar el idioma mixteco; aprenden a servir al patrón y adoptan otras costumbres, por ejemplo, se burlan de los indígenas, es decir, de sus mismas raíces, de sus papás que es lo peor, eso le pasó a él.

Nos da a conocer que sus compañeros lo fueron aceptando conforme pasaba el tiempo. Primero se burlaban de él, pero había otros que estaban admirados, lo que le sirvió para seguir adelante, ya que esta era su forma de trabajo y de vender, es decir mostraba lo que hacía.

Más tarde fue invitado por el director de escuela, Iván Jiménez Reyes, para impartir un taller a sus compañeros, lo que hizo que aprendieran otros jóvenes y se dieran cuenta de que no debemos olvidar nuestras técnicas para fabricar nuestras propias herramientas de uso cotidiano.

A sus compañeros les enseñó a elaborar un petate de manera conjunta, hacían equipos y tejían, ya en las obras pequeñas fueron aprendiendo a realizar tenates, y sombreros, todos estos objetos son difíciles pero más duros los pequeños, ya que el tejido es más pequeño.

Tejiendo sus obras logró terminar la escuela preparatoria. De ahí tuvo para comer, pagar un cuarto y los materiales de estudio, además la gente lo fue conociendo y lo invitaron a varias exposiciones en el estado de Oaxaca, como Puerto Escondido, Acapulco, Sonora, además de lograr colocar sus productos en las grandes ciudades.

Además como pertenecía al grupo de danza y en las varias presentaciones a los lugares donde iban, él realizaba sus obras y al verlo, las personas le encargaban obras, en ese instante hacia algunas y otras ya eran por encargos.

Heriberto González Bautista da a conocer que desde niño su papá le enseñó a tejer, primero con palma, después con plástico, ya que fue uno de los productos que empezó a entrar en la comunidad. Con estos materiales sabe hacer tenates, sombreros, escobillas para barrer el comal, y ahora poniendo en práctica todos los elementos hace las mochilas, flores, payasos, monederos, carteras y otros objetos que son de ornamento.

El joven mixteco dice estar agradecido con la vida después de que sus papás le dijeron que no había dinero para que estudiara, pero le recordaron que sabía tejer y que eso le iba a dejar subsistencia económica para que continuara estudiando y así lo hizo.

ESFUERZO Y RECOMPENSA

Vivió muchas dificultades al salir de su natal San Pablo Tijaltepec y llegar a Tlaxiaco, primero porque tejiendo sólo lograba que se burlaran de él y le pusieron de apodo el niño tejedor. Otros le decían el indígena; sin embargo, se armó de valor y valiéndole lo que dijeran sus compañeros se puso a trabajar.

Hoy ya ha superado ciertas obras, ciertos conflictos y recibe dinero por sus trabajos cuando va por las calles tejiendo, ésta ha sido una forma de ganarse la vida y continuar sus estudios. Se ha dado cuenta que practicando lo que hacen los señores en las comunidades cuando van por las terracerías tejiendo, logran colocar sus artesanías.

Dio a conocer que va a seguir en la labor, así como lo ha hecho, saldrá a las grandes ciudades tejiendo mientras camina, ésta ha sido una forma excelente de vender, y desde luego que va a continuar sus estudios en el estado de Sinaloa, donde prevé estudiar Derecho y a la par seguir en el oficio.