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Lluvias desbordan ríos en Teitipac en Oaxaca; se inundan viviendas

Habitantes de Teitipac sufren los estragos de la lluvia y el desbordamiento de afluentes en viviendas, negocios y cultivos; damnificados lanzan llamado de auxilio ante olvido gubernamental

Lluvias desbordan ríos en Teitipac en Oaxaca; se inundan viviendas | El Imparcial de Oaxaca

Magdalena Teitipac, Oaxaca

Al menos una veintena de casas resultaron afectadas por el desbordamiento del río Grande en la comunidad de Magdalena Teitipac, hasta donde ayer la ayuda no había sido canalizada por parte del gobierno del estado.

Desde la noche del domingo se han registrado intensas lluvias en la comunidad enclavada en el Valle de Tlacolula lo que generó el desbordamiento del afluente y lo daños en una parte de la población.

Pobladores y autoridades recorren el pueblo para identificar otros posibles daños y zonas en riesgo, además se han iniciado actividades para retirar escombros en el cauce.

De igual forma revisan las riveras del afluente, principalmente los retenes de agua que se encuentran, así como las presas que se ubican al interior del territorio municipal.

En Magdalena Teitipac, los cultivos de la zona baja resultaron con afectaciones al desbordarse el río Grande, de donde los habitantes han solicitado la intervención del estado para canalizar los apoyos respectivos.

En tanto, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) reportó el constante monitoreo de los ríos como medida de prevención ante las constantes lluvias que han prevalecido en el estado.

El río Atoyac registra un tirante de 2.044 metros, lo que representa el 58.40% de su nivel crítico (3.5 m), hasta el momento su comportamiento se mantiene en descenso.

También en descenso se encuentran los niveles del río Salado, el cual registra un tirante de 1.864 metros, equivalente al 62.13% de su nivel crítico (3.0 m).

Mientras que el río San Felipe registra un tirante de 0.581 metros, lo que representa el 32.27% de su nivel crítico (1.8m), manteniendo igualmente un comportamiento en descenso de su nivel.

Los afluentes son monitoreados constantemente por la Conagua a fin de prevenir a la población sobre posibles desbordamientos que pudieran registrarse ante el incremento de su caudal generado por la ocurrencia de lluvias.

La dependencia federal exhortó a la población a mantenerse atentos a las indicaciones de las autoridades municipales, de Protección Civil y medios de comunicación, ante las condiciones climatológicas que prevalecerán en las últimas horas en el estado.

La noche que el río Grande los sorprendió

Las fuertes lluvias registradas en los Valles Centrales el fin de semana, dejaron casas y negocios inundados, así como cultivos dañados en un municipio marcado por la marginación.

La madrugada del domingo, los habitantes del municipio dedicado a la agricultura y con altos índices de marginación, registró el desbordamiento del río Grande o (Gueu ro´o), el cual divide a la parte baja y alta de la población indígena.

De igual manera, los angostos puentes vehiculares que sirven a la comunidad para cruzar ganado y llegar a la zona del mercado y el baratillo lucen con algunas afectaciones, que ha obligado a las autoridades a restringir su uso.

A través del altavoz del pueblo enclavado en la ladera del cerro, una voz grave invita a los habitantes de la parte baja a salir de sus viviendas ante el riesgo de que la presa y el cuerpo de agua siga creciendo.

Ahora que disminuyó el nivel del cauce del Río Grande, mismo que según testimonios de los habitantes llegó a un metro y medio de alto, comienzan a observarse importantes afectaciones en los puentes.

La fuerza del río impactó los puentes Benito Juárez, Cuauhtémoc, Cuitláhuac y Porfirio Díaz, siendo éste último el de mayor gravedad.

Luego de las lluvias se han contabilizado daños en 25 viviendas, una de ellas registra daños mayores, debido a que el agua afectó los cimientos en un diámetro de 5 metros aproximadamente.

También fueron afectados diversos terrenos de cultivo; sin embargo, los afectados lamentan la omisión de las propias autoridades municipales y de Protección Civil del estado, toda vez que no han acudido a verificar los daños.

La población presenta afectaciones en el suministro de agua potable y drenaje, mismos que resultaron dañados y temporalmente suspendidos en un 10 por ciento, además de tener daños en postes de luz y línea telefónica.

No había llovido así en años

Lorenzo Martínez, uno de los afectados por el desbordamiento del afluente relata que en una década el río no se había desbordado como ocurrió el fin de semana en la parte baja de Magdalena, Teitipac.

“El agua escarbó y se tragó la loza de mi granero”, dice con asombro el hombre dedicado al campo.

Su esposa, una mujer que con esmero elabora tortillas de maíz y las cuece en el comal atizado con leña, da cuenta de lo que aconteció en una de las tantas casas que afectó la crecida del rio Grande.

“Apenas vino la máquina para sacar nuestro remolque, pero allá abajo se quedaron unas bombas (de agua) y otras cosas”, explica, mientras se lleva una y otra vez las manos al mandil característico de la región.

La fuerza del agua socavó el piso del lugar utilizado para guardar la mazorca y los instrumentos para el cultivo; sin embargo, la loza cedió ante la fuerza del cuerpo de agua y colapsó ante el asombro de los vecinos.

“Es como si se lo hubiera tragado la tierra, porque el cemento no está, pero tampoco se vé un agujero o por dónde se lo llevó el río”, cuestiona, mientras señala una parte de lo que fuera su terreno de cultivo, desgastado por la corriente de agua.

El domingo pasado por un lapso de cuatro horas, una tromba azotó la comunidad de Magdalena Teitipac, el pasado 24 de septiembre; (la cual inició a las 21 horas y concluyó a la una de la madrugada del día siguiente).

Como ella, otros pobladores que perdieron su patrimonio a causa de la corriente del afluente que pasa junto a su casa y que como hace 10 años, modificó su ruta y cruzó por la puerta para salir por su cuarto, piden el apoyo del gobierno.

Y es que en la parte alta de la comunidad, se unen los ríos: Temascal (Gueu Ya’aa), Oscuro (Gueu Cagui), Carrizal (Gueu Ya’xhtil) y Dulce, dicho cauce se comunica con el Río Salado, a través de los municipios de Santa Cruz Papalutla y San Juan Guelavía.

No nada más el temblor, si no ahora la lluvia

La familia que con angustia cambia sus pertenencias de lo que era su cuarto de descanso a su pequeño tendajón, relata las penurias para salir con vida tras el desbordamiento del afluente y que se llevó sus pertenencias.

“Nos dicen que tenemos que dejar nuestras casas porque sigue la lluvia y la presa puede reventarse e inundarnos otra vez, pero no tenemos a donde ir y mucho menos han puesto un albergue”, cuestiona, mientras pasa su mercancía a otro punto.

La situación no es diferente para los vecinos

En la calle Porfirio Díaz, justo a unos pasos del Baratillo y del puente que resultó averiado, una mujer también cuestiona el lento actuar de su autoridad municipal y de la Coordinación Estatal de Protección Civil de Oaxaca (CEPCO), al dejarlos solos en momentos de tragedia.

Su negocio de tlapalería y ferretería quedó con una gruesa capa de tierra, la cual fue arrastrada por el río y ahora se han visto obligados a dedicar horas del día a la limpieza de la mercancía y buscar poner a salvo lo que se pueda.

Pero el panorama no es diferente en la parte alta, en el puente Benito Juárez, localizado cerca de la pequeña represa, a la cual la fuerza de la corriente le arrancó la compuerta, todavía se observan los daños.

La autoridad ha iniciado actividades para retirar escombros en el cauce y las riveras del afluente, se revisan los retenes de agua que se encuentran, así como a las presas que se ubican al interior del territorio municipal.

Los habitantes piden al gobierno del estado valorar los daños generados a las viviendas y al mismo tiempo ser considerados para acceder al Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

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