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Abandono en Santiago Nuyoó, solo promesas para combatir la pobreza

El gobierno se olvidó de uno de los pueblos para el que es imposible salir de la pobreza extrema, el dinero llega a cuentagotas gracias a que sus jóvenes emigraron al norte para trabajar en la pizca o cruzan la frontera, pero con ellos también se fue la ilusión de una comunidad que se va apagando

Abandono en Santiago Nuyoó, solo promesas para combatir la pobreza | El Imparcial de Oaxaca
Fotos: Luis Alberto Cruz

En este municipio ubicado a cuatro horas de la capital oaxaqueña, los habitantes cuentan con línea telefónica e internet, pero carecen de proyectos, pavimentación de caminos y fuentes de empleo.

Para llegar a Santiago Nuyoó, donde el 83.8% de su población vive en pobreza extrema según el último registro del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), los pobladores deben sortear constantes caminos accidentados.

Desde temprano, durante los meses de lluvias, el pueblo amanece con una espesa neblina que intenta cubrir las piedras y el lodo que deja el agua en el camino, donde la apatía gubernamental mantiene su huella a cada paso.

Apenas unos tramos de los pueblos vecinos están pavimentados, pero el camino hacia “Cara de Luna” (Nuyoó) tiene deslaves y deja escuchar el constante golpeteo de las piedras entre las llantas y la lámina de los vehículos.

En Santiago Nuyoó sus habitantes se mantienen a la espera de apoyos y proyectos “en los hechos”, pero ya no quieren más promesas. La mayoría sobreviven gracias a sus cultivos, los pollos y los chivos, así como el apoyo de pensiones y remesas.

En la cabecera municipal se observan pocos habitantes en las calles; el humo de leña al fuego y el olor a caldo de frijol cocido en ollas de barro, delatan que el trabajo inicia poco antes de las 9:00 horas.

En este municipio, considerado para la puesta en marcha de la Estrategia de Acción Inmediata a Municipios Prioritarios con pobreza extrema, nada se ha visto desde que anunciaron en marzo por el Gobierno del Estado.

“Ni un proyecto hemos tenido”, señalan los habitantes que están a la espera del regreso de su presidenta municipal, Teresa Sarabia López, quien acude a la capital oaxaqueña para la gestión de recursos y apoyo gubernamental, sin respuestas concretas a la fecha.

“Nuestra presidenta municipal está en la capital ahora buscando el apoyo que necesitamos, pero las autoridades no nos hacen mucho caso y la mayoría ya hemos perdido la fe”, expresa otro de los pobladores.

Algunos de los integrantes del cabildo coinciden que al solicitar apoyos, lo primero que les preguntan es si están afiliados o simpatizan con algún partido político, como si de eso dependiera de la respuesta.

“Pareciera que si no hay partidos no hay apoyo. Nosotros somos de usos y costumbres y nada más”, insistió otro de los habitantes que confía en la gestión de la primera mujer como autoridad municipal, quien concluye su gestión este 2019.

HAY TELÉFONOS CELULARES, PERO NO PAVIMENTACIÓN

Desde 2012, según recuerda el cronista municipal, Timoteo Fernando Cruz López, los habitantes de este municipio cuentan con telefonía celular suministrado por Telecomunicaciones de México en colaboración con la empresa Huawei, que proveyeron de al menos 400 equipos celulares.

Timoteo, cronista de Santiago Nuyoó.

Los pobladores cuentan con el servicio de comunicación, pero todavía resienten la falta de pavimentación, la poca instalación de drenaje en varias viviendas y la ausencia de electrificación en otras.

También requieren de puentes para cruzar varios ríos, que los dejan incomunicados cuando hay fuertes lluvias y no puede acudir a otras agencias para vender el café, los plátanos, la milpa y otras cosechas que apenas les dan ingresos.

MIGRACIÓN, OPCIÓN PARA UNA VIDA MEJOR

En Santiago Nuyoó, con siete agencias municipales, las carencias son evidentes con los caminos de terracería y viviendas de lámina o adobe, aunque también las hay de concreto y varias de dos pisos en obra negra, que han podido levantarse con apoyo de remesas de los “hijos que tuvieron que emigrar”.

Los caminos que conducen a la población no están en condiciones.

Pero la migración también tiene su defectos, aquí se observan casas abandonadas y en otras más donde las personas de la tercera edad viven en la soledad por la partida de los más jóvenes.
El último censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registró al menos 2 mil 500 habitantes en este municipio, donde varios jóvenes de secundaria deciden probar suerte en otros estados o países del norte y no ingresar al bachillerato.

Los pobladores aseguran que en el municipio muchos jóvenes deciden irse a los campos agrícolas de Baja California, en “San Quintín”, mientras que los adultos se van por temporadas a Estados Unidos y Canadá.

A ELPIDIO SE LE OLVIDÓ LA EDAD

Elpidio Rufino López López se mantiene frente al fogón donde hierven los frijoles y el café, mientras trata de recordar cuántos años tiene. El hombre delgado, de piel morena, tarda en contestar que cumplió 87 años.

Elpidio Rufino López López solo habla mixteco, su lengua materna.

Él era trabajador del campo, solo habla mixteco así como el 23.27% de los habitantes que se comunican en su lengua materna, pero no entienden el español. El resto domina ambas.

El cronista municipal ayuda a traducir lo que Elpidio comunica con dificultad, porque el paso de los años ha debilitado sus sentidos.

En una casa de lámina y madera, el hombre de avanzada edad relata que él ya no trabaja, en su casa también vive su nuera, que no está porque se fue a trabajar.

Elpidio afirma que recibe una pensión del gobierno federal que es suficiente porque se suma a lo que sus nietos envían desde los campos de San Quintín, cada vez que pueden.

LA SOLDEDAD DE JUANA Y SUS 42 PESOS AL DÍA

A unos metros de la casa de Elpidio, entre calles de piedra y lodo, la señora Juana Teresa García Sarabia está frente al comal en el que echa las tortillas que solo ella comerá.

En una casa de lámina y madera, la mujer que tampoco recuerda su edad pero cree que rebasa las ocho décadas, vive sola. Solo sale de casa cuando tiene necesidad, como para cobrar la pensión de 2 mil 550 pesos que recibe cada dos meses, al igual que otros 400 adultos mayores de esta comunidad.

Juana Teresa solo vive con 42 pesos y 50 centavos al día.

Con apenas 42 pesos con 50 centavos al día, Juana Teresa paga la leña que ocupa para el fogón, también la masa y otros productos que algunos le llevan hasta la puerta, porque el camino es sinuoso y sus ojos son débiles.

“Ya no puedo cargar leña. Llevo mi bastón cuando tengo que subir y bajar, pero casi no lo hago”, dice la mujer que tiene algunos focos que le alumbran la cocina y el pequeño cuarto donde duerme, pero que no cuenta con drenaje ni agua entubada, pero sí con piso firme.

En la calle “Benito Juárez” el paso debe ser cuidadoso. Los habitantes afirman que desde hace años han solicitado recursos para la pavimentación, pero solo reciben promesas.

“Por eso muchos se fueron a Estados Unidos”, expresa el cronista municipal, que también tiene hijos en aquel país y vive con su esposa con el dinero que recibe de su pensión como profesor jubilado, así como de las remesas.

MARÍA GUADALUPE Y SU DOLOR DE ESTÓMAGO

María Guadalupe recibe una pensión del gobierno federal pero desde hace unos días no se ha levantado de la cama porque “le duele el estómago”.

Ella asegura que ya fue a la Clínica del IMSS, le recetaron reposo y algunas medicinas que le dieron, pero no mejora; en esta unidad médica apenas hay una doctora y una enfermera, pero los habitantes aseguran que no hay suficientes medicamentos.

La unidad médica cuenta apenas con una doctora y una enfermera, además de que carece de insumos.

Con más de 80 años de edad, ella vive sola pero tiene una hija en el pueblo quien la visita y le apoya cuando lo requiere.

“Ahora no puedo cargar leña ni cuidar el cafetal”, dice la mujer que enviudó hace varios años y vive en una casa de lámina y adobe.

LAS CARENCIAS DE NUYOÓ

Ante la ausencia de la presidenta municipal que viaja a la capital en reiteradas ocasiones para pedir el apoyo gubernamental, el suplente Carlos Ortiz Pérez y el síndico municipal, Teófilo López, coinciden en que muchas promesas han llegado al pueblo, pero pocas se han convertido en hechos.

Los habitantes se mantienen a la espera de apoyos que nunca llegan.

“Necesitamos cinco puentes para cruzar los ríos. Nos quedamos incomunicados cuando las corrientes son fuertes”, señalan las autoridades municipales, quienes también coinciden en que los políticos llegan y prometen proyectos para el pueblo solo cuando buscan votos.

ESCUELAS EN MAL ESTADO; MIENTEN AUTORIDADES ESTATALES

A unos metros del Palacio municipal, las escuelas de educación básica están descuidadas y quedaron dañadas tras los sismos de septiembre de 2017. Los habitantes aseguran que fueron censadas, pero solo se quedó en eso porque no hubo reparaciones.

La escuela primaria bilingüe “Remigio Sarabia” tiene daños visibles. Dejaron de utilizar algunas aulas por las fisuras en los muros.

Las escuelas de educación básica están descuidadas.

Incluso, en la misma zona, se observan varias aulas en obra negra que iniciaron en 2014 y quedaron inconclusas, pero que en 2018 el Instituto Oaxaqueño Constructor de Infraestructura Física Educativa (IOCIFED) aseguró haberlas terminado y hasta reparaciones generales dijo que hubo, según consta un informe de la Secretaría de Finanzas en el primer trimestre de ese mismo año.
La cancha de la escuela primaria y otras obras en el municipio se han hecho con el esfuerzo de los tequios y el dinero que aportan quienes emigran a los campos agrícolas.

El cronista municipal y profesor jubilado, recuerda que en 2001 el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) envió a este municipio algunas computadoras para los estudiantes, pero se descompusieron días después porque eran usadas.

“Faltan talleres que enseñen carpintería o soldadura. Necesitamos fuentes de trabajo porque con las cosechas poco se obtiene”, dice el hombre de la tierra donde se da un café de calidad, pero los intermediarios lo abaratan ante el desconocimiento y poca instrucción educativa de los productores.

CON CASCADAS, RÍOS Y VESTIGIOS ARQUEOLÓGICOS

En Santiago Nuyoó, donde en 2009 acudió el entonces candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, sus habitantes siguen en la espera de proyectos que los ayuden a salir del rezago y del estigma de ser uno de los municipios que padecen extrema pobreza.

En los cerros que rodean la población han encontrado vestigios arqueológicos, sobre todo en la Cueva de los Huesos, donde aseguran que encontraron restos de los primeros habitantes que llegaron a esta zona.

Vestigios de 800 hasta 1521 años, según los registros, muestran parte de la cultura de este municipio donde más del 90% de sus habitantes habla mixteco, que se inculca en los niños y se habla por doquier.

Sin museo, los vestigios han sido colocados de manera provisional en la biblioteca del municipio desde 2011, donde también muestran fotografías de las cascadas de sus agencias, los ríos y honduras, tesoros de la comunidad que ni la pobreza ha logrado arrebatarles.

 

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