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Buscan dignificar la Casa del Niño Indígena en la Mixteca de Oaxaca

En este lugar cuentan con almuerzo, comida y cena los cinco días a la semana, los sábados y domingos se van a sus hogares

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NUMERALIA

36

Años de vida tiene el albergue

82

Niños son apoyados por el albergue

En la comunidad de Monte Flor, del municipio de San Juan Tamazola, el sueño de tener nuevas instalaciones para el albergue Redención está a punto de cumplirse; de lograr la electrificación, el agua y un muro de contención, ya se tendrían condiciones más dignas para la niñez de esta zona.

De 76 becas que se tenían, ahora se lograron 82 por lo que este número de niñas y niños de 7 a los 14 años de edad, que asisten a la escuela primaria y telesecundaria de esta comunidad, por la lejanía de sus lugares de origen pernoctan en el albergue.

“Hay quienes viajan un lapso de una hasta ocho horas para ir a su comunidad, lo hacen caminando porque no hay transporte, por eso el albergue es de gran ayuda para que estén aquí de lunes a viernes”, informó Nacsi Hernández Hernández, jefe de la Casa del Niño Indígena Redención, de la comunidad de San Juan Monte Flor.

Los estudiantes llegan de las localidades de Río Hormiga, Loma de Temblor, Río Huaje, Río de Sal, Río Hondo, Río de Ocote, Río Lobo, entre otras, por eso el albergue es de mucha ayuda.

En este lugar cuentan con almuerzo, comida y cena los cinco días a la semana, los sábados y domingos se van a sus hogares. En tanto que el recurso de dicha alimentación es aportación del gobierno a través de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

Este lugar cuenta con 36 años de vida; actualmente están en un lugar ubicado a un costado de la agencia municipal, donde hay dos dormitorios de hombres, dos de mujeres, un comedor, cocina, sanitario y una pequeña bodega construida por los integrantes del comité del albergue.

No obstante, “el lugar es muy reducido, las niñas y niños tienen que compartir su cama con un compañerito o compañerita de su mismo sexo”, por lo que dieron a la tarea de gestionar un espacio más digno para los estudiantes.

LOGRAN INVERSIÓN GUBERNAMENTAL

Así fue como se logró que aprobaran y ejecutaran el proyecto de edificación de una nueva Casa del Niño Indígena, que tuvo una inversión de 11 millones 450 mil pesos, para lo que CDI hizo el concurso de las empresas y la que le correspondió, ya terminó el trabajo.

El nuevo lugar cuenta con un comedor más amplio, cocina, dormitorios para niños y para niñas con mobiliario nuevo, los sanitarios divididos de hombres y mujeres, la dirección, un salón de usos múltiples, la sala de cómputo a la que le faltan las computadoras, una zona para lavar ropa, áreas verdes y una cancha deportiva.

No obstante, este lugar no puede utilizarse todavía porque le hace falta la electrificación y el agua potable, además de un muro de contención, necesario porque está edificado a lo alto de un cerrito.

El encargado del albergue estimó que para la electrificación se requiere una inversión aproximada de 150 mil pesos; para el agua alrededor de 50 mil pesos más la adquisición de la bomba para colocarla en una profundidad de 500 metros para que suba, y la barra de contención podría ser del orden de los 2 millones de pesos.

Esperó que pueda existir el apoyo de alguna asociación civil o instancia de gobierno para que se invierta, por lo menos en el agua y la luz, ya que con eso podrían pasarse a las nuevas instalaciones, que resaltan en la comunidad por los colores rosa, morado, amarillo y azul de los edificios de concreto, contrastados con las casas cafés, la mayoría de madera, adobe y láminas que hay en la localidad.

“Nos sentimos orgullosos por estos logros por lo compleja que es nuestra región y esta zona en particular donde, a pesar de que estamos cerca de la ciudad, no hay fuentes de trabajo. Esperamos y confiamos en que el mismo gobierno o que organizaciones no gubernamentales nos puedan apoyar para seguir motivando a los niños y niñas en condiciones más propicias para ellos”, refirió.