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La inseguridad le cambió la vida a la población de Oaxaca

Ante la desconfianza de las autoridades y la impartición de justicia, la ciudadanía explora nuevas formas de combatir la seguridad de las colonias de Oaxaca

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Oaxaca enfrenta un escenario de inseguridad que ha provocado la organización ciudadana para trata de combatir la delincuencia en las calles; parte de esta reacción es por el miedo, como lo muestra la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que indica que 75.7 % de los oaxaqueños se sienten inseguros en la capital.

COLONIAS DESPROTEGIDAS

La desatención e indiferencia de las autoridades, a decir de los ciudadanos, se deja ver ante la falta de rondines o recorridos de vigilancia, aunado a las carencias en el alumbrado en diversas colonias de la capital y el área conurbada, lo que provoca que los delincuentes aprovechen esas zonas desprotegidas para operar en la oscuridad.

Los habitantes de estas colonias informan que incluso existen módulos de policía que llevan años sin funcionar.

Cuando los hampones son sorprendidos en el acto, los vecinos de las colonias los persiguen, capturan y dan un escarmiento por la necesidad que tienen de hacer justicia por mano propia.

Así surgen escenas de personas en la calle propinándoles golpizas, exhibiéndolos desnudos o en ropa interior, e incluso llegando a los linchamientos.

A pesar de la línea directa para reportar emergencias a través del número telefónico 911 y de los millones invertidos en equipamiento para los cuerpos policiales, llegan tarde a los llamados en que piden auxilio.

LA ORGANIZACIÓN DE LOS VECINOS COMO APOYO ANTE EL DELITO

Ante la incidencia del delito, la población vive con miedo, pero también tratando de hacerle frente. Así como ha crecido la delincuencia, de manera directamente proporcional ha ido creciendo una respuesta social de autoprotección.

Los vecinos de varias colonias han implementado sus propias formas de vigilancia por la inseguridad que les rodea, echan mano de diversas herramientas para velar por su integridad y el resguardo de sus familias y su patrimonio.

Los vecinos organizados buscan la manera de estar a salvo: compran silbatos para pedir auxilio entre ellos, gestionan la instalación de los denominados botones de pánico, instalan sus propios sistemas de alarma, cámaras de videovigilancia e incluso contratan seguridad privada que costean con recursos que recaudan mediante cooperaciones voluntarias.

El presidente del Observatorio Oaxaqueño del Delito, Ernesto Gutiérrez Jiménez, reconoció que Oaxaca pasó a ser una de las entidades del país más complicadas en materia de inseguridad, lo que provocó que el gasto en seguridad privada, aumentara hasta un 30% en empresas de la entidad.

La conformación de los denominados comités directivos de vida vecinal, comúnmente conocidos como Comvives, también han coadyuvado en la organización vecinal para el apoyo mutuo ante la comisión de algún delito.

En particular, cabe resaltar una herramienta que han utilizado para visibilizar su organización ante cualquier persona, sobre todo para quienes tienen malas intenciones al entrar en el territorio de alguna colonia: las mantas, anuncios, lonas y calcomanías que los habitantes han colgado en las calles o pegado en sus ventanas y puertas para alertar y tratar de disuadir a quien pretenda cometer algún delito.

Vecinos vigilantes, como se hacen llamar, cuelgan sus lonas de advertencia, usando la organización para hacer frente a la delincuencia que no disminuye.

¿CUMPLE EL OBJETIVO EL AVISO DE VECINO VIGILANTE?

Con estos anuncios, la sociedad enfrenta la delincuencia desde una perspectiva independiente del cuerpo de seguridad pública, lo que no quiere decir que no lo necesite.

El hecho de colgar su manta o pegar una calcomanía pretende disuadir al delincuente, advierte que los vecinos se mantienen organizados y vigilando, y no dudan en actuar con prontitud.

La necesidad de tener una seguridad que emane de las personas cercanas, con algunos intereses comunes, hace la conformación de estas redes emergentes un sistema de seguridad eficaz tanto en el imaginario de los habitantes de las colonias como en la práctica.

LOS OBSTÁCULOS

Por miedo, los afectados muchas de las veces no presentan cargos, lo que impide el castigo del inculpado, pues al no haber una denuncia formal, quedan libres luego del pago de una multa por una falta administrativa, lo que se convierte en un círculo vicioso en la incidencia de la comisión de delitos.

 

EL CAMINO POR DELANTE

 

Los delitos de mayor incidencia han sido asalto a transeúntes y negocios y robo a casa habitación, así como también el robo de autopartes; sin embargo, también se presenta en menor medida el secuestro.

Ante este panorama, los representantes de vecinos afirman, “las personas toman sus propias medidas de prevención para evitar ser víctimas de la delincuencia”, y a decir de los que han sido víctimas constantes de la delincuencia, estas herramientas sí inhiben en alguna medida el delito.

Sin embargo, un aumento en los índices de inseguridad que se vive a estas fechas, que incluso alcanza a zonas privilegiadas como la colonia Reforma, al norte de la ciudad, es preocupante, pues los delincuentes ya no tienen un horario, lo mismo operan de día que de noche, haciendo difícil su labor de vigilar.

 

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