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Piden a sacerdotes no descuidar a sus pueblos

El arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera, Pedro Vázquez Villalobos, lanzó el llamado a los sacerdotes a la unidad, a no descuidar a sus pueblos y poner especial atención en los enfermos.

Piden a sacerdotes no  descuidar a sus pueblos | El Imparcial de Oaxaca

En el templo que en 1979 recibió al papa Juan Pablo II quien ofició una misa para los enfermos, ayer el arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera, Pedro Vázquez Villalobos, lanzó el llamado a los sacerdotes a la unidad, a no descuidar a sus pueblos y poner especial atención en los enfermos.

Al oficiar la misa crismal al interior de la majestuosa inspiración de los dominicos, el exconvento de Santo Domingo de Guzmán, lejos de hablar de las dolencias sociales, el arzobispo llamó a los párrocos no fastidiarse ni abandonar la actividad pastoral.

Su mensaje fue directo a los 120 sacerdotes de la Arquidiócesis de Antequera, a quienes pidió tener presente que forman parte de una familia y su misión es dar un testimonio de comunión, de unidad: “el pueblo lo quiere y espera”.

Mientras a un lado, el arzobispo emérito de Antequera Oaxaca, José Luis Chávez Botello escuchaba la homilía de la misa crismal, monseñor enfatizó en predicar con el ejemplo y dar armonía y paz, así como piden constantemente a los pueblos, que no estén unos contra otros.

“Nuestro pueblo reza, ora y nosotros también rezamos y nos dirijamos a Dios para pedirle tantas cosas por nuestra gente”, señaló.

En la misa de este martes santo dentro de la semana mayor, los sacerdotes renuevan su vocación pastoral y reafirman sus votos.

Ayer, flanqueados por la arquitectura barroca novohispana del templo, ante su máximo jerarca católico, sacerdotes y diáconos, ataviados con sus túnicas blancas, dijeron sí para seguir consagrados a la palabra de Dios.

“Tú elegiste la vida sacerdotal; no te olvides que eres ungido como sacerdote, tus manos fueron ungidas para bendecir, consagrar, para eso utiliza tus mano: bendice ese pueblo que está bajo tu cuidado. Santifícalo administrándole con fe los santos sacramentos”, les dijo.

Su mensaje fue directo: no te canses de escuchar a los creyentes. “Dedícale horas y horas al confesionario, porque necesitamos del perdón divino y es necesario que en ese pueblo tú toques su alma, tomes al penitente y le digas que está perdonado”.

Aunque en la iglesia existe un déficit de sacerdotes, el purpurado les instruyó a cuidar el sacramento, sin quejarse ni ofuscarse de las peticiones de los católicos porque “tú eres el que tiene el poder de hacer presente a Cristo en la Eucaristía”.

La misa crismal ayer se enmarcó en el templo de Santo Domingo, contrario a años anteriores cuando se celebraba en el atrio del santuario menor de Nuestra Señora de la Soledad.

Esta es la celebración donde el arzobispo consagra el santo crisma que se forma de aceite de oliva y bálsamos aromáticos, útil para el sacramento de la confirmación, así como para las ordenaciones episcopal y sacerdotal.

También bendice el óleo de los catecúmenos con el cual se prepara y dispone al bautismo, el óleo de los enfermos que se usa como remedio de los males del cuerpo y del espíritu, así como fortaleza para soportar los sufrimientos, resistir el mal y obtener el perdón de los pecados.

En vasijas plateadas y botellas de cristal, llevaron los elementos que la diócesis utilizará durante todo el año para los sacramentos que distribuyen en los templos católicos.

También, recordaron a todos los sacerdotes que han fallecido y a los que necesitan de la ayuda de Dios.

Llevar esperanza a los enfermos pide arzobispo

En esta misa crismal celebrada en el templo que fue devuelto a la Iglesia por acuerdo de Porfirio Díaz después de que se les retiró y fue cerrado al culto por la Guerra de Reforma, monseñor Pedro Vázquez Villalobos hizo énfasis en el cuidado de los enfermos.

“Llévales esa fortaleza, adminístrales la unción de los enfermos, tú vas a estar enfermo y vas a necesitar de fuerzas divinas. Hay hermanos que sufren, que tienen enfermedades incurables, ojalá que los podamos ver con frecuencia, los podamos visitar y llevar esa palabra de aliento y esperanza”, abundó.

A los clérigos pidió no abandonar a estas personas y no relegar las responsabilidades que les toca realizar como ministros de Dios.

“Seamos unos grandes sacerdotes”, rogó a los asistentes en el templo de Santo Domingo para así, con el ejemplo de entrega, generosidad y dedicación llamar a los jóvenes para que sigan sus pasos y opten por el sacerdocio.

Esta celebración litúrgica forma parte de las actividades de la semana santa en Oaxaca, principal actividad de fe de la Iglesia Católica donde se vive la pasión, muerte y resurrección de Cristo.