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La inseguridad y violencia nos han robado la paz en Oaxaca

Nos preocupa que se registren en muchos hogares la violencia intrafamiliar: Chávez Botello

Oaxaca de Juárez, Oaxaca

Para el arzobispo de Antequera Oaxaca, José Luis Chávez Botello, la inseguridad y violencia que se vive en las diferentes regiones de la entidad y en general en todo el país, han robado la convivencia pacífica de miles de familias.

“Desde años nos preocupa la paz en nuestra sociedad. Pareciera que en Oaxaca hemos hecho opción por la violencia; la vemos y sufrimos por todos lados. ?Contra quién se pelea?, ?A quién se quiere dañar y a quién se daña realmente con la violencia?, ?En dónde están los beneficios prometidos por las personas, grupos y organizaciones que promueven la violencia?”, cuestionó durante su conferencia dominical.

Acompañado por el vocero de la Arquidiócesis, José Guadalupe Barragán, el arzobispo señaló que la inseguridad y violencia “nos han robado la convivencia pacífica, la libertad, espacios públicos de encuentro y descanso, el fruto del trabajo, la educación de calidad, el desarrollo integral, la justicia, la paz y muchas vidas inocentes”.

“Nos preocupa ante todo la falta de paz del corazón; al no tener a Dios como centro de la vida, perdemos el piso y el rumbo en lo que queremos y hacemos; sólo vale la ley del más fuerte. Pongamos el corazón en Dios y los pies en la tierra para saber cultivar semillas de paz en el corazón con saludos, palabras y relaciones de amistad; con las manos y brazos abiertos para levantar, servir y perdonar; con acciones que ayuden a unirnos, a superarnos y a caminar juntos hasta vencer el mal con el bien.

Ayudémonos a tener paz en el corazón”, urgió Chávez Botello.

El arzobispo también hizo énfasis sobre las repercusiones que representa la violencia intrafamiliar. “Nos preocupa la falta de paz en muchos hogares por la violencia intrafamiliar; su situación se agrava por la inseguridad y la violencia en la sociedad; también la violencia intrafamiliar se proyecta de diferentes maneras en la sociedad”.

En ese sentido, hizo un llamado a la comunidad católica para que desde la fe se busquen caminos y redoblar esfuerzos para ayudar la familia a rescatar su misión fundamental: “ser escuela de vida, de convivencia, de ayuda mutua y de superación. Su labor es irremplazable en el cultivo de la fe y en la construcción de la paz social. Que ayudar a la familia en su misión sea tarea prioritaria en nuestra manera de vivir la fe”.

“Dios no quiere violencia, corrupción, injusticias ni divisiones; quienes viven de ellas y las promueven están abiertamente contra Dios. Redoblaremos esfuerzos para fortalecer la fe, aprender a orar y a reflexionar ante Dios para ser fieles y proyectarla fuera del hogar como mensajeros de la paz de Dios. Señalemos las expresiones de violencia no para desalentar ni provocar enojo, sino para buscar juntos soluciones, para escuchar que Dios nos quiere allí portadores y mensajeros de su paz”.

“Pongamos el corazón en Dios y los pies en la tierra para aprender a ser artesanos de paz, a moldear cada día nuestra vida con oración, paciencia y constancia antes que endurezca por la violencia”, apuntó el sacerdote.

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