Parque del amor: un reto cruzarlo y salir ileso
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Parque del amor: un reto cruzarlo y salir ileso

Luce abandonado y es tomado como zona insegura por estudiantes y automovilistas

Parque del amor: un reto cruzarlo y salir ileso | El Imparcial de Oaxaca
Se genera intensa carga vehicular.

El Parque del Amor por décadas ha padecido el abandono oficial y su estado actual lo demuestra, en sus inmediaciones lo mismo conviven comerciantes ambulantes, limpia parabrisas, payasitos y hasta amantes de lo ajeno.

A diario, unos 46 mil automóviles colapsan la vía de comunicación que conecta al municipio de Santa Cruz Xoxocotlán con la capital del estado y fue pensado para “distribuir” la vialidad de mejor forma.

Pero como indica Marcial Cruz, trabajador del volante de un sitio de San Raymundo Jalpan “esto desde hace años dejó de funcionar, tal vez sirvió hace 12 años, pero hoy ya se encuentra rebasado”.

La gente debe atravesar como pueda el Periférico.

Y la muestra se observa a escasos dos metros, pues la fila de camiones de transporte urbano alcanza los 30 o 40 metros, quienes se niegan a avanzar con la luz verde, por regla (de camionero) deberán pasar tres para acelerar unos metros.

Aquí, los que sufren la ausencia de agentes viales son los peatones, pues mientras la luz verde de los semáforos permanece, hombres y mujeres apuran el paso para cruzar Periférico.

La basura se ha vuelto un problema en la zona

Sin embargo, diario es un reto cruzar en los puntos alguna vez marcados con pintura amarilla, toda vez que ningún automovilista respeta el paso peatonal y niños y ancianos se arriesgan a ser atropellados.

“Mira ésta según es una vuelta inglesa pero nadie le hace caso, nosotros tenemos que parar aquí porque si no lo hacemos, nos vamos sin pasaje y hay que sacar para la cuenta”, justifica mientras invita a los transeúntes a subir a su unidad de motor.

A sus 55 años, 15 de estos dedicados a la conducción de unidades de motor, básicamente en municipios conurbados, recuerda al Parque del Amor como una zona de transferencia de pasajeros, nunca un lugar para el esparcimiento o recreación.

Los camiones dejan pasar hasta tres luces verdes antes de liberar el espacio.

Y admite que por su ubicación cercana a la Central de Abasto y zonas como San Juan Chapultepec y San Martín, la seguridad no es su principal atractivo.

Como relata Margarita López, expendedora de refrescos y tortas en uno de los más de 30 locales improvisados de madera y lámina que operan en dicho punto de la capital, “aquí todos los días a alguien le sacan la cartera o el celular”.

La gente se va acostumbrando a torear a los rateros, hasta uno, dice mientras señala con la mirada a una pareja de jóvenes que descansan en la sombra poco antes de medio día.

Las patrullas nada más pasan, nadie se para y si gritan corren el riesgo de que les pongan una golpiza, es malo decirlo pero nadie se mete, porque también corremos peligro, admite.

La mayoría del transporte realiza base en el Parque del Amor.

En su labor ha conocido a jóvenes que limpian parabrisas unas horas y el resto del día y gran parte de la tarde, se dedican a inhalar solventes o pegamento industrial en los camellones o jardines del Parque.

“A pesar de que la gente los ha denunciado la patrulla nada más viene suena la torreta se esconden en el bordo del río y al rato regresan más agresivos, casi siempre asaltan a las señoras o los estudiantes porque vienen con el celular en las manos”, cuestiona.

No obstante, el comercio informal no es lo malo de la zona sino también el descuido que se tiene pues en la zona de los Arcos que llevan al Puente de la Ex Fábrica de Triplay y Novopan, la basura y vagos son parte del entorno diario.

Manuel N, estudiante de la escuela privada que se encuentra ubicada en las inmediaciones lamenta las condiciones en las que se encuentra el Parque del Amor debido a que es importante para el cruce de personas, pero por lo peligroso, muchos lo evitan.

“Hay que ser valiente o venir con otra persona para cruzar por los arcos, ahí están los cholos y mariguanos y si no cooperas para la bachita te pasan por la báscula”, advierte.

Deberían poner iluminación, darle limpieza a los camellones y jardines, así como invitar a los chavos a que se retiren o por lo menos no se droguen ahí, porque ya perdidos hacen feo, relata.

Aunque subraya el peligro de correr de un lado a otro de Periférico, dice que es menos riesgoso que cruzar por donde están los vagos. Pero recomienda cruzar con el celular escondido y a prisa porque —desde su opinión— los vendedores están coludidos con los amantes de lo ajeno.

Mientras un solo oficial de tránsito vial busca agilizar el tránsito que por momentos es insoportable en vehículo público o privado, madres de familia literalmente ‘torean’ carros y rateros para llegar a sus centros de trabajo o escuelas y que deben cruzar por el obligado paso del Parque del Amor.

 

 

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