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“Yo no seré mi juez”, dice Chávez Botello

Lo más importante no es el cargo sino el proyecto de vida, dice el ahora administrador apostólico

“Yo no seré mi juez”, dice Chávez Botello | El Imparcial de Oaxaca

“Yo estoy muy tranquilo. Yo no seré juez de mí mismo”, externó el administrador apostólico de la Arquidiócesis de Antequera, José Luis Chávez Botello, al hablar sobre la aceptación de su renuncia por el Papa Francisco, quien nombró en el cargo de arzobispo para esta demarcación católica, a Pedro Vásquez Villalobos.

Será para el sábado de Semana Santa cuando tome posesión en el cargo el nuevo arzobispo, mientras tanto, las actividades litúrgicas seguirán en normalidad en la arquidiócesis, principalmente en este inicio de la Cuaresma.

Monseñor Chávez Botello tiene 49 años de sacerdote y en un mes cumplirá los 21 como obispo de esta arquidiócesis, presentó su renuncia ante el Papa el 8 de febrero de 2016 y dos años después, le fue aceptada.

Ahora, se dedicará a lo que más le llene y lo que no ha podido hacer en estos años por las obligaciones otorgadas y también, observó como una gran oportunidad para cerrar la vida.

Aunque realizó múltiples acciones, llenó algunos vacíos en cuestión de reforzar la fe; monseñor reconoció que le quedaron algunos faltantes, pero se dijo consciente de no ambicionar más allá de lo que no se puede.

Como impulsor de un plan diocesano para reforzar la fe, así como el impulso de la reconciliación y la paz en Oaxaca desde el santuario de la Virgen de Juquila, esperó se continúe lo bueno y crezca con Vásquez Villalobos.

En esta conferencia un día después de la aceptación por el Papa de su renuncia como arzobispo, Chávez Botello insistió en los vacíos de la sociedad: la mala educación, la falta de respeto, la deficiente procuración de justicia en una sociedad desintegrada como la oaxaqueña.

Nuevamente, apostó por el cultivo de los valores como una forma de superar los conflictos, y en la iglesia católica¨, recomendó seguir incentivando la actividad pastoral que está decadente por las múltiples debilidades.

Del trabajo frente a esta Arquidiócesis, se limitó en decir que dejará en manos de la comunidad cristiana, de la iglesia, la evaluación para que ellos sean los jueces que determinen su actuar; “pero no ahorita a bote pronto para realizar un discernimiento realista”, pidió.

¿Qué sintió el arzobispo al tener la noticia de la aceptación de su renuncia?

“Los sentimientos, es que la ventaja está cuando uno se prepara. Cuando llega, ya llega y bienvenido. Es vivir. Lo más importante no es el cargo que se vaya teniendo, sino el proyecto de vida, sea sacerdote, obispo, sea reportero, sea empresario.

¿Tengo yo un proyecto de vida o me desaliento y me hundo cuando ya no tengo el carguito?

“Es simplemente cambio de camiseta; no tiene este cargo pero sigue adelante”, confesó.

 

 

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