El rey mago, convertido en peregrino en Oaxaca
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El rey mago, convertido en peregrino en Oaxaca

Complicada la cuesta de enero para miles de oaxaqueños

El rey mago, convertido en peregrino en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

El tanque de gas de 20 kilogramos que surte la cocina del señor Rodrigo se terminó el jueves, él sabe que es indispensable comprar el combustible, pero considera más importante cumplir como Rey Mago con sus tres hijos.

Una pelota, unos luchadores y una muñeca: 150 pesos. La compra realizada en el tianguis instalado en la Central de Abasto, dista mucho de lo solicitado en la carta por los niños de 10, ocho y la nena de seis años.

“Mis hijos pidieron una tablet y una computadora, la niña un celular, pero eso simplemente está impagable. Tengo crédito en una tienda, pero ya no puedo tampoco con las deudas”, afirma el hombre.

¿Y la cocinada?, se le cuestiona. “Con carbón unos días, en lo que hay trabajo”, responde el peón de albañil.

La noche del viernes los Reyes Magos abarrotan el tianguis, buscando ofertas, los juguetes pequeños, los más económicos, algunos otros –los menos– los de moda. Las muñecas y los monos de súper héroes registran las más altas demandas.

Los productos con los que los niños de esta época se entretienen han cambiado mucho, reconocen los vendedores, quienes han casi dejado de comercializar jueguitos de té. Lo de moda son las tablets y los teléfonos, indican, pero esos están en las tiendas departamentales, en los grandes almacenes.

Pese a que la tecnología acapara la atención de los niños, las bicicletas, pelotas y los juegos al aire libre, principalmente en las comunidades, permanecen. “Mientras la inseguridad lo permita”, señala Rosario, una madre soltera que acude en su taxi colectivo a cumplir con el regalo prometido.

Su hija de cinco años pidió una casa de muñecas y que mejore la salud de su abuelo. “La casita es lo que puedo hacer, lo otro no, mi papá está muy grave”, cuenta mientras el dolor le quiebra la voz.

El tianguis es un ir y venir de personas que cargan consigo cartas, emociones, algunos tristeza por no poder cumplir con el sueño de sus pequeños, y buscar algo que pueda sustituir el regalo caro que miran por televisión.