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Istmo

La pobreza y la violencia, miedos que habitan en el corazón de los Chimalapa

La pobreza y la violencia se han apoderado de la congregación Ejido Nuevo San Andrés que pertenece a Santa María Chimalapa.
por Diana Manzo

Ejido Nuevo San Andrés.- La pobreza y la violencia se han apoderado de la congregación Ejido Nuevo San Andrés que pertenece a Santa María Chimalapa.

Noemí Ruiz Núñez es una mujer campesina, hace cinco años llegó a vivir a este lugar junto con su familia y su hermano Abner Ruiz Núñez, uno de los comuneros que fueron atacados violentamente el pasado 24 de febrero por un supuesto grupo paramilitar llamado Ejército Chamula.

El miedo es latente para Noemí y su familia, quienes son indígenas chiapanecos de origen tzotzil que llegaron y habitaron este espacio donde se vive una disputa por la tierra y el territorio. Sólo hay una escuela de recién construcción, no hay clínicas y tampoco programas de desarrollo social como Prospera, 65 y más y tampoco apoyo alimentario.

“Pareciera que no tenemos derecho a enfermarnos, no tenemos derecho a la salud y seguridad, estamos olvidados y como se dice a la mano de Dios”, expresó.

En este lugar las mujeres viven temerosas, muchas de ellas como Noemí no han salido al chequeo médico que acostumbraban por miedo a ser emboscadas tras la amenaza del supuesto Ejército Chamula. Las dos mujeres embarazadas de cinco y seis meses de gestación temen por sus vidas porque no hay casa de salud para ser atendidas en caso de una emergencia.

El territorio chimalapa ubicado en el Istmo de Tehuantepec en el estado de Oaxaca es una de las mayores reservas naturales del país, desde hace más de 60 años enfrenta un conflicto de límites territoriales con Chiapas y Veracruz. El Ejido Nuevo San Andrés que se fundó hace seis años es un ejemplo de invasión de tierras, en este lugar viven unas 150 personas de origen chiapaneco de la etnia tzotzil, quienes hace un año decidieron adherirse al territorio comunal oaxaqueño, tras esa decisión viven violentados en todos sus derechos.

La decisión de ser oaxaqueños siendo de origen chiapaneco les ha costado vivir con violencia, persecución y hambre, reconoció Ramiro Ruiz Pérez, agente municipal de Nuevo San Andrés, quien compartió que temen ser asesinados y desterrados por un grupo de personas que se hacen llamar Ejército Chamula.

“El pasado 24 de febrero nuestros comuneros sufrieron una agresión física, esta violencia la genera nuestra propia gente que está molesta porque abandonamos nuestra identidad de chiapanecos y decidimos ser oaxaqueños, ahora quieren ocupar nuestro territorio y asesinarnos, y ante este miedo pedimos el apoyo de los comuneros de las congregaciones zoques y también de organismos sociales como el Comité para la Defensa de los Chimalapas, nos han brindado asesoría y por eso es que están aquí, vinieron en caravana a solidarizarse y constatar este miedo que hay entre las mujeres, los hombres y nuestros niños”.

La Caravana de Solidaridad y Observación Civil con los Chimalapas visitó esta comunidad en donde el representante Miguel Ángel González aseguró que el desinterés de los gobiernos federal y estatal está generando cada vez más riesgo para las familias de Nuevo San Andrés.

Dijo que el gobierno de Oaxaca negó medidas cautelares para las familias, por eso esta caravana decidió visitarlos y constatar sus necesidades que son de seguridad, salud y alimento y ahora la esperanza es que la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) retome el caso y atienda esta necesidad de un pueblo que clama vivir libre de violencia.

El visitador de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), Mervin Chávez Rito, también participó como observador de esta caravana de solidaridad y expresó que dio a conocer a los habitantes de Nuevo San Andrés que no están solos y que esta dependencia les dará el acompañamiento cada vez que sea requerido.

“Nosotros recibimos una instrucción del visitador general de la Defensoría para visitar la comunidad y solidarizarnos con la gente de Nuevo San Andrés, también para informarles que en todo momento hemos atendido su caso y también solicitamos al gobierno de Oaxaca las medidas cautelares, sin embargo las autoridades nos dijeron que no había condiciones”.

Nuri Flores representa al Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas y también se solidarizó con la Caravana a Nuevo San Andrés, refirió que es importante visibilizar la situación específica de las mujeres, las cuales les expresaron que viven con miedo, ya no salen por la noche y están preocupadas por la amenaza.

Resaltó que la mujer juega un papel importante como defensora de su tierra y territorio al igual que los hombres, sin embargo es importante escucharlas en las asambleas porque su voz es de respeto a sus derechos humanos.

Los comuneros de Benito Juárez y San Antonio que pertenecen a San Miguel Chimalapa y San Francisco la Paz de Santa María Chimalapa también participaron y recalcaron su apoyo y compromiso por buscar apoyos en materia de seguridad.

“Nosotros vivimos la misma lucha que ellos, defendemos la tierra, el gobierno poco ayuda, pareciera que no les importamos, sin embargo reconocemos que organizados tendremos mejor suerte en esta lucha para evitar más derramamiento de sangre”, expresaron.

Nuevo San Andrés se localiza en el corazón de la selva de los Chimalapas, a seis horas de la cabecera municipal de Juchitán, el trayecto de cinco horas es por carretera y al cruzar el municipio de Cintalapa, Chiapas se transita una hora y media en camino de terracería, el entorno es totalmente verde con clima templado, difícilmente se ingresa al lugar debido a los conflictos sociales que se viven.