Reconstruyen la vida de Asunción Ixtaltepec, Oaxaca
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Reconstruyen la vida de Asunción Ixtaltepec, Oaxaca

Una mano para Oaxaca se dedica a la reconstrucción de los hornos de pan de las familias de Ixtaltepec, las cuales dependen de ellos para su alimantación

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El pasado 7 de septiembre dejó marcado a los habitantes de la región del Istmo y se convirtió en una fecha que difícilmente olvidaran, ese día la tierra decidió sacudirse y generó un terremoto de magnitud 8.2 que causó severos daños a poblaciones como Juchitán, Unión Hidalgo, Tehuantepec, Chicapa de Castro, Santa María del Mar, Santo Domingo Ingenio, Ixtepec e Ixtaltepec, entre otros, este último fue uno de los municipios que tuvo el mayor daño en sus viviendas, se estima que por lo menos el 80 por ciento de su población tuvo severas afectaciones.

Los habitantes de Asunción Ixtaltepec, vieron como la naturaleza les arrancó de tajo su patrimonio, muchos de estos hogares contaban con un horno para pan, pues el pueblo goza de una gran tradición en la elaboración de panes y al sucumbir por la fuerza de la naturaleza los dejó sin su fuente de trabajo.

Esta situación comenzó a crear una situación de zozobra e incertidumbre en las familias que vean imposible el restableciendo de su horno, con el que llevaban el sustento a su hogar, en muchos casos la casa se vino abajo y no había posibilidad de logar levantarse de la tragedia, sin embargo, comenzaron a surgir los apoyos, gente altruista que con el corazón en la mano se puso de inmediato a buscar la manera de apoyar.

Tal es el caso de Perseida Tenorio, una chica originaria de Ixtaltepec, que al ver la tragedia decidió apoyar a sus paisanos, sin pensarlo junto a otros chicos comenzó a tocar puertas y buscar la manera de lograr que se rehabilitaran los hornos tradicionales en su pueblo, surgiendo así “Una mano para Oaxaca”, organización con la que ha venido caminando durante estos tres meses después del sismo que azotó al Istmo de Tehuantepec.

Acompañada de Quitterie Ducret de Francia, Alejandra Rosado de Queretaro, de Aida Corres de Juchitán, de Prometeo Tenorio de Ixtaltepec, entre otros se dieron a la tarea de ver la manera de conseguir recursos y apoyar.

“Este proyecto inició después del terremoto, por ahí del 9 de septiembre incoamos con algunas juntas informativas y logramos la construcción del primer horno el 25 de septiembre, llevamos al día de hoy 44 hornos, íbamos por cinco y ahora serán 50 familias las beneficiadas”, destacó Perseida.
Comentó que al principio fue complicado, sobre todo porque no contaban con un antecedente ser una organización, sino esta surgió por la necesidad por que el amigo Paco, un panadero de Ixtaltepec se acercó y le dijo: “oye gracias por los víveres, pero si pudieras ayudarme a reconstruir mi horno te agradecería mucho más”.

“Entonces me comunique con Quitterie, que se encontraba en Francia, hicimos una llamada, desarrollamos la metodología y ahí comenzamos a tocar puertas y a decir, la gente necesita dinero para reconstruir sus hornos y creo que lo complicado es que ya queríamos ponernos a trabajar, cuando no había pasado ni una semana del terremoto, entonces a gente no entendía la importancia de que se recuperara su fuente de ingresos y creo que fue el 19 de septiembre justamente cuando se dio el terremoto en la ciudad de México y la gente se compadeció mucho de Oaxaca, pues pensaron que con el terremoto en la CDMX, se iban a olvidar del Istmo”, destacó.

Jóvenes dan su tiempo para recuperar hornos tradicionales

“Fue ahí que a partir de mediados de septiembre como comenzaron a mejorar las cosas y aunque nos acercamos a organizaciones privadas muy importantes, nos negaron mucho el apoyo y fue la gente, la sociedad civil que, con aportaciones de 100, 500 pesos ha sido la que ha sacado adelante al proyecto”, señaló.

Los jóvenes se sienten emocionados por poder ayudar a lograr el restableciendo de los hornos en los hogares, “No es lo mismo tener los materiales o tener dinero, sino convertirlo en realidad, lo que desde luego es una gran satisfacción”.

“Te das cuenta de este lado de la trinchera todo el esfuerzo de los que significa construir un horno, por ejemplo el que hicimos hoy, yo colaboré, por un lado porque ya quería aprender y dices bueno quizás fueron tres horas construyendo, pero fueron meses de estar buscando fondos, semanas de estar esperando el material, detrás del material hay todo un equipo de albañiles que son de Xadani, tenemos un equipo de ladrilleros de Ixtaltepec, entonces es muchísima satisfacción y alegría lograr entregar el horno y que una familia ha logrado recuperar su fuente de empleo y con ello podrá tener sus ingresos económicos”, expresó.

Los costos

“En un principio se inició con un apoyo de 4 mil 500 o 5 mil pesos, por ejemplo con Paco, fui a ver lo que tenía en el cajero en mi cuenta y fue lo que le dimos que eran más o menos 4 mil 500 pesos, el objetivo era hacer cinco hornos y de ahí brincamos a 50 porque eran muchas familias que se nos acercaron, entonces como eran tantas familias y no teníamos fondos, dijimos pues cinco mil para que alcancen, pero nos hemos topado con familias que tienen muchísima necesidad. Hemos logrado donaciones de láminas o de adobe, lo que hahecho posible apoyar un poco más a cada familia”, agregó.

El costos en materiales es alrededor de 5 mil pesos, 2 mil 600 pesos para los albañiles, un mil 500 para los horneros, la parte de abajo del horno sale tan solo en 4 mil pesos, por lo que depende de cada lugar y de la necesidad de cada familia, pero un horno estaría saliendo entre 7 y 8 mil pesos, toda vez que la mayoría perdió su casa y su galera donde estaban los hornos, inclusive tuvieron que hacer tequio para quitar bardas o para construir las bases porque el promedio de edad de las panaderas que se están apoyando es de 56 años en adelante, además que no era tan fácil conseguir albañiles.

Las historias

Norberta Antonio con sus 74 años de edad se sigue dedicando a la panadería. Ella es experta en “pan blanco, o pan salado”, pero dice que en realidad lo hace por amor, no por negocio, pues gana 50.00 pesos en cada horneada.

“Vendo 4 panes por 10 pesos y en un ratito se vende todo en el mercado de Juchitán”, dice “Norber” como la conocen sus vecinos y clientes, quien viene de familia panadera, su mamá le enseñó hace 60 años el oficio, tiene tías conocidas en Ixtaltepec que también se dedican a la elaboración de pan. Sus sobrinas, entre ellas Asunción, elabora quesadillas.

Y después de tres meses se logró la construcción de su horno, como resultado del trabajo en conjunto pues los voluntarios de La Costa junto con su hijo removieron los escombros y reforzaron la mesa del horno, un albañil terminó el colado. Emiliano el ladrillero hizo los adobes y finalmente gracias a Una mano para Oaxaca, se construyó el horno número 31.

Reina Cruz de 74 años es originaria de Ixtaltepec, es heredera de la tradición de hacer pan, desde los 11 años ayudaba a su mamá para salir adelante, a los 17 años ya se iba sola a otros pueblos a vender, llevaba 3 canastos llenos de pan y caminaba hasta la comunidad del Mezquite.
A los 18 años se casó, “Yo pensé, si me caso ya no tengo que trabajar, pero al contrario más tuve que trabajar porque luego luego, llegaron los hijos”, dijo riéndose al tiempo que comenta que gracias a este oficio ha logrado sacar adelante a sus seis hijos. Perdió parte de su casa y la galera en donde estaba su horno.

Aunque Na’ Reina ya no hornea como antes, pues su cuerpo está cansado, se sigue despertando a las 5:00 de la mañana para preparar el pan, no tiene quien le ayude a venderlo así que camina en su propia cuadra o le vende a quienes van pasando.

Como ellas hay muchas historias, cada panadera tiene su propia historia, una historia de trabajo, una historia de vida, la cual gracias a Una mano para Oaxaca se está logrando continuar con esta labor y ahora se multiplica el pan en Ixtaltepec.

Los retos

Los jóvenes de Una Mano para Oaxaca, tienen ahora el reto de terminar en diciembre los 50 hornos y después vendrá una etapa de talleres de panadería, así como cursos de finanzas y de ahorro, así como de otras técnicas para que puedan obtener más recursos, que le den el valor real al pan, pues muchos venden muy barato.

“Ellos sienten que es mucho, pero apneas les alcanza para volver a comprar la materia prima, no tiene un sueldo y es necesario que se den cuenta todo lo que vale su trabajo, que realmente sirva para llevar el sustento a sus hogares, también queremos iniciar el proyecto en Unión Hidalgo donde tenemos ya a por lo menos 15 familias e irnos moviendo a otras comunidades que también lo necesitan, necesitamos multiplicar el apoyo, necesitamos multiplicar el pan en el Istmo”, apuntó.

 

 

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