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De día escuela; de noche bar

Los dueños convierten las instalaciones de su negocio en un aula para que los niños de Juchitán reciban clases

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Juchitán de Zaragoza, Oaxaca

La mesa de billar y demás mobiliarios de un negocio familiar son ocupados por niño para recibir clases tras los sismos de septiembre en Juchitán. Se trata de un restaurante bar familiar que por las mañanas es una pequeña escuela.

Desde el terremoto de 8.2 grados del siete de septiembre, las clases se encuentran suspendidas en Juchitán debido a que la mayoría de las escuelas sufrieron daños y muchas tuvieron que ser derrumbadas. En medio de la tragedia, los dueños del bar Coco Bongo y un grupo de maestros decidieron hacer algo por los niños.

El bar Coco Bongo ubicado en la Avenida Juárez de la Séptima Sección, habilitó su espacio para que más de 35 niños puedan recibir clases y superen el trauma por la tragedia que viven miles de juchitecos desde el 7 de septiembre.

“A partir creo que de las 4 de la tarde funciona como restaurante familiar, yo creo que de la necesidad de los vecinos y de los dueños surgió la idea de poner una pequeña escuela, utilizando todo el mobiliario del restaurant, del bar. Los niños son los menos culpables de la tragedia, yo creo que ellos como que olvidan un poquito lo que sucedió”, expresó Rey David Luna Velásquez, el maestro de inglés.

Las mesas y sillas del bar e incluso hasta la mesa del billar sirven como mesabancos. La idea fue de la señora Delmi Roselis Trejo, dueña del bar familiar que, al ver la situación en la que vivían los niños y que tenían demasiado tiempo libre al estar suspendidas las clases, le pidió a su esposo que juntos prestaran el espacio y apoyar a los menores.

“Era de ver a todos los niños en las calles, llenos de polvo y sin nada qué hacer porque su trabajo de ellos es ir a las escuelas. Desde que pasó esto pues los niños ya no tenían vida, los papás estaban preocupados más por pelear por su despensa, pelear que tiren su casa, todos nos estábamos olvidando de los niños”, dijo.

Los niños reciben en este espacio, clases de matemáticas, español, inglés, zapoteco, historia y dibujo, por parte de maestros que no reciben ningún tipo de remuneración.

La mayoría de estos niños perdieron sus útiles escolares por el sismo, por lo que han tenido que recibir ayuda de la sociedad civil para poder acudir a las clases, e incluso, los dueños del bar les ofrecen la alimentación.

“Aquí les damos de comer y la verdad ya no nos está llegando mucho apoyo, y terminando las clases empezamos a limpiar a acomodar las mesas en sus lugares y ya abrimos el portón para empezar a atender, a trabajar, porque incluso he tenido que poner de mi bolsa para que seguir con esto y lo hago con mucho cariño e incluso ya me encariñé mucho con los niños y por eso este lugar en las mañanas es escuelita y en las tardes ya es nuestro negocio, nuestro bar familiar” , apuntó Delmi Roselis Trejo.

La escuela permanece abierta de lunes a viernes de 8:00 de la mañana hasta la 1:00 de la tarde.

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