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Juchitán: entre la tristeza y el olvido

Los istmeños que aún habitan cerca de sus dañadas viviendas temen que los amantes de lo ajeno les arrebaten lo poco que el terremoto les dejó; vecinos de la Octava y Novena Sección aseguraron no haber recibido apoyo

Juchitán: entre la tristeza y el olvido | El Imparcial de Oaxaca

Juchitán de Zaragoza, Oaxaca

Han pasado cuatro días desde que ocurrió el terremoto y ahora llega la desesperación, molestia y la rapiña al Istmo de Tehuantepec.

Las calles de la ciudad de Juchitán, en especial el Centro, lucen destrozadas. Algunas viviendas quedaron reducidas a escombros y otras se están cayendo, mientras las personas con un gesto de molestia siguen en la atropellada zona.

“Nadie va a pasar acá”, dijo molesta una señora, mientras sacaba con ayuda de sus familiares los bienes que aún quedan dentro una dañada vivienda en la calle José F. Gómez en la Quinta Sección de Juchitán.

Algunos reporteros le preguntan a la mujer cómo pasar hacia la Novena Sección para verificar los daños.

“No sirve de nada que vengan los reporteros, han pasado decenas de medios y nadie ha venido a apoyarnos. Al gobierno no le importa, hemos dicho nuestro sentir y nada pasó”, sostuvo, mientras con la mano negaba el paso de un coche y un mototaxi.

La molestia era evidente porque el apoyo se había convertido en una promesa. La ayuda es para unos cuantos.

En respuesta colocaron un palo, piedras y obstrucciones para evitar el paso de sus vecinos.

Las casas de esta zona colapsaron y familias enteras tienen sus muebles en la calle, donde comen y descansan a ratos. Los lugareños se mantienen en alerta y observan a cualquiera que pasa por la zona, en espera de que Protección Civil, el Sistema de Desarrollo Integral para la Familia (DIF) o alguna organización civil les lleve un poco de víveres.

La situación es desoladora, confirmaron entre lágrimas, hombres y mujeres que lo han perdido todo y que temerosos pasan las horas esperando otra réplica del terremoto.

En medio de esta situación, una vecina cuenta que ha escuchado de la rapiña que se da en algunas zonas, aprovechándose de la situación de los habitantes. “No es posible que ante esta desgracia se lleven nuestros bienes. Hablan que se han llevado polines, láminas y entre otras cosas” aseguró la preocupada mujer.

Cheguigo pide que su desgracia no sea invisible

Aquí vive gente humilde, que va al día, y pese a su condición, no ha recibido apoyo, porque, según dicen, lo acaparan “los más listos”.

“Somos albañiles, amas de casa, hacemos todo lo posible para vivir”, dicen al salir de sus casas que están completamente dañadas.

Son familias que habitan la Octava y Novena Sección de Juchitán, también conocida como Cheguigo –nombre que le dan por estar detrás del río- en este lugar el panorama es desolador al igual que en otras zonas del Istmo.

Delfinia perdió parte de su vivienda, pero eso no es todo, ahora también le preocupa que su esposo, de oficio albañil, haya perdido el trabajo a causa del terremoto pues su familia se ha quedado sin el ingreso de 200 pesos diarios, el cual le servía para mantener a sus 5 hijos y a su nieto.

“No tenemos qué comer, si vivíamos con unos cuantos pesos, ahora no tenemos nada. El kilo de tortilla ya lo incrementaron a 20 pesos y cómo vamos a comprar”, se preguntaba mientras sus hijos toman una tortilla y le ponían sal para comer.

“La autoridad no viene, traen apoyos al centro, pero nosotros estamos en abandono, nadie ha pasado”, dijeron el señor Alfredo Ruiz y su esposa Reyna Sánchez de la Octava Sección.

En este lugar han sido constantes los apagones y los moradores prefieren salir a la cancha a dormir porque es donde hay más seguridad.

Otro caso es el de doña Guadalupe, quien perdió el horno de totopos y parte de su vivienda. Los cuartos de su domicilio están agrietados y teme que ante cualquier réplica colapsen y pierda los bienes que aún le quedan.

Queremos que nos ayuden, estamos lejos y nadie viene para acá”, dijo tras reconocer que la mala imagen de esta zona también interviene para que no ingrese el apoyo.

Las calles de estas secciones se ven tristes. Los niños aún hablan del temblor que sucumbió la noche del jueves.

¿Sintió el temblor?, preguntó Isaac, quien a sus escasos 5 años de edad ya percibe el peligro y huye de la hamaca. Él es uno de los hijos de Delfinia.

Todos los habitantes de Cheguigo clamaron ayuda y buscan que los volteen a ver para que alguna asociación o instancia gubernamental les lleve algo de comer.

José Francisco y Lauro, aún recuerdan con temor la noche del jueves, temen que venga lo peor con las réplicas y buscan atención gubernamental, ayuda de la sociedad civil y de los grupos de apoyo.

Lo que quedó del hospital

El hospital Dr. Macedonio Benítez Fuentes será demolido ya que tres de sus cuatro naves resultaron con fisuras después del terremoto, según confirmó el secretario de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Celestino Alonso Álvarez, durante una charla en el Instituto Estudios Superiores del Istmo (IESI), sitio al que son llevados los pacientes de manera provisional.

“Se va a proceder a demoler (la estructura del hospital) por seguridad. Al estar trabajando con el gobierno federal, el secretario José Narro ya hizo un recorrido. El Instituto Mexicano del Petróleos ya realizó la valoración de las estructuras y determinó que nadie puede entrar a las instalaciones por el riesgo”, dijo el funcionario.

En la calle Efraín R. Gómez, en la Tercera Sección se localiza el nosocomio que ayer lucía completamente vacío y acordonado.

Esta noticia es muy triste para Irasema Matus, dueña de un establecimiento de comida frente al nosocomio.

“Vine por mis cosas porque ya no voy a vender, ya el hospital no va a funcionar y va para largo que construyamos otro”, dijo.

Mientras tanto, en el Instituto Estudios Superiores del Istmo -espacio que fue adaptado como un hospital provisional- se encuentran 12 pacientes. En el lugar hay un quirófano móvil del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Instancias estatales y federales aseguraron que darán atención primordial para esta población damnificada.
Celestino Alonso informó del traslado de 18 pacientes por la vía aérea al Hospital de Alta Especialidad de Oaxaca, mientras que otros enfermos fueron llevados a diversos nosocomios recibir atención.

El hospital de Juchitán, al igual que un quirófano en Ixtepec y una unidad familiar del ISSSTE en Tehuantepec, resultaron dañados y serán revisados a fondo.

Médicos voluntarios, residentes, estudiantes y organizaciones se encuentran prestando servicio social en esta zona del Istmo para auxiliar a los pacientes y personas afectadas por la contingencia.

En las últimas horas arribaron 50 profesionales de la salud, entre médicos, enfermeras y auxiliares del Instituto Politécnico Nacional, que serán distribuidos según las demandas de la población y de las comunidades.

El secretario de Salud descartó brotes epidemiológicos en estos momentos. “Tenemos que cuidar el agua que bebemos, el manejo de los alimentos para evitar las enfermedades”, dijo.

Datos

  • 50 profesionales de la salud han arribado para brindar atención médica
  • 18 pacientes fueron trasladados al Hospital de Especialidades

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