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Muelle pesquero de Salina Cruz, cementerio de aerogeneradores

El patio de maniobras del muelle pesquero se ha convertido en un cementerio de aerogeneradores ante la falta de condiciones para que la maquinaria sea instalada

Salina Cruz, Oaxaca

Desde hace dos años, el patio de maniobras del muelle pesquero se ha convertido en un cementerio de aerogeneradores ante la falta de condiciones para que la maquinaria sea instalada en el Istmo de Tehuantepec por los conflictos políticos y sociales.

Las piezas para los aerogeneradores, propiedad de empresarios españoles, arribaron vía marítima hace dos años al puerto con la intención de ser utilizados en un parque eólico, en los límites de Juchitán.

Este complejo eólico estaba considerado como el más grande de Latinoamérica, con más de 132 aerogeneradores con capacidad para producir cerca de 396 megavatios de energía eólica para abastecer a diferentes empresas del país.

En un principio, se tenía prevista la construcción del parque eólico en la zona conocida como Barra de Santa Teresa, en la zona lagunar del Istmo de Tehuantepec.

La empresa eólica Mareña Renovables pretendía invertir 13 mil millones de pesos para la instalación de 132 aerogeneradores de energía a través del viento, pero los trabajos llevan tres años de retraso y el proyecto se vino abajo.

La franja de Barra Santa Teresa, es una zona de playa en la laguna superior del Istmo, considerada sagrada para los indígenas ikoots y zapotecas.

Los aerogeneradores estaban proyectados instalarse en comunidades de Álvaro Obregón, San Dionisio del Mar y Santa María del Mar, sin embargo mostraron su rechazo al parque eólico que pretendía ser el más grande de Oaxaca.

En el Istmo de Tehuantepec se encuentran instalados 16 parques eólicos en comunidades como La Ventosa, La Venta, Santa Rita, La Mata, Unión Hidalgo e Ingenio Santo Domingo, convirtiéndose en la zona del país con mayor potencial eólico por los constantes vientos que azotan en la región.

Sin embargo, el proyecto se vino abajo por la resistencia de los campesinos, quienes desecharon la anuencia para el arrendamiento de sus tierras.

Los propietarios tomaron la decisión de vender las piezas cuyo costo conjunto está valuado en más de 2 mil millones de euros, pero que hoy están a la intemperie, en espera de nuevos clientes.

De esta manera, algunos de esos 150 aerogeneradores ya han sido adquiridos por empresas particulares para ser instalados en Filipinas y Centroamérica, para dar paso a nuevos proyectos eólicos que no pudieron ser concretados en Oaxaca.

A pesar del hermetismo que ha guardado el personal de la Administración Portuaria Integral, se supo que los propietarios pagan una renta por el almacenaje de sus piezas.

 

LOS APARATOS

Las piezas de aerogeneradores, propiedad de empresarios españoles, arribaron vía marítima hace dos años para ser utilizados en un parque eólico, en la zona de Barra de Santa Teresa.

EL PROYECTO

Mareña Renovables pretendía invertir 13 mil millones de pesos para la instalación de 132 aerogeneradores, pero los trabajos llevan tres años detenidos y el proyecto se vino abajo.

EL TERRITORIO

La Barra Santa Teresa, lugar donde pretendían instalar los aerogeneradores, es una zona de playa en la laguna superior del Istmo, considerada sagrada para los ikoots y zapotecas.

NÚMEROS

150 aerogeneradores abandonados

2 mil millones de euros valen las piezas abandonadas

396 megavatios de energía eólica pretendían producir