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A dos años de sismo de 8.2 la ayuda no ha sido suficiente

Municipios como Unión Hidalgo e Ixtaltepec luchan por salir adelante después de la terrible tragedia ocurrida en 2017

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Este sábado se cumplieron dos años de que la tierra dejó en claro que es un planeta vivo y que la naturaleza es tan potente que los seres humanos no estamos preparados para enfrentar sus embates, lo que nos hace día a día vulnerables a los cambios que se presentan, así como a los fenómenos que por naturaleza se tienen como huracanes, erupción de volcanes y terremotos.

Precisamente el 7 de septiembre del 2017, la naturaleza dio muestras de su poderío con un terremoto de magnitud de 8.2 grados que desbastó a las comunidades de la región del Istmo de Tehuantepec, poblaciones que sufrieron daños en sus viviendas, escuelas y edificios públicos, a tal grado que miles de familias perdieron su patrimonio.

Después de esta terrible tragedia, la ayuda humanitaria no se hizo esperar y de todos lados comenzó a fluir el apoyo, apoyo que a la fecha sigue llegando, sobre todo para lograr la resiliencia y volver a encaminar la vida en cada lugar.

Poblaciones como Unión Hidalgo y Asunción Ixtaltepec, fueron de las que más daños sufrieron en su población y por ende los que de alguna manera recibieron también más apoyo humanitario, pues un sin fin de organizaciones fijaron sus metas en estas poblaciones.

En el caso de Unión hidalgo fundaciones como AXA, Grupo Modelo y muchas se dieron a la tarea de ayudar a través de fundaciones como Reconstruyendo, que hasta el momento continua con la reconstrucción de casas y la realización de talleres, así como diversas actividades para lograr la reconstrucción del tejido social.

En su momento se activaron cocinas comunitarias y espacios de atención para los niños, ayuda psicológica y hasta apoyos en la recolección de escombros, esto ha servido para que la gente tenga otra actitud y se involucre más en la vida de la comunidad, realizando acciones sociales de apoyo.

El sismo detonó grandes problemas que vivían los pueblos devastados

Las comunidades de por sí ya vivían una serie de problemas derivados del abandono gubernamental, problemas que se detonaron con el terremoto, pues dejó en claro la vulnerabilidad de los pobladores, que, al no estar preparados para enfrentar un desastre de esta naturaleza, ni moral, ni estructuralmente, se vieron rebasados y por momentos la desesperación hacia presa de ellos, por lo que fue muy importante la ayuda de las organizaciones como el caso de “Una mano para Oaxaca”, en donde un grupo de jóvenes decidieron poner su tiempo y esfuerzo para trabajar y ayudar a sus paisanos.

Perseida Tenorio originaria de Asunción Ixtaltepec, se dio cuenta que el terremoto había causado mucho daño, no solo por en los inmuebles, sino en el ánimo de su gente, pues al no contar con su casa y utensilios de trabajo, se sentían abatidos, sin fuerza y en total abandono.

Fue así como comenzaron ayudando primero en la reconstrucción de hornos tradicionales de pan, lo que comenzó a generar en el ánimo de la población, que poco a poco se fue sumando a esta tarea que inclusive se puedo aplicar en otras comunidades.
“Yo creo que el principal cambio que ha ocurrido en las personas, es la actitud y la capacidad de darse cuenta que pueden ser parte del cambio que se necesita en la región y sus municipios”, explicó la directora general de “Una Mano para Oaxaca” Perseida Tenorio, al recordar que, con este programa de hornos de pan, la gente estaba aun con una actitud muy asistencialista, como esperando a ver qué les llegaba, esto por los programas que a través del gobierno se han realizado por mucho tiempo, pero entendieron que si no era por ellos mismos no se podría salir adelante.

“Yo veo ahorita en las personas una actitud más positiva, como más esperanzadora, como dándose cuenta que ellos mismos tiene el poder para salir adelante, para luchar por lo que quieren y lograr lo que sueñan, apoyándose entre sí”, destacó.
Comentó que uno de los principales problemas a los que se enfrentó la población es que no había un plan de prevención sobre todo hacia una catástrofe de esa magnitud, “no estábamos capacitados u organizados para lo que podía pasar, por ejemplo, en Ixtaltepec y en muchos pueblos del Istmo es que llegó la ayuda de manera desmedida y sin planeación, muchos esfuerzos aislados por tratar de ayudar algunos pensaban que conocían la solución de lo que los pueblos necesitaban, pero el problema es que no era solo la devastación que había causado el terremoto sino, que estas comunidades ya habían sido vulneradas desde hace tiempo y no se encontraban en condiciones adecuadas, ni cultural, ni socialmente o políticamente o comunitariamente, mucho menos económicamente”.

Declaró que, si bien es cierto que de repente surgieron muchos proyectos para ayudar, pues no era solo llegar a reconstruir casas y ya, pues el tejido social estaba muy dañado y se requería de un trabajo permanente.

“El trabajo comunitario ha avanzado porque ha cambiado la actitud de la gente, de la comunidad y los que no han podido avanzar es porque el terremoto destapó todos los problemas sociales que de por sí ya se tenían en las comunidades”, aseguró.

La resiliencia

“A los habitantes del Istmo se nos comenzó a nombra como damnificados a raíz del terremoto, pero la verdad es que ya éramos damnificados de la vida por decirlo de alguna manera, pues no teníamos condiciones adecuadas, ni dignas, problemas de viviendas ya desde antes, los planes de desarrollo nulos en la región, por lo que creo que el terremoto no solo movió la tierra, sino también conciencias, la gente está como más consciente de la recuperación de sus tradiciones, de sus cultura y lengua materna, de acciones comunitarias, por eso siento que al darse cuenta que lo materia podría irse de la noche a la mañana, nos estamos enfocando mucho en preservar y recuperar aquello que nos une”, declaró.

Finalmente, Perseida Tenorio dijo que a dos años del terremoto se está recuperando la manera de organizarse en las comunidades, se le está dando más valor aquello que nos hace ser parte de la cultura zapoteca.

“El daño emocional también fue mucho y apenas ahora se están haciendo esfuerzos más claros en cuanto a la reconstrucción emocional, pues al principio fue como lo más prioritario la reconstrucción de viviendas, pero el trabajo continúa, aún falta mucho por hacer en el tema de la resiliencia, en Ixtaltepec le dimos color a través de los murales realizados, pero además fueron en homenaje a personajes de la población y a los oficios tradicionales, demostrando que lo bonito de Ixtaltepec, no solo eran las casas tradicionales, sino su gente, por eso rendimos homenaje a los guardianes de los oficios”, apuntó, reconociendo que falta mucho, pues la gente aún teme a cada movimiento de tierra que se deja sentir.

han por salir adelante después de la terrible tragedia ocurrida en 2017

 

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