El gobierno de Oaxaca no está preparado para la reconstrucción del Istmo
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El gobierno de Oaxaca no está preparado para la reconstrucción del Istmo

La escasez y el encarecimiento de materiales de construcción, la falta de recursos aunado a la poca tecnología para realizar el censo han dificultado la reconstrucción, asegura Elpidio Concha Arellano, delegado de la Sedatu; más de 10 mil casas tienen un avance menor o igual al 25%

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Los números al frente. En el primer aniversario del 7-S, “el peor sismo que ha azotado Oaxaca en un siglo”, los 24 municipios del Istmo de Tehuantepec con mayores afectaciones suman 10 mil 485 viviendas con una reconstrucción mínima, con avances de entre 0 y 25 por ciento, así como 10 mil 734 casas con un avance total –de 75 a 100 por ciento-. Hay un empate técnico entre las casas que ya “están pintadas y donde la gente ya vive adentro” y las que apenas tienen unos cuantos ladrillos puestos o ninguno.

Elpidio Concha Arellano, delegado en Oaxaca de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), la dependencia encargada por mandato exprés del presidente Enrique Peña Nieto del proceso de reconstrucción, matiza estas cifras con dos sentencias: una “no podíamos tener el 100 por ciento de casas reconstruidas”; dos, la gente, si no está contenta, al menos está en calma, “no ha habido protestas significativas respecto al tema de la reconstrucción”, subraya.

En el diagnóstico que hace de los 365 días que siguieron al 7 de septiembre pasado advierte las debilidades y fortalezas que exhibió el Gobierno de la República. En la primera columna apunta la falta de equipo especializado para iniciar el censo de viviendas damnificadas, la imposibilidad de controlar los precios de materiales y de satisfacer la demanda del Istmo de Tehuantepec; en la segunda, el hecho de que dos meses después conjuntamente los gobiernos de los tres niveles tenían ya un plan de reconstrucción que arrancó el 2 de octubre pasado en Asunción Ixtaltepec, donde el presidente Enrique Peña Nieto entregó la primera tarjeta de apoyo para damnificados.

En total, en la región fueron censadas 65 mil 44 viviendas con algún grado de daño: 26 mil 949 con daño total y 38 mil 95 con daño parcial, para las que se destinaron 3 mil 647 millones de pesos. 120 mil pesos fueron para las personas que perdieron por completo su vivienda y 15 mil pesos para las que registraron daños parciales.

Fortalezas y debilidades

El plan fue criticado porque se advertía que eran pocos los recursos para los damnificados y se señalaba la urgencia de una mayor rectoría del Estado –se le expone al funcionario.

-Podríamos hacer un análisis de las fortalezas y debilidades, la verdad no estábamos preparados para esto, fue un desastre de una magnitud increíble, el gobierno ahí está, las dependencias ahí están, sin embargo cada una tiene su normatividad, qué hace y qué no hace, en qué gasta el dinero que le llega.

La debilidad que teníamos es que no había un equipo con la preparación necesaria para iniciar ya el censo, la revisión efectiva o clara, contundente y profesional de los daños cuantificados, no hay un equipo para eso, entonces qué tuvimos que hacer.
Hicimos un censo entre las dependencias federales, estatales y municipales, no estábamos preparados pero la solidaridad institucional hizo que tuviéramos un censo más apegado a la realidad.

Una de las fortalezas fue una rápida decisión del presidente de la República de iniciar, a los dos meses que cumplimos con el tema de la emergencia, la entrega de tarjetas. El presidente estuvo muchas veces en el Istmo, pero a los dos meses estuvo para entregar tarjetas, ahí prácticamente inició la reconstrucción.

-Hoy hay aún miles de pobladores que no han iniciado a construir sus casas o que ya se les terminaron los recursos y apenas tienen una habitación. ¿Se pudo haber enfrentado la reconstrucción con mejores resultados?

-Tenía que ser autoconstrucción, iba a ser difícil que el gobierno se encargara, como ocurre siempre con el Fonden, de construir. El Fonden cuando hay un desastre apoya con materiales, hasta ahorita yo no he visto que les dé dinero, ahora sí.

Si faltó dinero, pues por supuesto que faltó dinero, la gente quisiera tener cada vez un espacio mejor y de mejor tamaño. ¿Cuál es la disposición del Fonden? Una casa con dos habitaciones, sala comedor, un baño, esa es la disposición oficial.

-¿Cuáles fueron los problemas más graves en el proceso de reconstrucción?-Hubo distintos problemas, primero, la escasez de materiales industrializados, para lo que “no se dieron abasto”. Oaxaca construye mil 500 casas al año, en promedio, eso es lo que se ha construido entre el gobierno federal y estatal, hoy están reconstruyendo 26 mil.

Se tuvo que hablar también con los grupos que tienen los materiales pétreos, escasearon, subió el costo considerablemente, un camión de volteo llegaba al doble de lo que normalmente era y la mano de obra, que también fue algo importantísimo, tuvieron que contratar gente incluso de otros estados, de Chiapas. También están los problemas que hubo en el transporte, en el acarreo de materiales.

También está el tema de los escombros, un problema que no percibimos, remoción y acarreo de escombros por la demolición. Hubo una norma establecida por Semarnat, muy clara, en la que a 10 kilómetros del daño tenían que instalarse lugares de tiro, no se pagó a nadie si no hacía eso. Teníamos cédulas con fotografías de las empresas que hicieron la demolición, fotos del traslado, de la limpieza, fotos de donde estuvieron depositando los materiales.

El problema es cuando inicia la reconstrucción, nosotros les dejamos el terreno planito, pero con la reconstrucción preguntamos, por qué está saliendo más material, en la excavación para poner los cimientos salió más, obviamente dónde lo puso la gente, en las calles.

 

El 100 por ciento, imposible

Entre las casas que el delegado de Sedatu inscribe como concluidas, el 66 por ciento de ellas están registradas con un avance del 75 por ciento, el cual, asegura, será lo más que se consiga por ahora. Concha Arellano reconstruye un diálogo que ha sostenido con diversos pobladores de la región cuyas casas se quedaron con techo de lámina, sin repello o sin puertas porque las quisieron hacer más grandes:
-Qué es lo que pasó, muchas casas no tienen losa, les pusieron lámina, por qué, porque las hicieron más grandes, obviamente si tú amplias tu meta no te va a alcanzar el dinero, muchas de las personas damnificadas de Ixtaltepec y Santo Domingo Ingenio están haciendo casas más grandes, ya no les alcanzó para el repello, por ejemplo, se quedó al 80 por ciento, 75 por ciento, le faltan puertas le falta repello y le falta techo.

¿Qué pasó y lo que te dimos?, les preguntas, ‘pues ya está, me lo acabé’. Echamos medidas y sí son casas más grandes. Por qué las hicieron más grandes, ‘primero, porque en ese huevito no podemos vivir’, así dicen; dos, ¿y el techo?, ‘yo le voy a poner lámina, porque la verdad todavía está temblando y a mí me da miedo, también vienen mis familiares a visitarme y necesito no dos cuartitos, sino tres, necesito además un corredorcito donde pueda poner mi hamaca, no podríamos tener un 100 por ciento de casas reconstruidas porque obviamente hay esos temas -explica el funcionario.

Para Arellano, el parámetro de que la reconstrucción va por buen camino para las personas que fueron beneficiadas con tarjetas de Bansefi es que en el estado hay paz.

“No ha habido manifestaciones considerables respecto a la demanda del tema de la reconstrucción, por qué, porque le hemos estado dando seguimiento, atención, reclasificación de daños, asesoría, hemos asistido a más de 32 reuniones a la Segego para atender estos asuntos y hasta el momento no hemos recibido quejas mayores.

Con ese acontecimiento, continúa “nada más por la no atención del gobierno, por la no disposición de recursos, por la no aportación de dependencias estatales y federales, tuviéramos un problema infinito en Oaxaca. Hoy estamos tranquilos, la gente reconoce en primera instancia que fue un daño que ocasionó un fenómeno natural y que el gobierno puso su aportación.

Hoy podemos asegurar que son efectivas esas políticas de prevención, estamos tranquilos.

Sabemos que los cambios de gobierno vienen ya y nosotros tenemos preparada la información, con la documentación correspondiente oficial para cualquier momento que se requiera.

 

 

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