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Indigna nulo avance en reconstrucción de escuelas en Juchitán 

La fecha de la reparación y edificación de las escuelas sigue siendo una incógnita; sólo a través de la presión, maestros han obtenido acuerdos para iniciar los trabajos en algunos planteles, pero de las demás obras poco se sabe

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En Juchitán de Zaragoza hay una escuela reconstruida, el Centro Escolar, reinaugurada el pasado 11 de marzo. Solo eso. Incluso el número total de escuelas afectadas resulta una incógnita y más la reconstrucción de los planteles, el magisterio de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la organización internacional Save the Children la califican con una palabra: lenta.

“Las demás sí están construyendo, pero muy lento”, señala el profesor Chamil Castillo Martínez, dirigente sectorial en Juchitán de la Sección 22, que ha convocado a una marcha para el próximo viernes para demandar que este proceso se acelere y que el gobierno dé a conocer los resultados exactos del avance de las obras, cuántas fueron afectadas y cuándo se concluirán.

“Sí se está construyendo, pero muy lento, tenemos que agilizar, que le faltan lo que tengan que meterle, si les falta maquinaria o mano de obra, que lo hagan, cada día tenemos más desesperación de los padres de familia y aún hay escuelas que no han ido a visitar. No es verdad que aquí en Juchitán ya están paradas todas las escuelas”, agrega el dirigente magisterial.

 

Segunda en la carrera

La escuela Daniel C. Pineda es el parámetro con el que se mide al resto de las escuelas públicas pues aunque el número de alumnos con el que cuenta es muy similar al que atiende el Centro Escolar Juchitán, el retraso en la obra es visible.

En esta escuela, aunque en diciembre intentaron reactivar las actividades escolares, con un par de horas clase cada día, bajo la lámina que cubre el patio del plantel, el curso se volvió a interrumpir. Perdieron un mes de clase cuando la empresa encargada de la reconstrucción inició los trabajos sin que estuvieran listas las aulas provisionales.

“A partir del mes de marzo estamos trabajando en aulas provisionales en el fraccionamiento.

Los Nietos, desafortunadamente las aulas que nos tocaron fueron del material más económico, pésimo, el espacio es muy pequeño, aproximadamente seis metros de largo por cuatro de ancho, no tenemos ni un metro cuadrado por alumno”, cuenta la maestra Tomasa Cervantes Sandria, que atiende el sexto grado de la primaria.

“Ahí terminamos el ciclo escolar pasado y ahí mismo iniciamos. El compromiso era de un salón más amplio, iban a colocar nueve planchas para colocar 36 aulas, ahorita nada más nos dieron cinco y 32 aulas, las características no son idóneas”, agrega el subdirector del plantel, Ignacio Santiago López.

“La Daniel C. Pineda, nos dijeron que la primera etapa iba a ser entregada en la primera quincena de agosto, empezaron las lluvias, aunque han sido pocas, también la semana que bloquearon las carreteras, argumentan que no pasaron los materiales, se retrasó una semana, aceptamos, pero aún no la han entregado”, señala Castillo Martínez. Esta escuela, subraya, “es la más avanzada de todas”.

 

Los motivos de los retrasos

Cuando se pregunta por las causas del retraso en la reconstrucción de escuelas un nombre salta de inmediato: Orlando Hernández Montes, quien fue director del Instituto Oaxaqueño Constructor de Infraestructura Física Educativa (IOCIFED) hasta el pasado 8 de junio, “con él no se hizo nada, absolutamente nada”.

Ahora la dependencia encargada de rehabilitar los espacios educativos dañados por los sismos, al mando de Mario Bustillo Cacho, “está avanzando, pero muy lento, definitivamente con el primero no se avanzó. Aquí las empresas agarraron 10, 11, 12 escuelas y cuándo las terminas, eso fue lo que no se cuidó, dar a una empresa cuatro escuelas, a otra seis, a otra 10, cuando no tienen capital suficiente”, expresa Chamil Castillo.

 

El “secuestro”

Pese a estos descuidos por parte del Gobierno del Estado, los maestros de la Daniel C. Pineda encontraron la forma para que hubiera resultados.

“Aparte de las movilizaciones que hicimos como sector del magisterio nosotros sentamos a la aseguradora y a la constructora, casi secuestrándolos, para hacer presión, que nos dijeran dos cosas, cuándo depositaban el recurso y cuándo iniciaban la obra, efectivamente nos dieron la respuesta y firmaron la minuta”, cuenta el profesor Ignacio.
-¿Hay escuelas que estén en peores condiciones?
-Sí, hay muchas obras que no han iniciado.

 

Hay casos peores: Savethe Children

Nicolás Villa, coordinador de Relaciones Públicas y Proyectos Especiales en México de Save The Children, conoce también el caso del Centro Escolar y de la C. Pineda y en esa comparación “la cosa sigue bastante difícil, nosotros visitamos la obra la semana pasada, dicen que entregarían en noviembre, aun así es mucho tiempo para regresar a los niños al plantel”. Asimismo, apunta, el equipo de campo de la organización internacional ha observado casos peores en la región.

Para ejemplificar señala a la escuela Isabel la Católica, de Santo Domingo Tehuantepec, con una matrícula de entre 130 y 150 alumnos, “un tipo de escuela que es más común en la región”.

“Ahí se instaló a los niños a unos 200 o 300 metros de donde se cayó la mayoría de las aulas, es una zona que no es adecuada para una escuela, la comunidad se tuvo que organizar para poner un alambrado y que los niños no se perdieran en la naturaleza.

Lo único que tenían ahí era un techo de lámina, no hay paredes, si estás en cuarto grado escuchas la de tercero y la de segundo, cuando llueve es lógico que se cancelan las clases porque los niños están sobre lodo, no hay protecciones, no hay paredes, nosotros ahí apoyamos con una carpa”, relata Villa.

Más preocupante, continúa, es el retraso en la reconstrucción de la escuela “no hay nada levantado, repito, estamos a punto de cumplir un año desde que se cayó esta escuela, las varillas de construcción ya están oxidadas, la verdad es que no hay fecha ellos dicen que se va a entregar por noviembre, pero honestamente cuando ves el estado de la construcción genera muchas dudas, cuando llegamos, ahí nada más había tres trabajadores, lo cual no muestra una urgencia por parte de la constructora, lo que nos dijo el maestro es que entre la constructora y el Iocifed se pasan la responsabilidad, la constructora dice que la dependencia no pagó y la dependencia dice que ya pagó, los que quedan en medio son los profes, los niños y las familias. Las condiciones son indignantes, no son óptimas para la educación”.

 

 

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