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Ladrilleras, un modo de vida en el Istmo de Oaxaca

Por años ha sido el sustento de familias de Ixtaltepec, pero podría desaparecer en pocos años. Derivado de los sismos el ladrillo se ha convertido en un material primordial.

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Ixtaltepec es uno de los municipios de la Región del Istmo donde aún se tienen ladrilleras, espacios que se convirtieron en una opción de vida para muchas familias, sin embargo, corren el riesgo de desaparecer ante la falta de la arcilla que se utiliza para la elaboración de los tabiques.

Vitelio Antonio Jiménez, quien se dedica a este oficio desde hace más de 30 años, reconoció con tristeza que pasan por momentos difíciles y pese a que existe una gran demanda derivado del terremoto de magnitud 8.2 que el pasado 7 de septiembre sacudió al Istmo, es complicado, pues la elaboración de los ladrillos lleva algo de tiempo.

Explicó que la mayoría de los ladrilleros son personas adultas de más de 60 años y en esa zona existen por lo menos 20 familias que se dedican a esta actividad, inclusive su papá hacía ladrillos pese a ser alfarero, pero la necesidad los obligó a dedicarse a esta actividad

“Mi papá era alfarero, pero la necesidad de la casa, de la familia, éramos 10 personas, yo me dediqué a aportar otro granito ahí en la casa, ahí aprendí a hacer ladrillos a hacer este trabajo y me gustó porque aquí puedo encontrar para llevar la comida a la casa”, destacó.

La elaboración

“Primero tenemos que escarbar para sacar la tierra, en este paredón le vamos raspando, se hace una mezcla con aserrín, se le echa agua y se lo dejamos un día para que vaya agarrando, de ahí se amasa otra vez, lo amasamos bien para ir sacando los ladrillos”, explicó.

“Llenamos el molde y vamos raspando toda la orilla para ponerlo a secar, cuando ya está seco, lleva unos tres o cuatro días para secarse y poder llenar el horno, hasta que se llene y se quema en 24 horas entre 6 y 7 mil ladrillos”, indicó.

“El aserrín tenemos que traerlo de Juchitán, ahí lo compramos, compramos arena y se cose con pura leña natural porque con gas no trabajamos, ese es el trabajo de nosotros y gracias a Dios que existe este trabajo, por que otro trabajo no hay, ya hay muchos albañiles”, aseguró.

La expectativa

Reconoció que actualmente hay tierra para trabajar, pero ya se está acabando y podría ser a lo mejor de aquí a cinco años cuando ya no tengan en de dónde agarrar el material, pues conforme han pasado los años han tenido que ir emigrando de los terrenos, ya que no es cualquier tierra la que se ocupa.

“Esta tierra casi ya no hay, es una tierra firme, no se hace con cualquier tierra, se tiene que compactar negra, roja y un poquito de “yucuela”, combinándolo, porque cuándo es tierra negra se cuartea, por eso tiene que una tierra especial y este es el último campo que tenemos de trabajo”.

Señaló que se tardan aproximadamente un mes para sacar los 6 millares de ladrillos, trabajando todos los días y sacando entre 350 a 400 ladrillos, ya que es muy laborioso, pues se prepara la tierra.

Mencionó que la expectativa no es buena, pero no hay de otra, tendrán trabajo mientras halla tierra, deseando no equivocarse y la tierra dure más de cinco años, de lo contrario no sabría qué hacer.

El trabajo

“El temblor nos perjudicó, pero nos dio una ganancia, porque anteriormente teníamos los ladrillos amontonados, pero ahorita quisiéramos sacer un millar diario, pero lleva su tiempo, la verdad nos perjudicó, pero también nos ayudó, dándonos más trabajo, subrayó.

Antonio Jiménez dijo que la actividad es redituable, pero tienen muchos gastos, como la compra de aserrín, arena, leña, el pago de un ayudante, el pago del terreno donde extraen la tierra.

“Regularmente no se vende como quisiéramos y buscamos la manera de vender algo, por eso tenemos un “patrón”, que nos compra, o sea un comprador, se venda o no se venda él tiene un precio límite, pero ahorita estamos vendiendo a 2 pesos, pero apenas sale para la comida, a nosotros nos han subido todo y estamos pensando venderlo a 3 pesos”, sentenció.

Informó que tan solo la leña ha subido mucho, el pago de un cortador estaba en 500 pesos y ahora piden 700 pesos lo que genera más gastos y a veces lo que se gana apenas alcanza para ir sobreviviendo.

Mencionó que también hace tejas, pero solo cuando las piden, pues se rompen más fácil, las puede hacer de varios tamaños según se requieran, además que esas se hacen con tierra negra.

Asunción Ixtaltepec, es famoso por sus alfareros que se dedican a la realización de ollas y figuras de barro de diversos tamaños, así como por las ladrilleras, tan solo en el área de la Cuarta Sección, muy cercana al canal de riego, conocido como el Canal 33, existen aún por lo menos unas 30 ladrilleras.

Fue uno de los municipios con un mayor número de daños por el terremoto que causó que muchos hornos se vinieran abajo, hornos donde de manera tradicinal hacen pan y tortillas, pero también en donde se cosen las figuras y ollas de barro, así como los ladrillos.