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Niños del Istmo plasman vivencias del 7 de septiembre

Los niños expresan después del terremoto sus temores y emociones en escritos y dibujos, por lo que apoyados por el INALI se logró un libro de sus vivencias

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El pasado 7 de septiembre México sufrió uno de los terremotos considerados de los más fuertes en la época moderna, el sismo de magnitud 8.2 sacudió al país, causando graves daños a Chiapas y Oaxaca, siendo la región del Istmo la que sufrió una mayor desgracia, con personas fallecidas y casas colapsadas.

Poco antes de la media noche la Tierra se sacudió y la naturaleza mostró su poderío, quitándonos el sueño y la tranquilidad, cambiando con ello la vida, haciendo que sufrieran un reacomodo inusual, pues a partir del 7 de septiembre las cosas cambiaron para todos.

Dentro de todo lo que ocurrió surgió algo bueno, un libro que capta las emociones de los niños y niñas que hoy pueden decir “Nabaninu”(Estamos Vivos), siendo la generación que está marcando una nueva historia después de este terrible suceso, pues a partir de ahora son los sobrevivientes del terremoto, pero además, son los titanes de Istmo, pues esta experiencia los podría convertir en grandes hombres y mujeres del mañana.

Todo esto gracias al apoyo de un grupo de artistas que decidieron ayudar dando su saber a los niñas y niños, con la finalidad de hacerles ver que la vida continuaba, hacer entender que de lo malo había que sacar lo bueno y sobre todo hacerles ver a través de las artes la necesidad de canalizar sus emociones y olvidar el trauma causado por el terremoto.

Los talleristas

Y es que la región del Istmo de Tehuantepec es cuna de grandes artistas, escritores poetas, músicos, bailarines, escultores y pintores, que además tienen en donde ayudar y transmitir sus conocimientos, siendo así como se logró que los niños de comunidades como Juchitán, Santa María Xadani, Ixtaltepec, Ixtepec, Comitancillo, Unión Hidalgo y Chicapa de Castro

donde se realizaron 13 talleres de música, danza, pintura, creación literaria, lectura y actividades lúdicas.

Por parte de Suarte Noriega Nicolás, Cosijopí Ruíz, Tomy Sánchez, Elvis Guerra, Jesús Pineda, María de la Luz López Villalobos, Jesús Ramírez, Giovanni Miguel Jiménez, Rodrigo López, quienes apoyaron en Juchitán, en Xadani Claudia Guerra, en Ixtaltepec Marcela Mijangos, en Comitancillo Gamaliel Sandoval, en Ixtepec Sergio Díaz y Óscar Zárate, en Unión Hidalgo Pedro Hernández y en Chicapa de Castro Beatriz Gómez Cruz.

El proyecto

“Después de los sismos nosotros veíamos que los niños estaban prácticamente en una situación de desamparo y desasosiego emocional, porque los padres estaban preocupados por conseguir lonas, despensas, pero los niños estaban sin casa y sin escuela, entonces algunos jóvenes creadores de la región estuvieron preocupados por realizar algunos talleres con estos niños”, explicó la poeta Irma Pineda Santiago.

Señaló que en la realización de los talleres se dieron cuenta que hacían falta materiales para que los niños pudieran estar creando y se buscó el apoyo del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), que de manera generosa los estuvo apoyando con los materiales inicialmente.

“A más de un mes y medio de estar realizando los talleres, vimos que había una gran cantidad de dibujos, textos, incluso textos bilingües que los niños crearon y vimos la necesidad de hacer una memoria que todo esto no se perdiera, si no que quedara plasmado de algún modo como una memoria y por eso se ideó hacer un libro que pudiera recoger estos dibujos y textos de las niñas y niños que participaron en los talleres y es así como finalmente nace el libro Nabaninu “Estamos Vivos”, porque después del temblor salíamos a la calle y nos preguntábamos como estábamos y la respuesta era Nabaninu, Estamos vivos”, detalló.

El libro

Es un ejemplar de 52 páginas en donde los niños a través de dibujos y escritos narran sus emociones, su sentir, sus miedos, sus recuerdos, sus vivencias, un trabajo editorial de la recopilación de las experiencias y relatos de los niños zapotecas, apoyados por el INALI que en esta primera edición hizo un tiraje de mil libros, de los cuales los creadores decidieron dejar 300 para e Instituto que se encargará de distribuir en todo el país, y los restantes se obsequiarán a los niños que participaron en los talleres, así como a diversas instituciones educativas para que en sus bibliotecas quede constancia de este trabajo.

“En cada uno de los trabajos que reúne el texto, se puede observar como los niños y niñas representan el tiempo que les tocó vivir, dando fe del proceso de cambio que se vive en los pueblos del Istmo, por ejemplo, para ellos, la relación presente-pasado inicia con el terremoto del 7 de septiembre, todo lo previo a esta fecha constituye el pasado (lo que añoran) y lo que posterior su presente. En cada dibujo, en cada texto se puede ver no solo creatividad e imaginación; sino también, un testimonio de la tragedia en la que se vieron inmersos y con la que están aprendiendo a vivir”, indicó Rodrigo López poeta y tallerista.

Los relatos

“Cuando tembló estaba durmiendo, pero mi mamá me dijo que saliera y vi que llovía y sentí que se movía, mi papá dijo ¡temblor! y mi hermanito lloró y yo me asusté.

Dxigucaxunaanisiaasé, ñaaguní´guire´du´ebiiya´cayabanisaguénecaniibilayú, bixhoseguní´ “xu” nebizanánenaabidxibé.

Narra en el libro Ámbar Binisa Rodríguez Guerra, mientras que María Inés hace un dibujo para contar cómo la ventana de la casa la vecina se cayó y cómo su casa se cuarteo teniendo que refugiarse en un árbol del coco.

Las vivencias

Bianni Yolanda una de las niñas que acudió a los talleres, aprendió muchas cosas, sobre todo a convivir con los vecinos, a estar juntos y apoyarse, además de escribir, pintar y leer.

“Yo escribí que el día de temblor yo me quedé en la casa de mi abuelita y estaba bien dormida de repente empezó a temblar, me levanté corriendo y no podíamos yo y mi abuelita abrir la puerta y fue mi hermano quien la abrió”, comentó.

El INALI

El maestro Bernardo Galindo Sánchez en representación del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, dijo que este libro está dentro de un proyecto que se llamó Reconstitución Lingüística del Istmo, en donde está el trabajo de los niños y talleristas, un trabajo hecho con mucho sentimiento que refleja las vivencias que tuvieron con el sismo del 7 de septiembre.

“Tenemos que reconocer que fue un trabajo colectivo en el que participaron todos, hasta los padres de familia y que no se quedó así nada más en el reaccionar de la tragedia con dolor ante lo que vivieron ese día, sino que lo manifestaron a través de creaciones artísticas y eso es lo que se tiene que valorar”, mencionó.

Reveló que existe la posibilidad de continuar apoyando este tipo de trabajos y de darse más talleres, “este proyecto no se detiene aquí, en estos momentos tenemos como resultado este libro, pero posteriormente de seguro vamos a seguir creando algunos otros libros, no sé, cuentos, poemas o muchas cosas, pues esta es una tierra muy propicia para la creación”, expuso.

 

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