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Estilo Joven: Regreso a clases, prueba de fuego

Después de un verano de dormir o hacer actividades con tus propios horarios, la alarma que anuncia el primer día de escuela puede ser un despertar brusco. Ya seas un ansioso alumno de primer año o un seguro alumno de último año, el regreso a la escuela señala un momento de transición: clases nuevas, maestros nuevos, horarios nuevos y un nuevo escenario social.

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Emociones

Veamos una ecuación simple: lugar nuevo=emociones nuevas. Muchas personas se sienten ansiosas, asustadas o entusiasmadas por la escuela. Si bien los jóvenes que vuelven como alumnos de último año pueden estar contentos porque ya terminan y no ven la hora de verse con sus amigos, es probable que la mayoría de los alumnos de primer año estén tensos o preocupados.

Es perfectamente normal estar nervioso el primer día de escuela. Después de un largo receso estival, retomar la rutina escolar y adaptarse a las nuevas cargas de trabajo requiere algo de aclimatación. Si tienes alguna crisis mental, piensa en algunos “primeros días” anteriores. Es probable que todo se haya acomodado bastante rápidamente una vez que entraste en la rutina.

Conocer gente nueva o volver a familiarizarte con los compañeros de clase puede parecer abrumador, en especial si eres tímido o reservado. Comienza de a poco: si los grupos grandes te ponen nervioso, prueba saludar a una o dos personas nuevas cada día; el niño que se sienta en el pupitre contiguo al tuyo en el salón principal es un buen punto de partida. O bien pídeles a otros que se sienten contigo en la cafetería.

Si luego de unos días aún te sientes incómodo, habla con una persona de tu confianza sobre cómo te sientes y qué puedes hacer. Pero date tiempo; la mayoría de los problemas de adaptación a la escuela solo son pasajeros.

Fuga de cerebro

La escuela parecía simple cuando eras más pequeño. Todos te decían dónde ir, qué clase tomar y cómo terminar tu tarea. Ahora todo es diferente; hay muchas opciones y prioridades que compiten por tu tiempo. Si abarcas demasiado, terminarás estresándote.

Veamos lo que puedes hacer para recuperar el control:

+ Planifica con anticipación. Consíguete un calendario de pared o una agenda personal. Marca las fechas de parciales, finales y otros exámenes. Registra las fechas de entrega de trabajos de clase, ensayos y otros proyectos a medida que se asignan. Enumera todos los demás compromisos de tiempo que tengas, como la práctica de baloncesto o los ensayos de obras teatrales. Cuando tu calendario comience a llenarse, aprende a decir no a actividades adicionales hasta que las cosas se calmen.

+ Mantente por delante. Trata de no atrasarte. Si piensas que te estás quedando atrás y comienzas a sentirte frustrado, coméntaselo a tus maestros. Es preferible recibir ayuda al principio, antes que esperar y pensar que puedes aprobar el final con la mejor calificación si pasas unas noches de estudio intenso. Casi todos tienen alguna dificultad con una asignatura o clase en particular. Si tienes problemas con una asignatura o un proyecto escolar determinado, pide a tu maestro una ayuda extra después de clase. Tomarte unos minutos para abordar el problema de inmediato puede ahorrarte tiempo más adelante; además, si tu maestro sabe que algo te cuesta trabajo, probablemente sea más compresivo de la situación.

+ Presta atención. Estar atento en clase puede dar resultados a la larga. Lógico, en general es más fácil decirlo que hacerlo, pero escuchar activamente y tomar notas durante las clases puede ayudarte a la hora de estudiar y recordar información.

+ Toma notas. Si tomas notas y las revisas antes de que comience la clase (o mientras estudias para un examen), podrás pedirle a un maestro que repita algo que no entiendes. También puede ser útil revisar las notas con un amigo después de clase, siempre que estés seguro de que tu amigo realmente entiende el material. Aprender las buenas técnicas para tomar notas en la escuela secundaria también te ayuda a estar un paso adelante en la universidad, etapa en que saber tomar notas de las clases es fundamental para estudiar y tener un buen rendimiento.

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