La leyenda de la princesa Donají | Columna
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La leyenda de la princesa Donají

Es una historia de amor y lealtad que cada año llena de orgullo y tradición el Auditorio Guelaguetza

  • La leyenda de la princesa Donají
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Hace mucho tiempo nació en Zaachila, capital del pueblo zapoteca, la princesa Donají, que creció rodeada de cariño a pesar de los tiempos de guerra que enfrentaban a su pueblo con los mixtecos.

Un día, después de una batalla, encontró herido a Nucano, el príncipe rival de los mixtecos, llevándolo a su habitación para cuidarlo. Durante ese tiempo el amor floreció entre los dos jóvenes príncipes.

La guerra prosiguió y finalmente los mixtecos resultaron vencedores sobre los zapotecas. Pidieron como señal de paz que el rey entregara a la princesa Donají, que fue llevada ante Nucano. Sin embargo, Donají, a pesar de su amor por Nucano, temía por la suerte de su pueblo, así que le pidió a su padre que la rescatase en un descuido de los mixtecos.

El rescate resultó frustrado y se saldó con muchas víctimas mixtecas, por lo que, en venganza, Donají fue asesinada por dos mixtecos sin el consentimiento de Nucano.

Cuenta la leyenda que, al cabo del tiempo, un pastor encontró el cuerpo de la princesa cerca del rio Atoyac. Insólitamente el cuerpo inerte de la joven conservaba todo su esplendor, como si estuviera viva. De su oreja había crecido una flor de lirio eterno que nunca moriría, quizás como símbolo del amor sobre el odio, y de la valentía de la joven por proteger a su pueblo.

El príncipe Nucano, convertido en gobernador de la gente de Donají, dedicó el resto de sus días a velar por el pueblo de su amada hasta su muerte, cuando finalmente fue enterrado en la iglesia de Cuilapam de Guerrero, donde también había sido sepultada Donají.
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