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Internet de las cosas, ¿un futuro posible para México?

Las nuevas tecnologías y el Internet crecen a un ritmo vertiginoso y orillan a los gobiernos y ciudadanos a preguntarse si están preparados para el cambio
por Alonso Pérez Avendaño

?Revolución o pandemia? Si la Organización Mundial de la Salud anunciara que para 2020 una enfermedad triplicará el número de personas afectadas, la contingencia sería inmediata, los planes, las reuniones del G20, G7, se multiplicarían. Las proyecciones estiman que para ese año se triplique el número de personas y dispositivos conectados a internet, hoy en cifras de cinco mil y dos mil millones, respectivamente. El anuncio, sin embargo, no crea pánico ni reuniones multilaterales, sino una postura placentera para "esperar el futuro".

Internet espera estar en cada aspecto de la vida diaria, es la pandemia de la que el siglo XXI espera estar infectado: en aspectos en los que ya interviene, cuando una persona se mide la presión, cuando hace ejercicio, para saber el nivel de agua en la cisterna; y en otros que han adoptado apenas algunas ciudades, como Niza, Francia, en donde una aplicación indica a los habitantes en qué zona del centro hay mayor disponibilidad de espacios para estacionarse, o en Santander, España, donde un sistema señala al gobierno cuáles contenedores de basura deben ser vaciados y si hay algún material peligroso.

En México, en espera de que las aplicaciones y el desarrollo tecnológico se multipliquen, América Móvil y Telmex han trazado la ruta para otorgar mayor capacidad y velocidad de conexión a los dispositivos móviles. A fin de año pondrán a disposición de sus usuarios la red 4.5G, que triplicará la velocidad de conexión y, en 2020, la conexión 5G, que potenciará que el internet de las cosas se haga realidad. Con estas redes se prevé que los números de usuarios, y de consumo, se aceleren aún más. Actualmente, Telcel domina 66.9 por ciento del mercado de telefonía celular prepago (el de crédito), y 63.6 por ciento del de pospago (el de plan). El consumo de datos se duplica para esta empresa cada 12 meses, el internet de las cosas podría reducir este periodo a ocho u seis meses.

"?Por qué internet de las cosas?, porque queremos ahorros de tiempo, incrementos de productividad, más comodidad, incremento de nuestra seguridad personal, el internet de las cosas va a ser fundamental para el desarrollo económico de nuestro futuro. Parece que esto es muy nuevo, pero no lo es, se estima que desde 2010 hay más dispositivos conectados que personas", explica Mario Quatorze, director de valor agregado de América Móvil.

Habrá entonces, mayor productividad, mayores ganancias pero, la cobertura aún no estará garantizada para toda la población. En Oaxaca, por ejemplo, hasta 2015, no existía red de telefonía celular de esta empresa en 235 municipios. En Guerrero y en Chiapas había seis municipios sin estar conectados a esta red.

Ese tema, con 4.5G y 5G seguirá pendiente. "Es muy importante que la regulación no nada más en México, sino en el mundo, estimule la inversión, y que esa inversión no nada más sea para las zonas más activas, sino para toda la región, que crezca la cobertura, lamentablemente la limitación a la participación de mercado no nos permite cubrir otros poblados porque nos incrementa la participación de mercado y nos genera más regulación adversa", explica Carlos Slim Domit, presidente del consejo de administración de América Móvil.

La propuesta del empresario -y aquí intervienen los legisladores para permitir que el internet de las cosas se concrete- es que se diferencie la cobertura social de la industrial. "Hoy México es el país con menor cobertura de toda la región en penetración, tenemos alrededor de 90 por ciento de penetración en telefoná móvil, cuando la mayoría de los países están arriba del 100 por ciento, la regulación en los últimos diez años nos ha penalizado por dar cobertura porque nos aumenta la participación de mercado", explicó Slim.

Alejandro Palomino, reresentante de Samsung para México, explicó tras la presentación otros de los motivos que impide que en comunidades de Guerrero y Oaxaca haya una cobertura total. Además de las dificultades geográficas, dificultan el trabajo los robos y ataques contra las antenas y los ingenieros que las instalan. Cuenta incluso que hay casos de comunidades en las que disparan contra las antenas de telefonía y muchas otras en donde se las roban.