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Artesanos, entre festejos y problemáticas

De acuerdo con el IOA, se estima que en el estado existen más de 58 mil artesanos, de los cuales 11 mil 200 se encuentran en el padrón del organismo
por Lisbeth Mejía

Carencia de puntos de venta, existencia de intermediarios, limitado acceso a apoyos y plagios, algunas de las dificultades a las que se enfrenta el sector

Artesanos como Angélica Hernández Hernández (en textil), Francisca Mateo (en barro negro) y Mario Chávez Gutiérrez (en textil) son sólo tres de las 58 mil personas que el Instituto Oaxaqueño de las Artesanías (IOA) estima que se dedican a este rubro en la entidad.

Asimismo, son herederos de una tradición ancestral de comunidades de Oaxaca, en donde la creación de artesanías es una labor que si bien guarda y transmite parte del patrimonio intangible de los pueblos, se enfrenta a muchas dificultades en su desarrollo.

Angélica, por ejemplo, es una mujer originaria de San Juan Colorado (región Costa), quien al igual que sus antecesoras tuvo en algún momento de su vida la dificultad para vender sus creaciones.

Y aunque ahora tiene ya un lugar donde expenderlas e incluso es parte de las estadísticas de empleo formal, aún hay varios artesanos (principalmente de otras regiones distintas a Valles Centrales) que carecen de puntos de venta y terminan vendiendo a bajos precios sus productos.

Hoy, 19 de marzo, es el Día del Artesano, una fecha que se relaciona con la festividad de San José, quien fuera carpintero, según la religión Católica.

Sin embargo, además del problema para la comercialización de sus productos, miles de artesanos enfrentan otros obstáculos para el pleno desarrollo de su actividad.

Gabriela Solano Pino, titular del Instituto Oaxaqueño de las Artesanías (IOA), señala que en el estado existen 58 mil artesanos. Sin embargo, al iniciar la administración estatal recibieron un registro de 55 mil 100 artesanos, pero que realizan una campaña de fortalecimiento del registro estatal artesanal, con lo que han logrado incorporar a 11 mil 200 en su padrón.

Para la funcionaria, la creación de artesanías es por lo general “una actividad complementaria a la que le dedican poco tiempo, dadas las condiciones de pago y de venta que se pueden dar en el sector”.

Estas problemáticas, explica, se dan principalmente en tres aspectos:

El primero, referente a los puntos de comercialización, que se percibe por la carencia de los mismos y la existencia de intermediarios, estos últimos compran los productos a costos bajos y se quedan con la mayor parte de las ganancias por las ventas.

“Hay también un problema de abasto de materia prima. La mayoría (de artesanos) tienen que venir a Valles Centrales para poder adquirirla”, explica la funcionaria sobre el segundo problema.

La poca probabilidad de acceder a créditos, es el tercer conflicto al que se enfrentan los artesanos y que va ligado al bajo incentivo a la producción y, por ende, una baja producción.

Sobre el primer problema, el artesano y representante de La Casa de las Artesanías, indica que “si uno no tiene un punto de venta donde turistas estatales, nacionales e internacionales lo vean, es muy difícil que se dé el vínculo entre el artesano y el comprador”.

Población adulta, la mayoría de artesanos

El IOA detalla que con base en sus registros, la elaboración de artesanías es una actividad en la que participa mayormente la población adulta, de 35 a 60 años de edad, por lo que considera necesario el rescate de procesos y la dignificación de la actividad.

En este aspecto, la Coordinación de Arte Popular y Proyectos Productivos, de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO), explicaba en entrevista pasada que los jóvenes hijos de artesanos están en la disyuntiva de si la creación artesanal es algo que les va a dar sustento o no.

Él y Lorena de la Piedra, encargados de la coordinación, indicaban que parte de esto incidía en la pérdida de técnicas, generalmente en el ámbito textil.

¿Cómo enfrentar las problemáticas?

El Instituto Oaxaqueño de las Artesanías refiere que algunas de las acciones que realiza para apoyar la venta de artesanías a través de la galería ARIPO, donde los artesanos exhiben y venden su productos (sin cargos por el servicio).

Asimismo, a través de los programas de adquisición directa del Fondo Nacional de Fomento a las Artesanías (Fonart), que permiten la compra de productos que después envían al organismo y así éste se encargue de la comercialización.

Por su parte, Mario Chávez, de La Casa de las Artesanías, explica que para combatir parte de estos problemas se inició una sociedad en 2001, bajo el nombre de Maestros Oaxaqueños del Arte Popular S. C. con lo que 50 familias de artesanos y 150 socios a distancia, han unido esfuerzos para hacerse de un punto de venta, vincular de forma directa al artesano con el cliente y eliminar con ello la intermediación.

“Pero también nos incorporamos a la legalidad de un comercio establecido”, con derechos y obligaciones, añade el artesano originario de Teotitlán del Valle.

A través de La Casa de las Artesanías, no sólo se venden las creaciones de sus socios, sino que se les mantiene en capacitación en distintos aspectos que sirven para la fijación de precios, innovación artesanal (con base en tendencias del mercado), entre otras actividades para la administración de la sociedad.

Con esto, se sigue la tradición de sus comunidades, con cambios según tendencias, y se genera un impacto en los pueblos, ya que el progreso de los talleres familiares implica la creación de más empleos.

Este modelo de negocio ha sido replicado por más artesanos. Como ejemplo, en el centro de la ciudad de Oaxaca existe el proyecto Huizache, en el que decenas de familias de artesanos trabajan de forma colaborativa para comercializar sus productos.

¿Y los plagios?

Ante los casos de plagio de textiles oaxaqueños en los últimos años (2015, con la blusa de Santa María Tlahuitoltepec; 2016, con la blusa de San Antonino Castillo Velasco, y 2017, con el diseño de un huipil de San Juan Bautista Tlacoatzintepec), parece haber una problemática más para los artesanos del estado.

Hace unas semanas, el director del Museo Textil de Oaxaca, Héctor Meneses, se refería al plagio como “una palabra que intenta disfrazar un poco el concepto”, ya que ejemplos como los anteriores hablan de “robarse identidad, robarse elementos”.

Frente a ello, se preguntó al IOA de qué manera podría incidir para atender tal problema.

La titular del mismo expresó que como instituto asesoran en la parte de propiedad intelectual: “¿qué es lo que promovemos? El registro de marcas colectivas porque así se le puede apoyar a la comunidad para que registre sus productos”.

Asimismo, que actualmente colaboran con los diputados federales para impulsar una iniciativa con que se adecue el marco normativo en torno al patrimonio intangible de los pueblos.

“La intención es que, existiendo una ley federal, se puedan armonizar las locales, para reconocer la propiedad creativa e intelectual de las comunidades”. Esto, mediante las marcas colectivas, porque así se integran varias personas de la población.

Sobre el último caso, de Tlacoatzintepec, señaló que buscaron al presidente municipal para externarle su apoyo y así la comunidad se puede acercar a revisar puntualmente el problema y, de ser necesario, acudir al Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, “para hacer un registro del huipil como tal y darle continuidad al tema”.

Diseñadores y artesanos, ¿aliados?

En torno a los plagios de textiles de Oaxaca, el representante de La Casa de las Artesanías considera que los diseñadores pueden ser aliados y trabajar de manera colaborativa con los artesanos, evitando con ello casos de plagio.

“Si hay un diseñador o comercializador interesado en hacer ciertos diseños especiales con técnicas de las comunidades, lo que exigimos es que las dos partes ganen, que se equilibre el precio y las ganancias”, explica sobre la forma en que la sociedad que representa trabaja en ese aspecto.

Y es que, agrega, esa forma de trabajo permite una fuente de empleo digno y sustentable.

La titular del IOA, Gabriela Solano Pino, comenta que como gobierno, buscan otorgar a los artesanos conocimientos para que sean ellos mismos quienes hagan sus diseños, esto, bajo las tendencias que hay en el mercado.

“Tenemos que mantener la esencia, pero adecuarnos a las necesidades del mercado y el mercado se mueve en tendencias”.

Un caso de éxito

La Casa de las Artesanías es una sociedad civil que se creó en el 2001, a raíz de todas las problemáticas que se viven en las comunidades, en la forma de cómo expender sus productos.

“Nos vimos en la necesidad de hacer una organización, un grupo de artesanos para poder unificar esfuerzos y con sistema comunitario de tequio-guelaguetza y trueque es posible hacer el grupo y rentar un local en el Centro Histórico”, señala su representante, Mario Chávez.

La finalidad de La Casa de las Artesanías, añade, no nació como una empresa que se quiere hacer rica, sino trasladar toda la ganancia a los artesanos en las comunidades. Asimismo, que el artesano valore el trabajo que realiza, porque ahí se conserva la identidad, en técnicas ancestrales que existen en Oaxaca.

Para las familias y socios del proyecto, la actividad artesanal es algo a lo que se dedican al 100 por ciento. Asimismo, se capacitan con diseñadores, para innovar; en la parte financiera, operativa o en atención a clientes, “para que lejos de ser una persona que produzca una artesanía también conozca qué es lo que conlleva ser una organización legalmente establecida”.

Con 16 años de trabajo, se han logrado varias metas que, gracias a la incorporación de hijos de socios fundadores, da certeza de que el proyecto está dando frutos.